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Ser natural o de calidad y ecologico.-

Con tanto hablar por teléfono y como además nos fijamos ópticamente más con el lenguaje gesticular que en el hablado o escrito, hemos perdido el significado de las palabras y los conceptos que ellas atesoran.
Hace unos pocos años el labrador que no vertía en sus plantaciones varias toneladas de pesticida, léase en el sentido propio de la palabra como producto químico destinado a combatir animales o plantas supuestamente perjudiciales, no podía presumir de ser un labrador aseado y era calificado por el resto del colectivo como un marrano, entiéndase sucio y desaseado.
Con tanta basura e inmundicia tirada alegremente en nuestro entorno, nace la necesidad del concepto de ecológico, que solo significa respeto con el medio ambiente y no que el cosechero se preocupe de eliminar de la cadena de producción los abonos artificiales y los pesticidas químicos, quede claro que solamente controla su cantidad y tiempo en el vertido.
Con tal rimbombante palabrota agradable a los oídos del consumista, se hace necesario apoyarla en otra no menos desconocida cual es la calidad que, como propiedad inherente, permite diferencias con respecto a las restantes de su especie y nos califica con el tipo de letras, léase tamaño según tipómetro, que cuanto mas grande viene rotulado, mayor es el diferencial en cuanto a menos importantes cualidades, entiéndase como características adquiridas o naturales distintivas como atributo favorable
Y con todo este corre ve y dile, los publicistas y los consumidores, os habéis olvidado de lo natural, como de la naturaleza, sin modificaciones o añadidos, destilados de las plantas, semillas, bayas o frutos del campo o del monte, sin ecologismos ni calidades escritas, sencillamente como los Licores del Maestrazgo que muy pocas personas saben apreciar y diferenciar.

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De los servicios y la seguridad.-

Las prioridades sociales han cambiado con el paso de los años y en pleno siglo XXI ya no se conciben playas en entornos naturales, por lo que los ayuntamientos se esfuerzan en mantenerlas limpias y seguras con inversiones millonarias que hace tan solo unos años eran inimaginables por innecesarias.
Hoy precisamos de socorristas profesionales con más puestos de vigilancia y de sanitarios mejor equipados y con más amplio horario laboral, sin olvidar a los servicios de limpieza encargados de retirar las basuras que los bañistas abandonan incívicamente a diario en su estancia, lo que exige más dotaciones en cuanto al número de máquinas y técnicos encargados en las infraestructuras y en el mantenimiento.
De esta suerte, ayuntamientos como el de Castellón de La Plana, desembolsan cantidades del orden de 1,200.000 euros para sufragar gastos en limpieza y seguridad estival en las tres playas de su municipio, mientras los gobernantes, en un derroche de austeridad, consiguen ahorrar entre 120.000 a 150.000 euros recortando los sueldos de los funcionarios y personal político del Consistorio.

Los beneficios de los alimentos artificiales.-

Sorpresivamente he oído de la boca de algún especialista sanitario que en los laboratorios, se analizan los alimentos para añadirles lo que les falta y quitarles lo que les sobra, quedándose tan tranquilo y yo desconcertado.
Con tanto alimento artificial, ¡perdón!, quería decir alimento funcional, en el hospital de Vinaròs por poner un ejemplo al ser el ubicado más cerca del pueblo de Chert y según la prensa local, hay más de mil pacientes en espera de ser tratados del aparato digestivo. No entiendo nada, hace medio siglo en la provincia de Castellón, con un hospital provincial y el de la Madalena en Montaña Negra eran suficientes para todos y hoy con los grandes avances de la medicina en los últimos años, tenemos cuatro más y necesitamos aún más y más especialistas. Si lo que comemos y bebemos es salud, en alguna parte tendremos que buscar la causa y la solución a tanto personaje enfermo de digestivos.
Como decía Joseph Goebbels, para atraer a las masas, no es necesario mentir, basta con decir la verdad que convenga y el resultado es de lo mas sugerente, puesto que podemos alimentar a las personas ignorantes que no quieren saber, con basura, siempre que esté bien presentada y tenga la ventaja añadida de ser además, barata, ¡perdón!, quería escribir competitiva.

Navegar con alta velocidad.-

De entre hacer un trabajo y hacerlo bien, hay tanta diferencia como del ser un aprendiz a acreditar ser Maestro.
Uno de los oficios más exigentes por lo evidente es el de tonelero porque no basta con saber hacer toneles, hay que saber hacerlos bien, ya que si después de construido el licor se escapa por entre las duelas, en lugar de barril tienes un cesto. En programación, ocurre algo peor, si las instrucciones no están bien dadas, el programa no funciona.
Para evitar obtener por respuesta la acostumbrada expresión de “no responde“, antaño “no computable“, se han ideado múltiples sistemas de programación automática y el resultado final aparente es el de una página web de lo más bonita. Bonita pero inservible ante los sistemas de navegación de deben leer tranquilamente todo el contenido antes de presentarla en pantalla y con la basura acumulada en sus líneas de programación, no anda ni soplándole el aire por la popa.
Ya se que programar a mano es laborioso, pero la única manera de obtener páginas web rápidas en cualquier tipo de conexión telefónica, visualizables desde la pantalla de cualquier ordenador personal en cualguier parte del mundo, es la de construirlas cuidadosamente sin basura, con las instrucciones necesarias e imprescindibles para una buena rapidez de lectura y descarga.

El ser competitivo.-

El miércoles, un amigo quiso agasajarnos en la fiesta con la compra en la panadería del pueblo de una coca de manzana y menos mal que llevaba al efecto una botella de Licor Carajillo SEGARRA y la regamos con unas gotas, porque he de reconocer que los cerdos en las pocilgas, comen mejores y más sabrosas manzanas, sin citar el insípido bizcocho, que sabía a nada.
Ayer jueves, fui a ver a una persona conocida de las que dicen que no trabaja porque su faena no está remunerada y casualmente, la pillé infraganti en su casa con una coca de manzana confeccionada por ella misma en el horno de su cocina y al probarla, degusté el sabor de las manzanas y de la deliciosa pasta base soporte de la coca, parece ser que fue a una finca en la que tiene un manzano de los que casi nunca puede comer manzanas porque los bichos del campo las estropean y este año, ha tenido las suerte de recoger unas pocas con las que elaboró la ocurrente coca de manzana para su familia.
Unas horas más tarde, en el transcurso de mi viaje, un conocido me detiene para preguntarme que eran los sulfitos y mi respuesta fue inmediata, ¡veneno!, al parecer adquirió una botella de un supuesto buen vino pensando que aquel producto le sentaría bien a su estómago y a su cerebro, pero tampoco acertó. En el mercado existe mucha basura y muy bien presentada, con un bonito envase y mejor embalaje pero como goza de un precio muy competitivo, los incautos, la compran por tener la ventaja añadida de ser barata.

El ser competitivo.-

El miércoles, un amigo quiso agasajarnos en la fiesta con la compra en la panadería del pueblo de una coca de manzana y menos mal que llevaba al efecto una botella de Licor Carajillo SEGARRA y la regamos con unas gotas, porque he de reconocer que los cerdos en las pocilgas, comen mejores y más sabrosas manzanas, sin citar el insípido bizcocho, que sabía a nada.
Ayer jueves, fui a ver a una persona conocida de las que dicen que no trabaja porque su faena no está remunerada y casualmente, la pillé infraganti en su casa con una coca de manzana confeccionada por ella misma en el horno de su cocina y al probarla, degusté el sabor de las manzanas y de la deliciosa pasta base soporte de la coca, parece ser que fue a una finca en la que tiene un manzano de los que casi nunca puede comer manzanas porque los bichos del campo las estropean y este año, ha tenido las suerte de recoger unas pocas con las que elaboró la ocurrente coca de manzana para su familia.
Unas horas más tarde, en el transcurso de mi viaje, un conocido me detiene para preguntarme que eran los sulfitos y mi respuesta fue inmediata, ¡veneno!, al parecer adquirió una botella de un supuesto buen vino pensando que aquel producto le sentaría bien a su estómago y a su cerebro, pero tampoco acertó. En el mercado existe mucha basura y muy bien presentada, con un bonito envase y mejor embalaje pero como goza de un precio muy competitivo, los incautos, la compran por tener la ventaja añadida de ser barata.

El turismo de los grandes eventos.-

La sobreexplotación de los recursos naturales realizada por las actividades humanas siempre es perecedera y con el paso del tiempo, la sociedad también se da cuenta de la cambiante evolución de las necesidades colectivas, lo que precisa desarrollar nuevas ocurrencias con las que atraer a otros diferentes sectores de población con visitantes dispuestos a favorecernos con la compra de nuevos servicios.
Aparece la importancia, como dependiente de la majestuosidad del acontecimiento y de la capacidad de concentración de grandes cantidades de personas como auténticos hormigueros, siendo la clave del éxito de cualquier iniciativa que, en definitiva, viene medida por el número de toneladas de basura e inmundicia que dejan abandonada por los suelos donde se concentra la avalancha de personas incívicas y ruidosas que acuden a presenciarlo, porque lo verdaderamente importante, son las cifras macroeconómicas que posteriormente se publicarán para abrumarnos con las escandalosas cantidades, nunca imaginables y que en definitiva nos presentan y recuerdan la pequeñez del ser humano.
Los medios de comunicación cautivadores de masas que nos hablan del glamour y de la desconocida gente vip, siempre serán capaces de poner el mayor énfasis posible en la divulgación del evento para poder despertar la necesidad de asistencia del incauto visitante, facilitando el poder presumir ante los amigos, de su estancia y anónima presencia. Al final, todo queda abandonado en el recuerdo y nadie habla del fracasado rendimiento de la inversión realizada.