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Del aprender rapido, al haber aprendido.-

Las empresas están obligadas entre otras cosas a formar a sus trabajadores y a cumplir todos unos protocolos que los departamentos gubernamentales les exigen por ley, pero evidentemente, en cualquier actividad laboral, siempre se elige a quienes están más capacitados y cumplen la finalidad que se persigue como empresa, teniendo presente que el aprendizaje se realiza en la escuela y no el puesto de trabajo.
Desde hace algún tiempo vengo recibiendo sin pedirlo, muchos currículumes de personas que han trabajado en muchos lugares pero que al parecer, en todos les han dado el VºBº para ir a tomar el Sol. En otros casos, manifiestan su buena voluntad por trabajar y su facilidad para un rápido aprendizaje de sus quehaceres en el desarrollo de cualquier actividad en un futuro puesto de trabajo que ni conocen, si son conscientes de sus dificultades.
Desgraciadamente nunca fuimos a la escuela para aprender, ni agradecimos a nuestros Señores Maestros el esfuerzo y paciencia por instruirnos, con el beneplácito de nuestros padres, siempre exigimos nuestros derechos, sin atender ninguna obligación como alumnos y ahora, en el difícil caminar de la vida, nos damos cuenta que no somos personas de provecho para nadie, ni nadie contrata nuestros deficientes servicios o baja cualificación, por no decir nula sapiencia.

Cuando no se tiene, se pinta.-

Recuerdo en una ocasión de jovencito, pretendía hacer una antena giratoria con varillas de aluminio de las usadas en las antenas de televisión de la Banda 1. Pensando en el inventillo, se acercó mi abuelo Julián Segarra Ferreres preguntando que estaba haciendo en el taller y al explicarle, pilló la idea de la oreja y me enseñó una forma de como llevarla a la práctica.
Encendió la fragua y mientras yo colaboraba dando aire al carbón, tomó un trozo de varilla cilíndrica maciza de hierro del rincón de la chatarra y de dimensiones externas parecidas al diámetro interno de la varilla hueca de aluminio que debía servir de antena y la acercó al hogar. Cuando estaba caliente, con el martillo en el yunque, le hizo en un extremo una bolita de hierro. Después calentando el otro extremo, repitió la operación resultando una varilla con dos bolitas en los extremos. Cortó la varilla por la mitad y ya tenía dos curiosas varillas cilíndricas con bolita.
Ahora era menester fabricar el soporte y con una pletina y el taladro, usando brocas de diferentes diámetros, le hizo unas concavidades que después de doblada, resultó una U en la que encajaba la bolita de la varilla girando sin salirse. Atornillé las dos U encina de un trozo de madera de olivo y enchufando las varillas de aluminio, resultó una antena de las llamadas de cuernos que permitía ver la televisión con un reemisor pasivo montado en pruebas encima de la montaña de la Mola Gran de Chert que tomaba la señal televisiva desde Monte Caro en Tortosa en lugar de la lejana Sierra de Aitana.

Cuando no se tiene, se pinta.-

Recuerdo en una ocasión de jovencito, pretendía hacer una antena giratoria con varillas de aluminio de las usadas en las antenas de televisión de la Banda 1. Pensando en el inventillo, se acercó mi abuelo Julián Segarra Ferreres preguntando que estaba haciendo en el taller y al explicarle, pilló la idea de la oreja y me enseñó una forma de como llevarla a la práctica.
Encendió la fragua y mientras yo colaboraba dando aire al carbón, tomó un trozo de varilla cilíndrica maciza de hierro del rincón de la chatarra y de dimensiones externas parecidas al diámetro interno de la varilla hueca de aluminio que debía servir de antena y la acercó al hogar. Cuando estaba caliente, con el martillo en el yunque, le hizo en un extremo una bolita de hierro. Después calentando el otro extremo, repitió la operación resultando una varilla con dos bolitas en los extremos. Cortó la varilla por la mitad y ya tenía dos curiosas varillas cilíndricas con bolita.
Ahora era menester fabricar el soporte y con una pletina y el taladro, usando brocas de diferentes diámetros, le hizo unas concavidades que después de doblada, resultó una U en la que encajaba la bolita de la varilla girando sin salirse. Atornillé las dos U encina de un trozo de madera de olivo y enchufando las varillas de aluminio, resultó una antena de las llamadas de cuernos que permitía ver la televisión con un reemisor pasivo montado en pruebas encima de la montaña de la Mola Gran de Chert que tomaba la señal televisiva desde Monte Caro en Tortosa en lugar de la lejana Sierra de Aitana.