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El bienestar del aumento de la deuda.-

Aunque mi memoria histórica anda un tanto confundida, tan solo hace unos años las entidades bancarias ofrecían unos intereses más elevados que los rendimientos de las actividades económicas por lo que solo las personas pillinas aprovecharon para transformar su patrimonio en dinero y obtener mejores rendimientos que quienes se esforzaban por trabajar.
Debiose constipar la gallina de los huevos de oro porque en un tiempo muy corto, el negocio de la ociosidad dejó de ser lucrativo pero como aún habían pocos espabilados y muchos currantes, las cabezas pensantes decidieron tomar el camino de la especulación. Los usureros florecieron a sus anchas y todos presumían de hacer negocios e inversiones con dinero ajeno o prestado.
Pero el dinero también vale dinero y la deuda se ha incrementado hasta niveles impensables o imaginables y de desaconsejable superación, por lo que de momento disfrutamos de un supuesto bienestar ficticio que solo es imagen o fachada ya que detrás arrastramos el tren de los débitos sin que nadie decida pensar en empezar pagar.

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Por invertir dinero en especular.-

Cuenta la historia que los romanos llamaban bárbaros a una multinacional euroasiática nómada de cazadores y ganaderos que apareció por Europa y se extendió desde el mar Negro hasta el mar Báltico allá por los siglos IV y V. Su holding, conocido con la siglas HUNOS, finalizó con su famoso ejecutivo Atila que ni utilizaba la agricultura ni la industria y como de escritura prácticamente no sabía nada, solo lo recordamos porque cuando aterrizaban con su aeronave de cuatro patas, no volvía a crecer la hierba.
Mientras solo nos preocupemos en ganar dinero sin trabajar, pensando es nuestro derecho por el mero hecho de acercarnos a fichar porque las personas ociosas disponen de más medios económicos que quienes con su callado trabajo del día a día están construyendo Patria, estaremos en una situación financiera de franco retroceso.
Siempre existe el único recurso natural que permite recuperar cualquier actividad económica, de hecho, con todo el gran avance tecnológico actual, los mejores candidatos a superarla, los encontraremos en los llamados países emergentes en dónde existen más mentes currantes que pensantes.