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El cinc de copes.-

Es la expresión chungaleta que usamos en el argot licorero para designar a quienes se pasa en las pruebas gustativas de los destilados.
Evidentemente, los destiladores de licores, los probamos durante el proceso de la destilación para comprobar las características de los elaborados en curso. Hemos de tener en cuenta que la destilación es una etapa u operación básica de separación y exige conocer cuales son los componentes que precisamos aprovechar y también los indeseables que queremos eliminar porque en la naturaleza las cosas puras no existen y hay que saber separarlas en el momento correcto de la destilación que siempre depende de la buena pericia del destilador.
Aunque la destilación se controla con el calor del hogar de la caldera del alambique, el destilador está pendiente continuamente también del destilado, de su caudal y de sus cualidades y cuando quieres ser el mejor en tu oficio, te autoexiges el control continuo del destilador, haciendo uso de tus cualidades gustativas y olfativas y aprovechándote de varias copas para comparar, por ello, no es de extrañar encontrarte con el Maestro destilador ante la presencia de varias copas del destilado o incluso tomando otra adicional de muestra para añadirla al grupo anterior mientras está comprobando hasta cinco copas diferentes de lo mismo como si pretendiese aprovecharse con malévolas intenciones.

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La economia comienza por el ahorro.-

Estos días parece que por el mundo están todos los Gobiernos en plena efervescencia, la televisión no para de comentarnos por todos las canales que algo malévolo se nos avecina y una sensación de intranquilidad se nos apodera de los continuos lloriqueos de boquilla en los tradicionales lugares de encuentro, bien sean tiendas o bares.
Al parecer en la otra parte del mundo, alguien ha estornudado y de repente todos deberíamos andar constipados. Es evidente que cuando no se tiene cerca una botella de Brandy del Maestrazgo, cualquier virus que se cruce en tu camino te puede producir “un cinc de copes buides” por el que pierdes el control de la situación y andas como un caballo desbocado o un pato mareado.
Pero ante cualquier tropiezo, en el siempre difícil caminar de la vida, hay que saber capear el mal temporal y si previamente, durante las épocas de bonanza, hemos aprendido que ahorrar no consiste en comprar barato de precio, sino en saber distinguir lo superfluo de lo necesario, la crisis no debería existir en nuestro vocabulario.

La economia comienza por el ahorro.-

Estos días parece que por el mundo están todos los Gobiernos en plena efervescencia, la televisión no para de comentarnos por todos las canales que algo malévolo se nos avecina y una sensación de intranquilidad se nos apodera de los continuos lloriqueos de boquilla en los tradicionales lugares de encuentro, bien sean tiendas o bares.
Al parecer en la otra parte del mundo, alguien ha estornudado y de repente todos deberíamos andar constipados. Es evidente que cuando no se tiene cerca una botella de Brandy del Maestrazgo, cualquier virus que se cruce en tu camino te puede producir “un cinc de copes buides” por el que pierdes el control de la situación y andas como un caballo desbocado o un pato mareado.
Pero ante cualquier tropiezo, en el siempre difícil caminar de la vida, hay que saber capear el mal temporal y si previamente, durante las épocas de bonanza, hemos aprendido que ahorrar no consiste en comprar barato de precio, sino en saber distinguir lo superfluo de lo necesario, la crisis no debería existir en nuestro vocabulario.