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Los inaccesibles espacios web.-

Dicen que el servidor no permite el acceso directo desde determinados ordenadores a los espacios web en en donde he ido depositado en el transcurso de varios años información internáutica o tal vez, no sea un parapeto del servidor sino un fallo de la conexión telefónica, aunque mi ignorancia, me permite dudar incluso del operador telefónico con el que hayamos contratado la conexión a la red, lo cierto es que al parecer, algunas personas con excelentes computadores, no pueden disfrutar de los contenidos a las webes que mantengo funcionando.
Es muy difícil para mi, el poder dar satisfacción a todas las personas que visitan los diferentes espacios informativos y complacerles con sus reportajes por lo que la única solución ofertable es aguantarse. Hace un par de meses se volatilizaron todos los documentos de los archivos de mi ordenador y la vida siguió adelante, hace quince días fallaron los accesos a la red y continuamos vivos, como veis, no pasa nada, todo es cuestión de tener algo de paciencia y un camión para llevarla.
Para tranquilidad emocional de todos, puedo participaros que, en mi caso, las conexiones se han restablecido por arte de magia o de birlibirloque y desde hace una semana, puedo acceder a todos los artículos aunque conscientemente, no he hecho nada de nada para nada y de la misma forma que se me impidió la conexión hace quince días, ahora la tengo recuperada.

El ordenador me cambia la vida.-

Las obsesiones, las dependencias, incluso las drogas, síntomas que nos parecen ajenos a nuestra personalidad y al salir a la calle vemos a una serie de personas con la funda de la pistola, digo del telefonillo móvil, atada al cinturón de los pantalones o con un bolso en bandolera conteniendo el inventillo por no hablar de otros personajes sentados en una silla de una terraza y junto a la consumición, dejan el móvil como esperando alguna llamada importante del tipo coincidir con sus amistades cuando, nos percatamos en nosotros mismos que también pertenecemos al club de los dependientes, dependientes de coche, del cine, de las vacaciones, del computador personal, de la energía eléctrica o incluso dependientes del carajillo o del cigarrillo.
En los pueblos rurales aún se practica la costumbre de pararse a hablar con los vecinos para contarse las novedades del pueblo y criticar el comportamiento de todos los demás conocidos que no estén presentes pero la necesidad de aparentar llevar una vida repleta de actividad, hace que se pierda esta peculiar faceta y aunque necesitemos relacionarnos con el resto de las personas, nuestra falta de espontaneidad, hace que nos encerremos en nosotros mismos ansiando comunicar al más próximo nuestras vivencias, de ahí, nacen las asociaciones que aglutinan a personas con el mismo tipo de inquietudes.
Hace un tiempo vi una publicidad televisiva de un personaje que regalaba abrazos, tampoco hay que ser tan exagerados pero si empezamos saludando sinceramente al transeúnte coincidente por la calle dándole los buenos días, seguro que le sorprendemos y nos divertimos, enriqueciéndolo, sin empobrecernos.

El ordenador me cambia la vida.-

Las obsesiones, las dependencias, incluso las drogas, síntomas que nos parecen ajenos a nuestra personalidad y al salir a la calle vemos a una serie de personas con la funda de la pistola, digo del telefonillo móvil, atada al cinturón de los pantalones o con un bolso en bandolera conteniendo el inventillo por no hablar de otros personajes sentados en una silla de una terraza y junto a la consumición, dejan el móvil como esperando alguna llamada importante del tipo coincidir con sus amistades cuando, nos percatamos en nosotros mismos que también pertenecemos al club de los dependientes, dependientes de coche, del cine, de las vacaciones, del computador personal, de la energía eléctrica o incluso dependientes del carajillo o del cigarrillo.
En los pueblos rurales aún se practica la costumbre de pararse a hablar con los vecinos para contarse las novedades del pueblo y criticar el comportamiento de todos los demás conocidos que no estén presentes pero la necesidad de aparentar llevar una vida repleta de actividad, hace que se pierda esta peculiar faceta y aunque necesitemos relacionarnos con el resto de las personas, nuestra falta de espontaneidad, hace que nos encerremos en nosotros mismos ansiando comunicar al más próximo nuestras vivencias, de ahí, nacen las asociaciones que aglutinan a personas con el mismo tipo de inquietudes.
Hace un tiempo vi una publicidad televisiva de un personaje que regalaba abrazos, tampoco hay que ser tan exagerados pero si empezamos saludando sinceramente al transeúnte coincidente por la calle dándole los buenos días, seguro que le sorprendemos y nos divertimos, enriqueciéndolo, sin empobrecernos.

Las ventajas de ir en camion.-

Mi tío siempre decía esta frase cuando subía a mi camioneta al desplazarnos de un lugar a otro y lo cierto es que en ocasiones tenía su ventaja porque disfrutabas del viaje de forma diferente al ver el paisaje desde otro punto de vista por ser la posición del asiento más elevada que la de un coche normal en el que no ves más allá de la pared al otro lado de la cuneta, pero cuando se pincha una rueda, las cosas se ven también diferentes por el tamaño y el peso por no hablar de la incomodidad, lentitud en los traslados o problemas de aparcamiento.
Cuando pillas un programa informático desconocido, te viene como grande y te preocupas en aprender a usarlo. Con el tiempo, te vas acostumbrando, coges soltura y al tener cierta destreza, un día te aparece de repente, en la pantalla de tu computadora, una inesperada subpantalla que te informa de la nueva versión con todas la últimas ventajas. Si se te ocurre aceptar, ¡estás perdido! porque se cambia el formato al que estás acostumbrado, incluso los colores y de nuevo necesitas aprender a manejarlo.
Con la era informática, hemos perdido demasiadas horas delante del ordenador para saber de su funcionamiento y continuamos perdiéndolas por estar absortos por la nueva tecnología y al igual que el camión tiene sus ventajas, cuando probamos circular en coche, ya no queremos ir en bicicleta.

Las ventajas de ir en camion.-

Mi tío siempre decía esta frase cuando subía a mi camioneta al desplazarnos de un lugar a otro y lo cierto es que en ocasiones tenía su ventaja porque disfrutabas del viaje de forma diferente al ver el paisaje desde otro punto de vista por ser la posición del asiento más elevada que la de un coche normal en el que no ves más allá de la pared al otro lado de la cuneta, pero cuando se pincha una rueda, las cosas se ven también diferentes por el tamaño y el peso por no hablar de la incomodidad, lentitud en los traslados o problemas de aparcamiento.
Cuando pillas un programa informático desconocido, te viene como grande y te preocupas en aprender a usarlo. Con el tiempo, te vas acostumbrando, coges soltura y al tener cierta destreza, un día te aparece de repente, en la pantalla de tu computadora, una inesperada subpantalla que te informa de la nueva versión con todas la últimas ventajas. Si se te ocurre aceptar, ¡estás perdido! porque se cambia el formato al que estás acostumbrado, incluso los colores y de nuevo necesitas aprender a manejarlo.
Con la era informática, hemos perdido demasiadas horas delante del ordenador para saber de su funcionamiento y continuamos perdiéndolas por estar absortos por la nueva tecnología y al igual que el camión tiene sus ventajas, cuando probamos circular en coche, ya no queremos ir en bicicleta.

La comunicacion inalambrica.-

A finales del siglo XX, algunas personas imaginaron que la comunicación inalámbrica iba a ser desplazada por a la comunicación del cable porque con el incremento del uso de la línea telefónica en los ordenadores, se veía a la comunicación por el éter como un atraso tecnológico. Con el cambio de milenio, se ha entendido realmente la autonomía y versatilidad de este tipo de comunicación y con la aparición de las baterías de litio, de reducidísimo peso, se ha popularizado de tal suerte, que hoy, somos cuatro despistados los que aún no disponemos de teléfono móvil o de ordenador portátil.
La autoengañada sociedad del consumo, ha sentido la necesidad de la utilización de las llamadas nuevas tecnologías y las empresas del sector, han visto un gran potencial de nuevos clientes descubridores de este fascinante medio de comunicación inmediata y se ha empezado a comercializar el sistema wifi del que todo el mundo presume por sus ventajas de operatividad. Su nombre se corresponde con una abreviatura de Wireless Fidelity, también llamada WLAN (wireless lan, red inalámbrica) o estándar IEEE 802.11 que emite a 11 Mb/seg o a 54 Mb/seg. con un alcance entre 100 a 150 metros en condiciones normales, convirtiéndose en una herramienta perfecta para el acceso a Internet sin cables.
Julián Segarra de Chert dispone en su destilería de un punto de acceso a la red de Internet que, conectándolo al módem y a un transceptor wifi, le convierte en candidato ideal para tener una zona wifi en el pueblo que vive. En principio, pensaba instalar las antenas en el tejado soportando el riesgo de que sus vecinos, cada vez que observasen una interferencia en sus televisores le denunciarían ante Telecomunicaciones pero como quiera que no tiene la necesidad de montar un andamio y empezar una obra, ha elegido un emplazamiento más discreto y aunque se reduzca el alcance, permite el acceso gratuito a la red por medio del sistema inalámbrico en un pueblo del Maestrazgo.

La comunicacion inalambrica.-

A finales del siglo XX, algunas personas imaginaron que la comunicación inalámbrica iba a ser desplazada por a la comunicación del cable porque con el incremento del uso de la línea telefónica en los ordenadores, se veía a la comunicación por el éter como un atraso tecnológico. Con el cambio de milenio, se ha entendido realmente la autonomía y versatilidad de este tipo de comunicación y con la aparición de las baterías de litio, de reducidísimo peso, se ha popularizado de tal suerte, que hoy, somos cuatro despistados los que aún no disponemos de teléfono móvil o de ordenador portátil.
La autoengañada sociedad del consumo, ha sentido la necesidad de la utilización de las llamadas nuevas tecnologías y las empresas del sector, han visto un gran potencial de nuevos clientes descubridores de este fascinante medio de comunicación inmediata y se ha empezado a comercializar el sistema wifi del que todo el mundo presume por sus ventajas de operatividad. Su nombre se corresponde con una abreviatura de Wireless Fidelity, también llamada WLAN (wireless lan, red inalámbrica) o estándar IEEE 802.11 que emite a 11 Mb/seg o a 54 Mb/seg. con un alcance entre 100 a 150 metros en condiciones normales, convirtiéndose en una herramienta perfecta para el acceso a Internet sin cables.
Julián Segarra de Chert dispone en su destilería de un punto de acceso a la red de Internet que, conectándolo al módem y a un transceptor wifi, le convierte en candidato ideal para tener una zona wifi en el pueblo que vive. En principio, pensaba instalar las antenas en el tejado soportando el riesgo de que sus vecinos, cada vez que observasen una interferencia en sus televisores le denunciarían ante Telecomunicaciones pero como quiera que no tiene la necesidad de montar un andamio y empezar una obra, ha elegido un emplazamiento más discreto y aunque se reduzca el alcance, permite el acceso gratuito a la red por medio del sistema inalámbrico en un pueblo del Maestrazgo.