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Llover un dia sin colegio.-

Durante todo el verano al levantarme, he comprobado como la mitad de las luces de las farolas del pueblo estaban apagadas. Un buen día me asomé a la calle al acostarme y observé como solo la mitad de las farolas del pueblo de Chert estaban encendidas. No se trataba de un dispositivo electrónico de alta tecnología de vanguardia el que controlaba el sistema, sino que para evitar un derroche innecesario de consumo de energía eléctrica, el Consistorio Municipal decidió reducir a la mitad la luminosidad callejera por estimarse harto suficiente.
Hoy me he percatado que en la calle Santa Isabel Reina de Hungría se ha cambiado la placa indicativa, siendo sustituida la de granito o mármol natural allí existente, por otra de cerámica con filigranas valencianas. Es evidente que cada cual tiene sus manías incurables por la medicina y aunque nuestras decisiones afectan al resto de los vecinos con los que convivimos, no siempre pueden ser bien recibidas o efusivamente aplaudidas.
Chert es un pueblo de picapedreros perdido entre las montañas del Maestrazgo que, por razones históricas, como vecino, me siento más unido a los pueblos del delta del río Ebro que a los valencianos de las inmediaciones de Valencia del Cid y aunque en su día también fuimos alfareros, con las cerámicas valencianas necesitaré tiempo para acostumbrarme porque de repente, es que no me identifico.

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Un tiempo climatologico favorable.-

Hace más de una hora que me he levantado y después de revisar el correo electrónico, he abierto la puerta de casa. El silencio es total porque a esta hora del domingo todo el vecindario posiblemente duerme, el cielo aparece estrellado, La Luna en fase menguante alumbra la noche compitiendo con las farolas de la calle que en un estado de calma absoluta, una temperatura de 3 ºC y una humedad del 80% nos recuerda que estamos en la estación invernal.
Estos días pasados las isobaras presagiaban viento para la zona Este de España por la oriencación de sus montañas pero aunque ayer y anteayer el tiempo atmosférico era frío de invierno con ligero viento, parece que hoy vamos a disfrutar de un muy buen día porque las corrientes del Golfo están entrando por el Estrecho de Gibraltar.
Dentro de hora y media la Agrupació de muntanya “EL TURMELL” de Xert va a concentrase en la plaza del Ayuntamiento del pueblo para iniciar su primera salida campestre. Supongo que a su regreso nos contarán sus vivencias porque tengo obligaciones ineludibles que reclaman mi atención y no me permiten participar.

La reforma de la ley de trafico.-

Como residente en la casa de la calle donde vivo, se me ha informado de la reforma de la ley de tráfico al haber cambiado para mejorar, por ser un paso más para conseguir que las carreteras españolas sean cada vez más seguras, no solo al modificar las normas para conducir mejor, sino también en los procedimientos sancionadores sin necesitar reparar los trazados.
En la exposición de motivos, se nos dan a conocer las novedades que encontraremos y las importantes mejoras para los conductores de vehículos responsables. El Sr. Ministro firmante, está convencido de que cada vez conducimos mejor porque se han reducido hasta la mitad el número de muertes en carretera, en una evidencia manifiesta del aumento de prudencia al volante.
Como quiera que la reforma está pensada en aumentar la seguridad de todos, por su dilatada experiencia, valora la eficacia de las normas de tráfico en la comprensión que los conductores de los vehículos tienen de los objetivos que pretenden alcanzar con ellas y en esta línea, las resume en tres calificativos.
SENCILLA: Por haber actualizado las infracciones y las sanciones. Por haber aclarado los plazos para pagar. Y cuando no seamos nosotros los conductores de nuestro propio vehículo, por poder identificar al conductor por Internet.
FACIL: Por haber creado la dirección electrónica con la que podemos recibir incluso en el teléfono móvil las notificaciones de las infracciones mientras conducimos. Por haber creado el tablón virtual de las sanciones de tráfico. Y por facilitarnos el pago de las sanciones por Internet.
Y JUSTA: Por haber reducido el número de infracciones que restan puntos. Por poder recuperar los puntos perdidos. Por eliminar las suspensiones temporales a los conductores que son sancionados con infracciones graves o muy graves. Y también, por aumentar las dificultades a quien no paga.
Conclusión.- Con la reforma de la ley de trafico aprenderemos y comprenderemos como el dinero es una tapadera que ajusta a todas las cacerolas, incluidas las cuadradas.

Curarse de todas las dolencias.-

Ahora que estoy relajándome en la escritura del articulito en el blog, me estoy enterando más de lo que pasa a mi alrededor al apoyar los pies firmes en el suelo, puesto que con la tarea diaria que me autoimponía, me estaba perdiendo el saber lo que se cuece en la calle y es que no hay nada como hacer un cigarro regularmente para, dejando el trabajo de lado, observar el entorno.
Durante el último medio siglo no hemos evolucionado en nada, me pensaba que ya estábamos de vuelta y observo sorprendido como aún vamos de idas. Y es que para curarnos de cualquier dolencia, la mejor medicina continúa siendo un partido de fútbol.
Para remediar todos los males y curar las preocupaciones, con un Barça de Campeón conseguimos llenar un estadio de personas y convertir el campo de fútbol en el lugar del mundo donde existe la mayor densidad de felicidad por metro cuadrado, en donde además, a nadie le duele nada, ni existe la gripe porcina, ni la crisis económica, ni el paro laboral, con la palabra “gol”, ¡todos curados!.

Los constructores, un colectivo incivico.-

En las relaciones humanas, aunque es bien sabido que entre todos nos ayudamos y entre todos nos molestamos, debemos tener siempre presente la voluntad de intentar perjudicar lo menos posible a nuestros vecinos que nos favorecen con su ayuda cuando la necesitamos, si pretendemos una buena convivencia cívica.
Hoy que la construcción precisa de toda clase de tecnología para su desarrollo, en las calles de los pueblos y ciudades no se puede instalar tanta parafernalia bloqueando el acceso y libre tránsito que nada tiene que ver con dificultar el paso a los demás usuarios de la vía pública, si lo entorpecemos hasta el límite de imposibilitarlo.
Es sabido que al edificar se pagan unas licencias de obra por ocupación de vía pública, pero la licencia gubernativa ¿es por ocupar la calle o por bloquearla?. Pues si la licencia ampara el abuso de llegar a perturbar o cerrar actividades económicas, ahí es en donde debería intervenir la irresponsable autoridad competente y poner las medidas correctoras a quienes desvergonzadamente hacen un uso inadecuado de las ordenanzas reguladoras.

El viajar justo o con poco dinero.-

También es un forma de viajar. Hoy está de moda y cuando algo está de moda, aún siendo el peor de los vicios, se convierte en la mejor de las virtudes. El presumir de haber ido a ver las cosas más exóticas de los lugares más lejanos y lo barato que compramos cualquier tontería inservible de recuerdo acreditativo del viaje, se ha convertido en un sentimiento colectivo que hasta en la televisión se utiliza como campaña publicitaria.
Claro que hubiéramos podido ir a comer al restaurante del pueblo o de la calle en donde vivimos, pero eso no tendría gracia, como no la tiene si para degustar el café no utilizásemos el coche y nos desplazáramos bien lejos, porque como nuestro vecino o amigo también puede acercarse al bar como nosotros, ya no es posible el vanagloriarnos.
Ahora que el turismo rural está de moda, es curioso observar en los pueblos, a grupos de personas deambulando por las calles, porque el andar es gratis y su reducida disponibilidad económica, no les permite satisfacer más gastos que los imprescindibles de la gasolina para su vehículo y el alojamiento, es para no dormir debajo del puente.

La ciudad de Zaragoza.-

A nuestra llegada, la carretera se confundía con la calle que estaba adoquinada en lugar de asfaltada, unos coches aparecían aparcados o estacionados en medio de la carretera y junto a las aceras de ambos lados de la calle, habían unos raíles por los que circulaba un tranvía.
Pasamos por la orilla del Río Ebro que, acostumbrado a ver la Rambla Cervera por la que solo lleva agua en épocas de lluvia torrencial y a cruzarlo por el puente colgante de Amposta cuando iba a visitar a mis tíos en Tarragona, me pareció inmensamente grandísimo, pero hay un anecdótico detalle que recuerdo con asombro.
De repente, mi padre de pone a hablar en castellano ante la atónita mirada de desconcierto que como un niño que siempre había oído a su padre hablar en valenciano no sabía que conocía ese idioma, yo pensaba que en Chert la única persona que sabía hablar en castellano era D. Delfín Molmeneu Querol el Sr. Maestro.