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Los tres arcangeles.-

Se supone que en el Cielo hay muchos arcángeles, (el prefijo arc, significa “superior”) pero solo tres son los reconocidos por la Iglesia de las religiones cristiana, judía e islámica y hoy, en su recuerdo, celebramos el santo onomástico de las personas amigas con este nombre.
Es evidente que ahora en el Cielo estarán de celebración festiva por todo lo alto, muchísimo más que en un día normal y si las tradiciones de viva voz corresponden con las explicaciones que nos dieron cuando éramos pequeños, estarán todos comiendo coquitas con miel, pero ¿con qué acompañarán esta celebración?. La respuesta es de lo más sencilla y lógica, ya que para aprovechar el fuego del Infierno, habrán instalado un alambique con su caldera destiladora y los demonios deben trabajar en continuo noche y día sin parar, por lo que el único mercado razonable capaz de absorber tanta producción licorera, tiene que ser el Cielo.
Me imagino a mis abuelos, bisabuelos y etc., tirando troncos de olivera directamente al fuego de la caldera del Infierno para mantener activo el infernal aparato destilador con el fin de elaborar los exquisitos licores con los que sus distinguidos Clientes, San Miguel, San Gabriel y San Rafael, agasajen y cumplimenten a sus muy apreciadas amistades celestiales que se acerquen a felicitarles.

Los tres arcangeles.-

Se supone que en el Cielo hay muchos arcángeles, (el prefijo arc, significa “superior”) pero solo tres son los reconocidos por la Iglesia de las religiones cristiana, judía e islámica y hoy, en su recuerdo, celebramos el santo onomástico de las personas amigas con este nombre.
Es evidente que ahora en el Cielo estarán de celebración festiva por todo lo alto, muchísimo más que en un día normal y si las tradiciones de viva voz corresponden con las explicaciones que nos dieron cuando éramos pequeños, estarán todos comiendo coquitas con miel, pero ¿con qué acompañarán esta celebración?. La respuesta es de lo más sencilla y lógica, ya que para aprovechar el fuego del Infierno, habrán instalado un alambique con su caldera destiladora y los demonios deben trabajar en continuo noche y día sin parar, por lo que el único mercado razonable capaz de absorber tanta producción licorera, tiene que ser el Cielo.
Me imagino a mis abuelos, bisabuelos y etc., tirando troncos de olivera directamente al fuego de la caldera del Infierno para mantener activo el infernal aparato destilador con el fin de elaborar los exquisitos licores con los que sus distinguidos Clientes, San Miguel, San Gabriel y San Rafael, agasajen y cumplimenten a sus muy apreciadas amistades celestiales que se acerquen a felicitarles.

Los turistas de invierno.-

En mi época de estudiante, entre otros, tuve por Maestro a D. Angel Giner Ribera, el personaje que se presentó al concurso nacional de TVE “Los hombres saben, los pueblos marchan” y lo ganó. En ocasiones D. Angel comentaba que entre sus alumnos, habían muchos turistas de invierno, porque durante el año académico, asistían a clase por entretenimiento, no estudiaban y al suspender el curso, aprovechaban el verano para intentar aprender y recuperar en un tiempo climatológico en el que apetece ir a la playa a tomar el sol y descansar.
Algunos comerciantes aventajados, no se preocupan en cumplir correctamente sus obligaciones o deberes y en mi sector productivo, dominado por las grandes multinacionales, elaboran licores de muy baja calidad, digo muy baja por usar un calificativo suave porque cuando precisan algún destilado para un acontecimiento familiar o para sus apreciadas amistades, recurren a los elaborados por otros colegas que saben de su esmero en el proceso de la destilación y luego, se quejan por perder mercado y a los Clientes, pero no me refiero a los clientes intermediarios que intentan engañar pícaramente a los consumidores con productos supuestamente competitivos, sino a los distinguidos Clientes consumidores que si saben y entienden de lo que compran.

Los turistas de invierno.-

En mi época de estudiante, entre otros, tuve por Maestro a D. Angel Giner Ribera, el personaje que se presentó al concurso nacional de TVE “Los hombres saben, los pueblos marchan” y lo ganó. En ocasiones D. Angel comentaba que entre sus alumnos, habían muchos turistas de invierno, porque durante el año académico, asistían a clase por entretenimiento, no estudiaban y al suspender el curso, aprovechaban el verano para intentar aprender y recuperar en un tiempo climatológico en el que apetece ir a la playa a tomar el sol y descansar.
Algunos comerciantes aventajados, no se preocupan en cumplir correctamente sus obligaciones o deberes y en mi sector productivo, dominado por las grandes multinacionales, elaboran licores de muy baja calidad, digo muy baja por usar un calificativo suave porque cuando precisan algún destilado para un acontecimiento familiar o para sus apreciadas amistades, recurren a los elaborados por otros colegas que saben de su esmero en el proceso de la destilación y luego, se quejan por perder mercado y a los Clientes, pero no me refiero a los clientes intermediarios que intentan engañar pícaramente a los consumidores con productos supuestamente competitivos, sino a los distinguidos Clientes consumidores que si saben y entienden de lo que compran.