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Los buenos deseos y mejores intenciones.-

Cuando se aproxima el final de la anualidad, todo el mundo se inquieta por los siete costados y un sentimiento colectivo nos invade durante unos escasísimos días pareciendo dar la impresión de que vamos a tirar la casa por la ventana. Como quiera que no nos ha tocado la lotería, porque de haberlo hecho saldríamos por la televisión tirando el cava por los aires y gritando a boca abierta como bestias, los buenos deseos de salud y las mejores intenciones de bienestar nos caen de regalo como llovidos de cielo y por el precio que nos cuestan, los regalamos sin valor añadido y no pagamos IVA.
Para hacer partícipes de este regocijo colectivo a próximos y lejanos, enviamos felicitaciones a nuestras amistades y con la revolución tecnológica de las comunicaciones, los mensajes SMS y los correos electrónicos con pps adjuntos, acaparan las preferencias de los usuarios, poniendo en marcha su inagotable imaginación y preparándolos de todo los formatos y colorines.
Nuestro compositor chertolino universal, desde su divertilandia chertolina, me envío una de sus simpáticas y divertidas felicitaciones acústicas que por no disponer de altoparlante no pude apreciar su contenido. Ayer, con un poco de tiempo, preparé relajadamente la infraestructura para enterarme de la ocurrencia del amigo Manu que nunca tiene desperdicio y para deleite de todos los lectores de este blog, les invito a conectar los altavoces y oírla tranquilamente.

Por mi parte, también os deseo a todos mejor año nuevo.
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Los constructores, un colectivo incivico.-

En las relaciones humanas, aunque es bien sabido que entre todos nos ayudamos y entre todos nos molestamos, debemos tener siempre presente la voluntad de intentar perjudicar lo menos posible a nuestros vecinos que nos favorecen con su ayuda cuando la necesitamos, si pretendemos una buena convivencia cívica.
Hoy que la construcción precisa de toda clase de tecnología para su desarrollo, en las calles de los pueblos y ciudades no se puede instalar tanta parafernalia bloqueando el acceso y libre tránsito que nada tiene que ver con dificultar el paso a los demás usuarios de la vía pública, si lo entorpecemos hasta el límite de imposibilitarlo.
Es sabido que al edificar se pagan unas licencias de obra por ocupación de vía pública, pero la licencia gubernativa ¿es por ocupar la calle o por bloquearla?. Pues si la licencia ampara el abuso de llegar a perturbar o cerrar actividades económicas, ahí es en donde debería intervenir la irresponsable autoridad competente y poner las medidas correctoras a quienes desvergonzadamente hacen un uso inadecuado de las ordenanzas reguladoras.