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D. François Rodriguez Perez.-

Hoy hace un año que empezaba este blog y rápidamente desde Sagunto se adhería, comentaba y animaba el Sr. François Rodríguez Pérez del Restaurante L’Ameler. Desde entonces, muchas personas habéis registrado vuestro correos para recibirlo puntualmente, otros, no habéis confirmado el registro, algunos se han hecho seguidores y una abrumadora mayoría, aparecéis regularmente tras la mata para leer su contenido.
Aunque en principio estaba escribiendo casi a diario, desde hace un par de meses he aflojado malintencionadamente y mis apariciones están siendo más esporádicas que diarias, lo que me favorece en el sentido de imponerme a mi mismo la voluntad de redactar cada día el articulito literario.
Hoy cumplo mi primer añito en este medio y agradeciendo la adhesión y seguimiento, tengo que participar al lector que prefiero la página web al blog y en consecuencia, en lo sucesivo, tendréis que aguantaros y resignaros si, esperando mi intervención epistolar en vuestro correo electrónico, no la recibís. Y es que por muy destilator que pretenda ser, no puedo mantener cuatro bloges todos los días y prefiero los dominios de Internet.

El intrusismo internautico.-

A principios del mes, observé que el Excmo. Ayuntamiento de Chert había puesto en funcionamiento una página web que accidentalmente localicé en la red y es evidente que como hijo y vecino del pueblo, no pude resistir en acceder a sus contenidos. En la sección de actividades económicas, aparecía un listado de los comercios del pueblo y me percaté de que la Destilería de Julián Segarra de Chert no figuraba, por lo que atendiendo la invitación en la sección de contactos, aproveché para enviar un correo electrónico con el Asunto: También soy vecino de Chert, pidiendo al webmaster el añadido y dándole las gracias. Desde el día siguiente, el espacio web, en lugar de reparado aparece bloqueado.
Ayer recibí vista del departamento correspondiente de la Generalidad Valenciana, siguiendo instrucciones desde Bruselas, para comprobar el proyecto http://www.ruralwifi.net/, su estado, actividad y operatividad, porque aunque para el lector pueda parecer extraño, las acciones que realizo, están sujetas a su normativa u ordenamiento y mi comportamiento no es precisamente como el de algunos intrusos que, porque sus actos son realizados sin orden ni concierto, imaginan que los demás hacen lo mismo.
Al hilo de uno de los comentarios del Sr. Inspector sobre la actividad de promoción turística y cultural que realizo sin subvenciones aquí en el Maestrazgo, ambos tuvimos la oportunidad de comprobar que Julián Segarra, en aquel instante tenía 799 referencias directas, ¡lástima!, ya no podré dormir, de haber tenido la cita en la web del Ajuntament de Xert, hubiera coincidido con el 800 aniversario de nacimiento del Rey Jaime I.

El millon de euros.-

Con este dinero se puede comprar un pack que incluye todo lo que el vendedor esté dispuesto a ofrecer, mientras espera a que alguien pique en el anzuelo y lo compre.
Desde luego, con la exposición de motivos del titular periodístico que acabo de hacer, espanto a todos los peces y no encontraré en el mundo, a nadie dispuesto a regalarme la susodicha cantidad monetaria, de ahí la necesidad del marketing que hace más viable la posibilidad de venta de un producto que por si mismo no tiene ningún valor comercial.
Un artículo que se publicita tener la particularidad de combinar sabores de coco, vainilla y chocolate, es un licor y no un brandy. El brandy es cuestión de solera, el brandy que tiene solera, la tiene y el brandy que no la tiene, no la tiene y aquí no caben medias tintas.
Ya se que muchos lectores se preguntarán, ¿qué es eso de la solera?, pero este fabricante de brandy de pueblo, ¿de qué habla?.
Es público y notorio el seguimiento que se me hace a mis artículos epistolares, de los que los publicistas, aprovechan sus contenidos para intentar vender los licores de la competencia, desconociendo que los licores elaborados en la Destilería de Julián Segarra de Chert no tiene competencia en cualidades, aunque reconozco que se puede fabricar en lugar de destilar, con un resultado más barato y sin el nombre SEGARRA, pudiendo competir en el precio pero mis Clientes Consumidores, saben que cuando compran mis elaborados pagan el justo precio del exquisito licor contenido de los envases y no las florituras del envase, del embalaje o del pack.
Las botellas de licor que llevan adherida una etiqueta rotulada con la marca SEGARRA no precisan certificado de autenticidad porque el número de serie de la precinta fiscal, así lo acredita suficientemente.

El millon de euros.-

Con este dinero se puede comprar un pack que incluye todo lo que el vendedor esté dispuesto a ofrecer, mientras espera a que alguien pique en el anzuelo y lo compre.
Desde luego, con la exposición de motivos del titular periodístico que acabo de hacer, espanto a todos los peces y no encontraré en el mundo, a nadie dispuesto a regalarme la susodicha cantidad monetaria, de ahí la necesidad del marketing que hace más viable la posibilidad de venta de un producto que por si mismo no tiene ningún valor comercial.
Un artículo que se publicita tener la particularidad de combinar sabores de coco, vainilla y chocolate, es un licor y no un brandy. El brandy es cuestión de solera, el brandy que tiene solera, la tiene y el brandy que no la tiene, no la tiene y aquí no caben medias tintas.
Ya se que muchos lectores se preguntarán, ¿qué es eso de la solera?, pero este fabricante de brandy de pueblo, ¿de qué habla?.
Es público y notorio el seguimiento que se me hace a mis artículos epistolares, de los que los publicistas, aprovechan sus contenidos para intentar vender los licores de la competencia, desconociendo que los licores elaborados en la Destilería de Julián Segarra de Chert no tiene competencia en cualidades, aunque reconozco que se puede fabricar en lugar de destilar, con un resultado más barato y sin el nombre SEGARRA, pudiendo competir en el precio pero mis Clientes Consumidores, saben que cuando compran mis elaborados pagan el justo precio del exquisito licor contenido de los envases y no las florituras del envase, del embalaje o del pack.
Las botellas de licor que llevan adherida una etiqueta rotulada con la marca SEGARRA no precisan certificado de autenticidad porque el número de serie de la precinta fiscal, así lo acredita suficientemente.