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Dia mundial del agua.-

Colaboración de María Asunción Segarra Esbrí.

Parece ser que el pasado domingo fue el día mundial del agua, por eso las 10 de la noche cuando decidí empezar a recoger, se puso a llover, en fin, que me tomé una ducha en pleno invierno y sin quitarme la ropa que me obligó a cambiarme para no resfriarme.
El agua es el fundamento de la vida porque la vida ha nacido de ella. El 75% de nuestro cuerpo al nacer es agua, como lo es también el 70% de la superficie de La Tierra. El agua es un constituyente necesario en las células de todos los tejidos animales y vegetales porque en ella se desarrollan todas las funciones bioquímicas de los seres vivos. Cumple funciones vitales en nuestro organismo, es fundamental para la eliminación de residuos, en la reparación de tejidos, en las secreciones gástricas o en el mantenimiento de la temperatura corporal.
De su calidad depende nuestro estado de salud. El agua tiene memoria, almacena la información de toda sustancia con la que entra en contacto, una alteración en su estructura molecular puede provocar numerosas disfunciones orgánicas, de ahí la importancia de consumir agua de calidad, agua estructurada, agua VITAL

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El anis SEGARRA un refresco del verano.-

Dicen los libros de ciencias que el agua es la mejor de las bebidas, apaga como ninguna la sed y no daña el cuerpo humano. Pero como en todas las cosas de las vida, siempre hay un pero y en este caso, es el confundir el uso con el abuso.
Cuando regresamos cansados a casa después de todo el día de duro trabajo en el campo, lo que más nos apetece es beber para calmar la sed y si se trata durante el verano, seguro que nos zampamos varios vasos de agua ininterrumpidamente, pudiendo llegar incluso a empacharnos y sentarnos mal. No digamos si por el calor estival, el agua que disponemos, en lugar de estar fresquita, está a temperatura ambiente.
Existe en el mundo una planta de la familia de las umbelíferas conocida con el nombre de matalahuga que produce unas pequeñitas semillas con propiedades estomacales entre otras de sus cualidades y que añadidas al agua, favorecen las funciones digestivas de nuestro organismo, por ello, los destilados de verdad como el anís SEGARRA apagan rápidamente la sed con solo añadir unas gotitas a un vaso de agua.

El deleite de los sentidos.-

En el momento de la deglución, el alimento pasa de la boca al esófago que por medio de unas contracciones y dilataciones llamadas peristálticas desciende hasta el estómago donde los fermentos digestivos como la amilasa y la maltasa actúan sobre los hidratos de carbono y la lipasa sobre las grasas, realizando la digestión.
Es sabido que los aceites y las grasas son incompatibles con el agua pero la ingesta de un poco de alcohol durante o después de las comidas, favorece la emulsión de las mismas y facilita el proceso digestivo, por ello, en contra de las campañas antialcohólicas coactivas hay que inevitablemente reconocer, que el beber con la comida algo de alcohol, favorece la digestión.
Como en todas las actividades de la vida, el problema reside en confundir el uso con el abuso pero un consumo moderado de las buenas bebidas alcohólicas, beneficia hasta en las arterias cuando se cargan de lípidos, disminuyendo la inflamación por evitar la formación de placas de ateroma y reduciendo el riesgo de sufrir un infarto de miocardio e incluso, una trombosis cerebral.

El deleite de los sentidos.-

En el momento de la deglución, el alimento pasa de la boca al esófago que por medio de unas contracciones y dilataciones llamadas peristálticas desciende hasta el estómago donde los fermentos digestivos como la amilasa y la maltasa actúan sobre los hidratos de carbono y la lipasa sobre las grasas, realizando la digestión.
Es sabido que los aceites y las grasas son incompatibles con el agua pero la ingesta de un poco de alcohol durante o después de las comidas, favorece la emulsión de las mismas y facilita el proceso digestivo, por ello, en contra de las campañas antialcohólicas coactivas hay que inevitablemente reconocer, que el beber con la comida algo de alcohol, favorece la digestión.
Como en todas las actividades de la vida, el problema reside en confundir el uso con el abuso pero un consumo moderado de las buenas bebidas alcohólicas, beneficia hasta en las arterias cuando se cargan de lípidos, disminuyendo la inflamación por evitar la formación de placas de ateroma y reduciendo el riesgo de sufrir un infarto de miocardio e incluso, una trombosis cerebral.