• Páginas

  • Categorías

  • Archivos

Imposible abrir un sitio web.-

El pasado día de La Virgen del Carmen, intenté abrir el sitio web http://www.chert.org/ para colgar información en la red del Internet y la respuesta fue de rechazo por no encontrar el elemento solicitado. No era la primera vez que me ocurría y puse en funcionamiento alguna idea cristalina para intentar conseguir alojar la documentación ante la persistente negativa.
Abandonado momentáneamente el empeño, repetitivamente a diario he probado para tantear el lugar web con el mismo resultado. Estamos en plena temporada veraniega con mucha actividad cultural para la fresca de este caluroso verano en el pueblo de Chert y preciso colgar información internáutica de lo que se organiza y muestra con mucho esfuerzo y voluntad, como la exposición que presentará don Xavier Poblet Buil sobre Xert en el diario La Vanguardia durante el siglo XX.
Cuando has programando la página para elevar el contenido al espacio web http://www.chert.org/ y ves como el computador y el servidor no te dejan hacerlo, debes poner en marcha alguna que otra ocurrencia. Ayer, la Associació Cultural La Font de l’Albi me enviaba más documentación y finalmente, he tomado la decisión de alojar temporalmente en un blog para su debida constancia lo que definitivamente irá ubicado en la web cuando me dejen.

Lo carré de La Llançana.-

En el pueblo de Chert hay una travesía entre la calle Trascasas y la calle Fredes que le llaman, calle de La Llançana. Curiosamente la civilización moderna, nunca cambió su nombre y cuando yo era pequeño, en más de una ocasión pasé por ella. Se trataba de un callejón estrecho por el que solo podía pasar un macho con “saria” ya que “los cornichols“, posiblemente rozarían por las paredes de las casas. En la actualidad todo ha cambiado porque debido al gradual abandono de las viviendas, se produjo su deterioro progresivo y al final las paredes de las casas cayeron a la calle y los escombros de la construcción cortaban el paso del nulo tránsito.
Algún dirigente democrático con ideas cristalinas, debió tener la ocurrencia de retirarlos y como los maquinistas utilizados no respetan nada, ni a nadie, también desaparecieron las cimentaciones de las paredes y los límites de las edificaciones.
Quienes tuvimos la ocasión de pasar por ella hace tan solo cuarenta años, recordaremos que una de sus casas tenía una ventanita muy pequeña en la planta baja (en el pueblo hay más casas con una ventanita pequeña en la planta baja), lo que acreditaba que en su interior vivía y trabajaba un tejedor con su telar.
Cuando mi abuelo Julián Segarra Ferreres era pequeño, en la pared de la casa y para referenciar su actividad laboral, había colgada en una estaca, una pieza vieja de telar que “el diccionari de la llengua de 1989” llama llançadora en “chertolí antic“, llançana, que realmente es lo que da origen al nombre de la calle.