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El papeleo del destilador.-

Estoy vivo pero tengo deberes.
Los toros, se torean muy bien desde la barrera o cuando los ves torear a otras personas pero, la cosa cambia y es muy diferente cuando bajas a la plaza y te enfrentas al toro directamente. ¿Sabéis que tienen la bufera muy caliente?.
Con las intervenciones televisivas, se ha presentado el oficio de destilador como algo muy folclórico, casi como una actividad festiva, incluso puedes aprovechar el fuego del hogar para hacer una torrada de patatas o de chuletas, pero la realidad es la que es y no la que presentan los medios de comunicación de masas sensacionalistas. A nadie le interesa ver a otra persona podando la viña, cabando las cepas, recogiendo los sarmientos o cortando leña de olivo y muchísimos menos, viendo como se aprovecha el tiempo preparando las laboriosas y farragosas declaraciones liquidaciones fiscales que en esta época del año incluyen los resúmenes anuales y trienales sin citar las declaraciones recapitulativas.
Cuando comento que mi oficio tienen mucho papeleo, no me refiero a los cuatro papeles anuales de IVA o de IFPF que conoce el común de los mortales, hablo de una actividad sujeta a intervención del Estado y control también por Organismos Autonómicos que, si algún decidido y llenado de valor se entera de sus derechos, huye como de la peste, lo que facilita el comprender como este indeseable oficio esté en vía de extinción. Durante los días de primeros de año, no puedo salir a comentar ocurrencias en el blog por una sencilla razón cual es, no tener ocurrencias, ¡estoy de papeleo!.

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Los que saben, sentencian.-

En algunos de mis artículos, puedo parecer arrogante, o tal vez chuleta, pero en este mundo tan deteriorado que nos ha tocado vivir, en el que las palabras han perdido su verdadero significado y para que adquieran valor y firmeza hay que repetirlas por lo menos tres veces, en mis oraciones gramaticales quiero y debo ser contundente.
Casualmente, hace algún tiempo, se personaron en mi destilería de Chert unos Sres. que presumían de ser periodistas y algunos de ellos empezaron a tomar imágenes fotográficas del interior del local parándose en mi licencia fiscal, cuando, me doy cuenta del detalle y no se me ocurre otra ocurrencia que girar el cartel y aparece la licencia de actividad industrial de mi abuelo Julián Segarra Ferreres.
Pertenezco a una familia de destiladores con más de 150 años de experiencia en la elaboración de licores por destilación de las plantas, frutos, semillas y bayas silvestres originales de los montes del entorno de Chert, un pueblo del Maestrazgo y envejeciéndolos, con el paso de los años de forma natural en barriles de roble, por ello, es lógico imaginar que después de tantos años y generaciones haciendo lo mismo, algo, aunque sea poco, he aprendido y no es precisamente arrogancia.

Los que saben, sentencian.-

En algunos de mis artículos, puedo parecer arrogante, o tal vez chuleta, pero en este mundo tan deteriorado que nos ha tocado vivir, en el que las palabras han perdido su verdadero significado y para que adquieran valor y firmeza hay que repetirlas por lo menos tres veces, en mis oraciones gramaticales quiero y debo ser contundente.
Casualmente, hace algún tiempo, se personaron en mi destilería de Chert unos Sres. que presumían de ser periodistas y algunos de ellos empezaron a tomar imágenes fotográficas del interior del local parándose en mi licencia fiscal, cuando, me doy cuenta del detalle y no se me ocurre otra ocurrencia que girar el cartel y aparece la licencia de actividad industrial de mi abuelo Julián Segarra Ferreres.
Pertenezco a una familia de destiladores con más de 150 años de experiencia en la elaboración de licores por destilación de las plantas, frutos, semillas y bayas silvestres originales de los montes del entorno de Chert, un pueblo del Maestrazgo y envejeciéndolos, con el paso de los años de forma natural en barriles de roble, por ello, es lógico imaginar que después de tantos años y generaciones haciendo lo mismo, algo, aunque sea poco, he aprendido y no es precisamente arrogancia.