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Crisis o la recesion de la mentira.-

Cuando las cosas se compran y se venden al valor real de lo que cuestan y no al antojoso precio que dictan los aventureros comerciantes con sus absurdas, supuestas y engañosas exigencias, existe una seriedad comercial que impide la fluctuación de valor que tan acostumbradamente estamos observando en la mentirosa sociedad actual que nos está tocando vivir.
Es imposible que un producto natural como es el crudo petrolífero pueda variar de precio en tan solo unos meses de forma que se aumente al doble o se reduzca a la mitad como estamos hoy viviendo y para que eso suceda como está ocurriendo, debe inevitablemente deberse a que su valor sea una imposición caprichosa comercial y no ajuntada a su coste real de obtención.
Como destilador, aunque no de petróleo pero si de licor, reconozco que el proceso y especialmente el envejecimiento natural de los licores en los barriles de roble de las bodegas, son causantes de unas mermas que incidirán directamente en las cualidades y en los precios de los productos acabados, pero las importantes mermas de envejecimiento, son cantidades casi fijas y bien razonadas y nunca fluctúan por la fantasía del mercado o de sus comerciantes.