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El descenso de la morosidad.-

Al parecer, hoy se ha convertido en un signo de recuperación económica, porque indica a las mentes pensantes gubernamentales, la existencia de una desaceleración en la crisis que nos toca sufrir y aunque aún no pueden voltear las campanas, les permite mostrar una arrogante sonrisa ante las cámaras de la televisión porque las perspectivas, parece que apuntan a disfrutar de aires de bonanza.
Un problema comercial que sufren algunas empresas, es la falta de solvencia de sus clientes más distinguidos, aquellos que exigiéndoles la entrega inmediata de sus pedidos, aplazan los pagos a treinta, sesenta, noventa, ciento veinte o más días, con lo que consiguen hundir a sus proveedores y colaboran en la generación social de más crisis.
Evidentemente, cuando los morosos desaparecen de la escena económica y cierran sus negocios por falta de liquidez, solo quedamos las empresas serias y solventes, las muy bien y mejor enraizadas y es de lo más normal para los profanos, tergiversar que si en las actividades económicas disminuyen los impagados, no es por falta de atención a sus pedidos, sino porque la economía se está recuperando.

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Los que saben, sentencian.-

En algunos de mis artículos, puedo parecer arrogante, o tal vez chuleta, pero en este mundo tan deteriorado que nos ha tocado vivir, en el que las palabras han perdido su verdadero significado y para que adquieran valor y firmeza hay que repetirlas por lo menos tres veces, en mis oraciones gramaticales quiero y debo ser contundente.
Casualmente, hace algún tiempo, se personaron en mi destilería de Chert unos Sres. que presumían de ser periodistas y algunos de ellos empezaron a tomar imágenes fotográficas del interior del local parándose en mi licencia fiscal, cuando, me doy cuenta del detalle y no se me ocurre otra ocurrencia que girar el cartel y aparece la licencia de actividad industrial de mi abuelo Julián Segarra Ferreres.
Pertenezco a una familia de destiladores con más de 150 años de experiencia en la elaboración de licores por destilación de las plantas, frutos, semillas y bayas silvestres originales de los montes del entorno de Chert, un pueblo del Maestrazgo y envejeciéndolos, con el paso de los años de forma natural en barriles de roble, por ello, es lógico imaginar que después de tantos años y generaciones haciendo lo mismo, algo, aunque sea poco, he aprendido y no es precisamente arrogancia.

Los que saben, sentencian.-

En algunos de mis artículos, puedo parecer arrogante, o tal vez chuleta, pero en este mundo tan deteriorado que nos ha tocado vivir, en el que las palabras han perdido su verdadero significado y para que adquieran valor y firmeza hay que repetirlas por lo menos tres veces, en mis oraciones gramaticales quiero y debo ser contundente.
Casualmente, hace algún tiempo, se personaron en mi destilería de Chert unos Sres. que presumían de ser periodistas y algunos de ellos empezaron a tomar imágenes fotográficas del interior del local parándose en mi licencia fiscal, cuando, me doy cuenta del detalle y no se me ocurre otra ocurrencia que girar el cartel y aparece la licencia de actividad industrial de mi abuelo Julián Segarra Ferreres.
Pertenezco a una familia de destiladores con más de 150 años de experiencia en la elaboración de licores por destilación de las plantas, frutos, semillas y bayas silvestres originales de los montes del entorno de Chert, un pueblo del Maestrazgo y envejeciéndolos, con el paso de los años de forma natural en barriles de roble, por ello, es lógico imaginar que después de tantos años y generaciones haciendo lo mismo, algo, aunque sea poco, he aprendido y no es precisamente arrogancia.