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El regreso de Zaragoza.-

Más contento que un gato con dos ratones, con la caja de galletas ROYO debajo del brazo y la camioneta con el remolque cargados de azúcar, iniciamos el regreso hacia Chert siguiendo el mismo camino de ida.
Debido a que volvíamos cargados y desde las Ventas de Valldealgorfa hasta el puerto de Torre Miró en camino va cuesta para arriba, a llegar a la estanca de Alcañiz tomamos dirección Calanda para regresar por el Mas de Las Matas y Aguaviva, aprovechando el antiguo camino que tan acertadamente construyeron los íberos bordeando el río Bergantes.
Antes de llegar a Zorita de Maestrazgo, vistamos el Santuario de Nuestra Señora la Santísima Virgen de La Balma y en las inmediaciones del pueblo, junto a la carretera, estaba abandonada la Venta del Jabonero, de la familia Royo, los de las GALLETAS ROYO.

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El río Bergantes.-

Continuando el camino por la vía ibera desde Morella, ahora transcurre por las inmediaciones del río Bergantes siguiendo su curso para alcanzar la antigua Bisgargis que fue población íbera de los ilercavones y posteriormente colonia romana con el nombre de Bisgargis Blandae.
En el pueblo de Forcall, el río Bergantes coinciden los ríos Caldés y el de Cantavieja para sumar las aguas de sus vertientes hacia el río Ebro y entre las vaguadas de las montañas, transcurren paralelos con el camino íbero buscando la vecina provincia de Teruel.
Al límite de la provincia de Castellón, se eleva el pueblo de Zorita de Maestrazgo que, paradójicamente y pese a su nombre, nunca fue del Maestrazgo y al otro lado de la vía íbera, hoy convertida en carretera, siempre a la distancia aproximadas de un día de camino, está el abandonado edificio de la Venta del Jabonero.

Hostal Nou.-

Continuando por el camino íbero desde la aldea de Anroig, el viandante pasa por el Santuario de la Santísima Virgen de Vallivana y a la distancia aproximada de un día de viaje, llega a Morella. Encima de otra cima o montaña, desde lejos divisamos una ciudad rodeada de murallas con portales de acceso que hasta comienzos del siglo XX se cerraban por la noche y se abrían por la mañana a la hora convenida.
El trasiego de viajeros por las vía íbera y posteriormente por la carretera de Castellón de La Plana a Zaragoza, exigía un control para seguridad de la población y el horario de apertura y cierre de los portales de sus murallas, no siempre estaba acorde con las necesidades del transeúnte, por lo que en el cruce de caminos de la falda de la población, junto al río Bergantes, se construyó una posada, permitiendo mayor flexibilidad de horarios para las exigencias de los caminantes.
Desde siempre, se ha conocido con el nombre de Hostal Nou (hostal nuevo), siendo también parada obligatoria y con el paso de los años, los vecinos de Morella que no podían ajustar sus horarios a las ordenanzas de la población, edificaron viviendas a su alrededor, quedando agrupadas como un barrio.