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Lo carré del Tint.-

Aún podemos ver los soportes de piedra que sujetaban los palos donde tendía las telas tintadas el Tintorero de Chert en el edificio del tint.
No consigo imaginar porque le llamarán la calle del Tint a una calle que va desde la calle de La Font (hoy la fuente está bajo tierra y no es visible pero una escaleritas facilitaban antaño su acceso) al barranco dels Rosellanos llamado así porque su contiguo camino, conducía a los vecinos del pueblo de Rosell hasta Chert, brindándoles su acceso.
De los antecedentes obrantes en la memoria familiar, al abuelo de mi padre le llamaban Ramón Segarra Conesa, casado con Teresa Ferreres Gimeno (Treseta del Portal, porque nació en la casa junto al Portal de Chert) e hija del abuelo Julià (Julián el Tintorero).
¿Pero en Chert había un portal?.
En la sección de comentarios cualquier lector puede aportar aclaración.

Lo carré de La Llançana.-

En el pueblo de Chert hay una travesía entre la calle Trascasas y la calle Fredes que le llaman, calle de La Llançana. Curiosamente la civilización moderna, nunca cambió su nombre y cuando yo era pequeño, en más de una ocasión pasé por ella. Se trataba de un callejón estrecho por el que solo podía pasar un macho con “saria” ya que “los cornichols“, posiblemente rozarían por las paredes de las casas. En la actualidad todo ha cambiado porque debido al gradual abandono de las viviendas, se produjo su deterioro progresivo y al final las paredes de las casas cayeron a la calle y los escombros de la construcción cortaban el paso del nulo tránsito.
Algún dirigente democrático con ideas cristalinas, debió tener la ocurrencia de retirarlos y como los maquinistas utilizados no respetan nada, ni a nadie, también desaparecieron las cimentaciones de las paredes y los límites de las edificaciones.
Quienes tuvimos la ocasión de pasar por ella hace tan solo cuarenta años, recordaremos que una de sus casas tenía una ventanita muy pequeña en la planta baja (en el pueblo hay más casas con una ventanita pequeña en la planta baja), lo que acreditaba que en su interior vivía y trabajaba un tejedor con su telar.
Cuando mi abuelo Julián Segarra Ferreres era pequeño, en la pared de la casa y para referenciar su actividad laboral, había colgada en una estaca, una pieza vieja de telar que “el diccionari de la llengua de 1989” llama llançadora en “chertolí antic“, llançana, que realmente es lo que da origen al nombre de la calle.