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El olivo milenario del Maestrazgo.-

Un patrimonio personal de los labradores de esta olvidada tierra levantina que siempre pagaron religiosamente los derechos reales de sucesión y transmisión de padres a hijos durante todas las generaciones que nos han precedido y las contribuciones y tributos por conservar y cuidar el suelo para obtener un producto, el aceite de aceituna farga desprestigiado e infravalorado por el comerciante y el consumidor. Y como propietario de una cosa, puedo decidir sobre ella, quemándola, abandonándola, cuidándola o vendiéndola.
Esta realidad social por la que los labradores del Maestrazgo no conseguimos obtener rendimiento de nuestras actividades agrícolas, ha conducido a tomar la sabia decisión de malvender los olivos enteros para otros fines diferentes a la producción de aceite; unos majestuosos olivos que para cabar su tallo con la azada al objeto de retirar sus brotes bordes, se precisa en algunos casos de media hora de reloj haciendo transpiración deportiva que significa sudando.
Los labradores del Maestrazgo, no precisamos reconocimiento ni protección de nuestra propiedad, ni de lo que en ella tengamos plantado o cultivemos, ni regulaciones de compraventa, ni influencia en la cesta de la compra, es suficiente solamente, que se nos coticen los productos de nuestra actividad agrícola por el valor acorde con el esfuerzo invertido en su obtención.

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El colmo de lo absurdo.-

   Esta mañana he recibido en mi correo electrónico el artículo colgado en http://casaconjacuzzi.blogspost.com al que estoy suscrito, con el comentario de la chapuza legislativa reguladora de la recogida de setas.

   Mi amplia experiencia en la recogida de setas y lo digo con guasa y de esta forma para que quede constancia porque desde hace cuatro años soy “Recolector Mayor de Rovellones en el Reino de España” y a la llegada del tiempo propicio de su crecimiento, me apunto un día al año con mis amigos para acercarnos al monte y trincar todos los que encontramos a nuestro paso, me permite comentar el absurdo aspecto legal de la Orden.

   En calidad de agricultor fiscalmente declarado, cuando voy al campo a recoger los frutos de mi actividad agrícola, lo hago con capazo y saco, cuando he ido al monte a recolectar setas de las que solo elijo los rovellones, lo hago con cesta pero nunca se me ocurriría ir al campo o al monte acompañado de una balanza.

   Las balanzas se usan a nivel comercial por quienes supuestamente recogen setas (en la tienda de la esquina), mientras degustan una merendola en el bar o restaurante del pueblo. Hay que ser analfabeto de una actividad como la de recogida de setas para fijar los límites en 6 kilogramos, los límites, de haberlos, deberían medirse por cestos, porque al monte se va con cesta y no con balanza.

El obsequio de mis amigos.-

   Este año la climatología ha permitido el crecimiento de las setas en los montes del Maestrazgo y como ayer se seleccionaron los ejemplares que recolectamos para la V Exposición de Setas El Pinar inaugurada ahora hace un instante en el Grao de Castellón, mis amigos José María, Javier y Carlos Armengol Adell, han querido agasajarme con algunos ejemplares de níscalos, conocidos como rovellones, sabedores de ser los que a mi más me gustan.

   En la imagen podemos contemplar la caja que contiene el presente delicioso regalo que hoy mismo voy a degustar.

Destilado de … o con saborcito a …-

En múltiples ocasiones, el profano desea permanecer al margen de entender diferenciar el licor destilado con todas las propiedades naturales de la planta original, en la que el alcohol, como disolvente más empleado a nivel mundial después del agua solo tiene la misión de conservar sus principios activos y mantenerlos en perfectas condiciones para cuando nuestro organismo las pueda necesitar en la renovación de sus células y por cualquier circunstancia o en ese preciso momento, no podemos acercarnos al monte a recoger la planta, incluso, tal vez, porque no es el tiempo propicio de la anualidad para su acopio, de aquel otro licor artificial, elaborado con alcoholes de dudosa procedencia o incluso residuales, con mezclas de aromas y sabores sintéticos de laboratorio.
Para la correcta elaboración de un determinado licor, Julián Segarra Esbrí solo precisa de la experiencia acumulada de las seis generaciones que le han precedido, a la que añade, a esta habilidad de un extremado y cuidadoso destilador con más de ciento sesenta y cinco años de actividad utilizando el alambique de cobre calentado con leña de olivo, el conocimiento y aprovechamiento de las plantas naturales silvestres originales escogidas minuciosa y personalmente en los montes de Maestrazgo con la más delicada atención durante los días correctos de su maduración y realizando el posterior envejecimiento de forma natural con el paso del tiempo tranquilamente en la quietud de los barriles de roble de su bodega en la destilería de Julián Segarra de Chert con sus condiciones ambientales y trasiegos adecuados, le es muy fácil y sencillo, gracias a la sabia combinación de arte, ciencia y tiempo, el producir exclusivamente para el deleite de los paladares más delicados, el exquisito, diferente y único licor del Maestrazgo.
Ahora, el inquieto lector, podrá entender el por qué en el mercado existen dos tipos de licores, los elaborados por las importantes sociedades anónimas y multinacionales de forma artificial y aquellos otros naturales que, envasados en botellas de vidrio, llevan adherida una etiqueta con la marca SEGARRA para diferenciarlos de los del resto del mundo.
A su disposición existen muchas bonitas botellas de diseño sugestivo con preciosas etiquetas pero, al acercarse a la tienda, es usted quien decide comprar una botella de licor o el licor de la botella.

Destilado de … o con saborcito a …-

En múltiples ocasiones, el profano desea permanecer al margen de entender diferenciar el licor destilado con todas las propiedades naturales de la planta original, en la que el alcohol, como disolvente más empleado a nivel mundial después del agua solo tiene la misión de conservar sus principios activos y mantenerlos en perfectas condiciones para cuando nuestro organismo las pueda necesitar en la renovación de sus células y por cualquier circunstancia o en ese preciso momento, no podemos acercarnos al monte a recoger la planta, incluso, tal vez, porque no es el tiempo propicio de la anualidad para su acopio, de aquel otro licor artificial, elaborado con alcoholes de dudosa procedencia o incluso residuales, con mezclas de aromas y sabores sintéticos de laboratorio.
Para la correcta elaboración de un determinado licor, Julián Segarra Esbrí solo precisa de la experiencia acumulada de las seis generaciones que le han precedido, a la que añade, a esta habilidad de un extremado y cuidadoso destilador con más de ciento sesenta y cinco años de actividad utilizando el alambique de cobre calentado con leña de olivo, el conocimiento y aprovechamiento de las plantas naturales silvestres originales escogidas minuciosa y personalmente en los montes de Maestrazgo con la más delicada atención durante los días correctos de su maduración y realizando el posterior envejecimiento de forma natural con el paso del tiempo tranquilamente en la quietud de los barriles de roble de su bodega en la destilería de Julián Segarra de Chert con sus condiciones ambientales y trasiegos adecuados, le es muy fácil y sencillo, gracias a la sabia combinación de arte, ciencia y tiempo, el producir exclusivamente para el deleite de los paladares más delicados, el exquisito, diferente y único licor del Maestrazgo.
Ahora, el inquieto lector, podrá entender el por qué en el mercado existen dos tipos de licores, los elaborados por las importantes sociedades anónimas y multinacionales de forma artificial y aquellos otros naturales que, envasados en botellas de vidrio, llevan adherida una etiqueta con la marca SEGARRA para diferenciarlos de los del resto del mundo.
A su disposición existen muchas bonitas botellas de diseño sugestivo con preciosas etiquetas pero, al acercarse a la tienda, es usted quien decide comprar una botella de licor o el licor de la botella.