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Las lagrimas de San Lorenzo.-

Las estrellas fugaces pueden verse durante todo el año pero es durante los últimos cinco días la primera quincena del mes de agosto cuando la órbita de nuestro planeta cruza una nube de partículas perdidas por el cometa Swift-Tuttle desde cuando se acercó al Sol y lo que produce la lluvia de las Perseidas. Su nombre, es debido a que las trazas parecen provenir de una zona situada en la constelación de Perseo y el de lágrimas de San Lorenzo, es porque esta lluvia de estrellas se produce alrededor del 10 de agosto, festividad de San Lorenzo.
Los mejores lugares donde se puede disfrutar de este espectáculo suelen ser los menos poblados o en las ciudades muy pequeñas, porque las luces de las grandes ciudades molestan la visión del firmamento nocturno y no permiten apreciar ni tan solo la vía láctea. Cuando la luminosidad ambiental del entorno es muy grande, solo se pueden ver las trazas más grandes.
En estos veraniegos días en los que la noche invita a disfrutar del fresco, aprovechando el cruzar con los restos de la cola del cometa y el hecho de que el número de estrellas fugaces avistadas puede aumentar considerablemente, la Unidad de Observación Astronómica del Maestrazgo en Chert está súper activa en la organización de la observación nocturna.

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Las fiestas en los pueblos.-

Por alguna extraña y desconocida razón guardada en los genes de la sangre que corre por nuestras venas, cualquier pueblo que se precie, incluye en sus fiestas a los toros y si no hay toros, ¡no hay fiesta! y aunque reconozco que no es la única forma de divertirse, si lo es la más popular en toda la geografía española, la de la piel de toro.
En el mundo antiguo, la adoración del toro debió ser común y tal vez sagrado, apareciendo representado en muchas pinturas rupestres del paleolítico europeo por no hablar de las máscaras rituales de toro hechas con cráneos reales y las figuritas de terracota Chipriotas llevando máscaras de toro o los altares de piedra neolíticos con cuernos de toro, sin olvidar a Egipto, en donde el toro fue adorado como Apis, la encarnación de Ptah y más tarde de Osiris, recordando que el toro también fue indebidamente adorado por los hebreos en el monte Sinaí, sin olvidarme de la tradición sagrada que aún se profesa actualmente a la vaca en la India, la mismísima constelación de Tauro o el buey que incluimos en el pesebre cristiano.
Pero el espectáculo más original y bonito relacionado con los toros, es sin lugar a dudas la fantástica representación escénica de la obra “Déus o Bèsties” magistralmente interpretada y presentada en primicia mundial por mis amigos de Xarxa Teatre de Vila-real en las fiestas de La Madalena de Castellón de La Plana de hace ahora ocho años que fue festejada y rubricada por los artistas participantes con la degustación de Brandy del Maestrazgo.

Las fiestas en los pueblos.-

Por alguna extraña y desconocida razón guardada en los genes de la sangre que corre por nuestras venas, cualquier pueblo que se precie, incluye en sus fiestas a los toros y si no hay toros, ¡no hay fiesta! y aunque reconozco que no es la única forma de divertirse, si lo es la más popular en toda la geografía española, la de la piel de toro.
En el mundo antiguo, la adoración del toro debió ser común y tal vez sagrado, apareciendo representado en muchas pinturas rupestres del paleolítico europeo por no hablar de las máscaras rituales de toro hechas con cráneos reales y las figuritas de terracota Chipriotas llevando máscaras de toro o los altares de piedra neolíticos con cuernos de toro, sin olvidar a Egipto, en donde el toro fue adorado como Apis, la encarnación de Ptah y más tarde de Osiris, recordando que el toro también fue indebidamente adorado por los hebreos en el monte Sinaí, sin olvidarme de la tradición sagrada que aún se profesa actualmente a la vaca en la India, la mismísima constelación de Tauro o el buey que incluimos en el pesebre cristiano.
Pero el espectáculo más original y bonito relacionado con los toros, es sin lugar a dudas la fantástica representación escénica de la obra “Déus o Bèsties” magistralmente interpretada y presentada en primicia mundial por mis amigos de Xarxa Teatre de Vila-real en las fiestas de La Madalena de Castellón de La Plana de hace ahora ocho años que fue festejada y rubricada por los artistas participantes con la degustación de Brandy del Maestrazgo.