• Páginas

  • Categorías

  • Archivos

Facilitar el servicio a la Autoridad.-

Hacer llata consiste en entrecruzar convenientemente las palmas de los palmitos o margallones (Chamaerops humilis) para tejer y fabricar una tela de palma. Es una actividad ociosa que hace unos años casi todos los hombres sabían y practicaban porque al no existir los televisores, se entretenían a la luz del hogar haciendo llata para fabricar capazos, ventadores, alforjas y sombreros.
Para soportar el calor estival, se inventaron los sombreros que siempre se colocan en la cabeza y recuerdo cuando era niño y se iba al huerto con el burro para sacar el agua con la noria, habían unos sombreros con dos agujeros por los que se pasaban las orejas del animal y se evitaba la insolación.
He estado pensando, porque pensar, lo que se dice pensar, pienso que si dejo un descosido en la cinta de adorno del sombrero, no precisaré de un alambre de hierro de una bala de paja para confeccionar un pequeño ganchito a modo de imperdible y cuando un Sr. Guardia Denunciante deba extender un Boletín de Denuncia estando yo ausente entregando el licor al Cliente, puede aprovecharlo para sujetarlo. ¿Tendré que rezar a Dios todos los días para que ilumine a Capitán y en mi ausencia, permita a los Sres. Guardias Denunciantes le adjunten el Boletín de la Denuncia en el sombrero?.

La idea regalo de los Reyes Magos.-

Es costumbre en Chert que SS.MM. los Reyes Magos vengan al pueblo para llevar los regalos a los niños a lomos de un macho de vísperas pero por la noche. Los niños, tomamos un capazo del desván de la casa, de los que se utilizan en la recogida de las aceitunas y le añadimos unas pocas algarrobas y paja para el macho del rey y nos vamos a la luz de la lumbre del fuego de la chimenea a esperar. De vez en cuando se oye un extraño ruido y nos asomamos sigilosamente al balcón para ver si han pasado los Reyes Magos con los juguetes y regalos pero generalmente se trata de una falsa alarma, hasta que de repente, el sueño se convierte en realidad y en el balcón, en lugar de las algarrobas y la paja, hay un capazo con los deseados obsequios.
Cuando ya has tomado la comunión, parece ser que en lugar de estar en la base de datos principal, tu nombre se traspasa a una memoria de acceso aleatorio y para continuar recibiendo agasajos reales hay que poner en funcionamiento la imaginación o las influencias. En mi caso personal, la amistad que tengo con el paje Paco.
¡Uah!, con tantos años hablando de Melchor, Gaspar y Baltasar y de repente aparece un personaje que no conocíais. Efectivamente, se trata del importantísimo paje Paco que es el encargado de leer la etiqueta de las cajas que contienen los regalos. ¡Nada más y nada menos!.
En el capazo con la algarrobas y la paja, tengo por costumbre añadir una botella de brandy SEGARRA, el Brandy del Maestrazgo, con una etiqueta que reza: “Para el paje Paco” y he observado que siempre recibo algún que otro obsequio porque, cuando se pierde la etiqueta de alguna caja y SS.MM. los Reyes Magos no recuerdan a quien deben entregar el presente, comprueban el contenido y el paje Paco siempre dice: “Guárdenlo para el tío Julián“.
Aviso.- SS.MM. Melchor, Gaspar y Baltasar este año van a venir muy cargados de botellas de licores SEGARRA y si me consta, es porque durante unos días estuve muy atareado adhiriendo contraetiquetas acreditativas a algunas de las botellas de Brandy SEGARRA para atender unos pedidos muy especiales que seguramente, la secretaria particular del paje Paco, hará entrega directa y personal a aquel pillín de la casa que durante el año se ha portado muy bien.
¡Feliz año nuevo a todos!.

El colmo de lo absurdo.-

   Esta mañana he recibido en mi correo electrónico el artículo colgado en http://casaconjacuzzi.blogspost.com al que estoy suscrito, con el comentario de la chapuza legislativa reguladora de la recogida de setas.

   Mi amplia experiencia en la recogida de setas y lo digo con guasa y de esta forma para que quede constancia porque desde hace cuatro años soy “Recolector Mayor de Rovellones en el Reino de España” y a la llegada del tiempo propicio de su crecimiento, me apunto un día al año con mis amigos para acercarnos al monte y trincar todos los que encontramos a nuestro paso, me permite comentar el absurdo aspecto legal de la Orden.

   En calidad de agricultor fiscalmente declarado, cuando voy al campo a recoger los frutos de mi actividad agrícola, lo hago con capazo y saco, cuando he ido al monte a recolectar setas de las que solo elijo los rovellones, lo hago con cesta pero nunca se me ocurriría ir al campo o al monte acompañado de una balanza.

   Las balanzas se usan a nivel comercial por quienes supuestamente recogen setas (en la tienda de la esquina), mientras degustan una merendola en el bar o restaurante del pueblo. Hay que ser analfabeto de una actividad como la de recogida de setas para fijar los límites en 6 kilogramos, los límites, de haberlos, deberían medirse por cestos, porque al monte se va con cesta y no con balanza.