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El acceso a internet.-

La aparente complejidad de la red de Internet, hace que aflore nuestra sapiencia y cuando algo no funciona como nosotros esperamos, trasladamos nuestro problema al vecino, al que le participamos del anormal funcionamiento de nuestra infraestructura, en la confianza que sea él quien ponga sus conocimientos a nuestra disposición para que nos solucione la incidencia y correr solícito al bar, a presumir de lo bien que nos funcionan las nuevas tecnologías en nuestra computadora personal.
En la sociedad de consumo que nos ha tocado vivir, todo se mueve alrededor de lo mismo y si cuando vamos a comprar una botella de Brandy del Maestrazgo no tenemos el servicio esperado, nunca es culpa del destilador sino de tendero o bodeguero a quien le compramos y que, por no pagar, dispone y ofrece lo que se merece, porque al comprar una botella de licor de la marca SEGARRA, no solo pagamos el contenido de la botella, sino el tenerla a nuestra disposición, impuestos, servicio, transporte, envasado, destilación, en fin, “todo” y cuando alguien de la cadena no paga lo que debe, se rompe.
En Internet ocurre lo mismo, cuando pagamos una conexión a determinada velocidad, pagamos la conexión y la velocidad, pero si quien nos factura, no paga lo que debe, ni tenemos conexión, ni velocidad y a quien debemos remitir las quejas, es a quien pagamos, no al vecino, cuando nada tiene que ver con nuestros contratos comerciales y aceptado o resignado mal servicio, de hecho, Julián Segarra Esbrí de Chert, tiene acceso a todos los artículos publicados en la red de Internet y con la conexión internáutica de rural wifi gratuita, se puede comprobar fácilmente por quienes se acerquen a la zona de cobertura aunque, como es gratis, no se puede protestar.

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El acceso a internet.-

La aparente complejidad de la red de Internet, hace que aflore nuestra sapiencia y cuando algo no funciona como nosotros esperamos, trasladamos nuestro problema al vecino, al que le participamos del anormal funcionamiento de nuestra infraestructura, en la confianza que sea él quien ponga sus conocimientos a nuestra disposición para que nos solucione la incidencia y correr solícito al bar, a presumir de lo bien que nos funcionan las nuevas tecnologías en nuestra computadora personal.
En la sociedad de consumo que nos ha tocado vivir, todo se mueve alrededor de lo mismo y si cuando vamos a comprar una botella de Brandy del Maestrazgo no tenemos el servicio esperado, nunca es culpa del destilador sino de tendero o bodeguero a quien le compramos y que, por no pagar, dispone y ofrece lo que se merece, porque al comprar una botella de licor de la marca SEGARRA, no solo pagamos el contenido de la botella, sino el tenerla a nuestra disposición, impuestos, servicio, transporte, envasado, destilación, en fin, “todo” y cuando alguien de la cadena no paga lo que debe, se rompe.
En Internet ocurre lo mismo, cuando pagamos una conexión a determinada velocidad, pagamos la conexión y la velocidad, pero si quien nos factura, no paga lo que debe, ni tenemos conexión, ni velocidad y a quien debemos remitir las quejas, es a quien pagamos, no al vecino, cuando nada tiene que ver con nuestros contratos comerciales y aceptado o resignado mal servicio, de hecho, Julián Segarra Esbrí de Chert, tiene acceso a todos los artículos publicados en la red de Internet y con la conexión internáutica de rural wifi gratuita, se puede comprobar fácilmente por quienes se acerquen a la zona de cobertura aunque, como es gratis, no se puede protestar.

La importancia de tener amigos guapos.-

A mis habituales lectores, les he tenido unos días muy abandonados pero ahora, con la ayuda del ordenador limpio de virus, intentaré aparecer por la red de Internet con mis ocurrentes comentarios.
Durante quince días he estado superobligado y desconcertado para poner en marcha esta infernal máquina computerizada y si no llega a ser por la ayuda de mi amigo Rafael, esto tenía muy mala cara, aunque en verdad, fue realmente Juan Luis con un comentario que parecía intrascendente, quien nos abrió la imaginación de forma que rápidamente entre todos, encontramos la solución a un problema que tanto Rafa como Juan Fris y yo mismo, lo veíamos bastante turbio por no decir negro.
Parece ser que debido al tráfico internáutico que mantengo, debieron colarse algunos virus en la memoria del mi computadora y mientras operaba con ella, ora se escondían varios virus por acá, ora se desplazaban otros por allá, hasta que de repente y sin previo aviso, mordieron al sistema operativo y me dejaron paralizado el ordenador. La computadora no funcionaba y cada vez que enchufaba el inventillo, me mostraba una irregularidad diferente en la pantalla. Toda una auténtica locura.
Ahora que entre todos, hemos conseguido que el ordenador del tío Julián funcione de nuevo, no lo hace al igual que lo hacía hace unos días, porque al parecer necesita de los drivers, de las configuraciones, de toda la parafernalia que tenía instalada sin saberlo pero como la capacidad del ser humano frente a la adaptación en ilimitada, con el tiempo, le pillo el truquillo y vuelvo a estar dando caña hasta que se paralice de nuevo.

La importancia de tener amigos guapos.-

A mis habituales lectores, les he tenido unos días muy abandonados pero ahora, con la ayuda del ordenador limpio de virus, intentaré aparecer por la red de Internet con mis ocurrentes comentarios.
Durante quince días he estado superobligado y desconcertado para poner en marcha esta infernal máquina computerizada y si no llega a ser por la ayuda de mi amigo Rafael, esto tenía muy mala cara, aunque en verdad, fue realmente Juan Luis con un comentario que parecía intrascendente, quien nos abrió la imaginación de forma que rápidamente entre todos, encontramos la solución a un problema que tanto Rafa como Juan Fris y yo mismo, lo veíamos bastante turbio por no decir negro.
Parece ser que debido al tráfico internáutico que mantengo, debieron colarse algunos virus en la memoria del mi computadora y mientras operaba con ella, ora se escondían varios virus por acá, ora se desplazaban otros por allá, hasta que de repente y sin previo aviso, mordieron al sistema operativo y me dejaron paralizado el ordenador. La computadora no funcionaba y cada vez que enchufaba el inventillo, me mostraba una irregularidad diferente en la pantalla. Toda una auténtica locura.
Ahora que entre todos, hemos conseguido que el ordenador del tío Julián funcione de nuevo, no lo hace al igual que lo hacía hace unos días, porque al parecer necesita de los drivers, de las configuraciones, de toda la parafernalia que tenía instalada sin saberlo pero como la capacidad del ser humano frente a la adaptación en ilimitada, con el tiempo, le pillo el truquillo y vuelvo a estar dando caña hasta que se paralice de nuevo.

El desconocido malevolo virus.-

Cuando jugando con el ordenador te ocurre un incidente del que no tienes experiencia, te encuentras indefenso y no sabes como reaccionar para solucionar el conflicto, porque una cosa es arreglar cosas que sabes o puedes imaginar como reparar y otra muy distinta es enfrentarte a soluciones impensables.
Todos hemos oído hablar de los virus y se nos presentan como algo malévolo, lo que pasa es que nunca imaginamos ser nosotros mismos los sufridores de sus malas jugarretas y no les damos importancia hasta que nos producen un estropicio, por ello, nuestros buenos amigos nos aconsejan que instalemos un antivirus en la computadora personal. Con el paso del tiempo, observamos que el hecho de disponer de un antivirus no sirve para mucho y aprovechamos la infraestructura de la red de Internet para incrementar la protección instalando otro o varios que, confiamos colaboren en el buen mantenimiento de nuestro ordenador.
Hace un tiempo observé que mi ordenador personal daba claros indicios de un comportamiento ralentizado al mandar una instrucción y realicé una limpieza eliminando de una pasada 647 desconocidos virus que al parecer pilulaban por los archivos almacenados en la memoria del disco duro. Con al limpieza de esta semana pasada, mi amigo Rafael me ha eliminado algo así como 1548 que supuestamente eran los acusantes del mal comportamiento del aparatejo y lo cierto es que ahora funciona como un cohete, pero la duda reside en saber hasta cuando estará el inventillo limpio de polvo y paja sin infección.

El desconocido malevolo virus.-

Cuando jugando con el ordenador te ocurre un incidente del que no tienes experiencia, te encuentras indefenso y no sabes como reaccionar para solucionar el conflicto, porque una cosa es arreglar cosas que sabes o puedes imaginar como reparar y otra muy distinta es enfrentarte a soluciones impensables.
Todos hemos oído hablar de los virus y se nos presentan como algo malévolo, lo que pasa es que nunca imaginamos ser nosotros mismos los sufridores de sus malas jugarretas y no les damos importancia hasta que nos producen un estropicio, por ello, nuestros buenos amigos nos aconsejan que instalemos un antivirus en la computadora personal. Con el paso del tiempo, observamos que el hecho de disponer de un antivirus no sirve para mucho y aprovechamos la infraestructura de la red de Internet para incrementar la protección instalando otro o varios que, confiamos colaboren en el buen mantenimiento de nuestro ordenador.
Hace un tiempo observé que mi ordenador personal daba claros indicios de un comportamiento ralentizado al mandar una instrucción y realicé una limpieza eliminando de una pasada 647 desconocidos virus que al parecer pilulaban por los archivos almacenados en la memoria del disco duro. Con al limpieza de esta semana pasada, mi amigo Rafael me ha eliminado algo así como 1548 que supuestamente eran los acusantes del mal comportamiento del aparatejo y lo cierto es que ahora funciona como un cohete, pero la duda reside en saber hasta cuando estará el inventillo limpio de polvo y paja sin infección.