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Mejorar en productividad o en consumo.-

Dicen por la calle que a mayor velocidad, la gasolina se consume más deprisa y cuando se acaba el depósito, o lo llenamos, o empujamos, o nos quedamos parados. Tal vez sin percatarnos, esto sea lo que nos ha sucedido cuando, durante treinta años hemos acelerado excesivamente el motor laboral para ahora disfrutar felizmente por la satisfacción del trabajo realizado.
En este tiempo, se nos ha castigado con la expresión competitividad, llegando a interpretarla como sinónimo de barato, cuando en realidad se estaba hablando de rivalizar por el logro del fin de despertar el interés de compra de una cosa parecida en ciertas características a otra auténtica, pero aprovechando la ignorancia del consumidor.
Dado que la economía es saber distinguir lo superfluo de lo necesario, en el marco económico actual que nos ha tocado vivir, necesitamos administrar convenientemente los bienes más que estudiar la producción en el sistema, o los rendimientos de los factores productivos.

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El viajar justo o con poco dinero.-

También es un forma de viajar. Hoy está de moda y cuando algo está de moda, aún siendo el peor de los vicios, se convierte en la mejor de las virtudes. El presumir de haber ido a ver las cosas más exóticas de los lugares más lejanos y lo barato que compramos cualquier tontería inservible de recuerdo acreditativo del viaje, se ha convertido en un sentimiento colectivo que hasta en la televisión se utiliza como campaña publicitaria.
Claro que hubiéramos podido ir a comer al restaurante del pueblo o de la calle en donde vivimos, pero eso no tendría gracia, como no la tiene si para degustar el café no utilizásemos el coche y nos desplazáramos bien lejos, porque como nuestro vecino o amigo también puede acercarse al bar como nosotros, ya no es posible el vanagloriarnos.
Ahora que el turismo rural está de moda, es curioso observar en los pueblos, a grupos de personas deambulando por las calles, porque el andar es gratis y su reducida disponibilidad económica, no les permite satisfacer más gastos que los imprescindibles de la gasolina para su vehículo y el alojamiento, es para no dormir debajo del puente.