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Inesperada patada a la espinilla.-

Parece que hemos perdido la brújula y andamos como dormidos en los laureles culpando a los demás de nuestra situación económica. Algo más de la mitad de las empresas castellonenses no pagan o pagan menos de 20 euros y vuestro presidente, se lamenta que para la gestión interna de la Cámara de Comercio, el texto legal vigente resulta una medida extremadamente precipitada por no haberle dado tiempo para reaccionar a su órgano consultivo y de asesoramiento encargado de identificar las necesidades de las pymes, el que cuida de proponer las medidas para la mejora competitiva y que ejerce de eje vertebrador de la sociedad civil, porque al parecer, no ha podido adaptar el plan estratégico con calma y rigor ahora que se ha dado cuenta de que va a contar con menos de la mitad de los ingresos y evidentemente, ante tal situación, no tiene los deberes hechos y carece de nuevas fuentes de financiación alternativas.
Afortunadamente no podemos poner como escudo protector a las pymes, abogando porque no pagan o pagan poquísimo a cambio de un supuesto apoyo que nadie conoce y dirigido a los más desfavorecidos, cuando en realidad, lo que está en juego es su relajado modo de vivir la vida. Un poquísimo, que según sus propias palabras, parece representar más de la mitad de los ingresos de la Cámara.
Hace unos treinta y cinco años empezaron a nacer las Federaciones y Asociaciones de Empresarios y Comerciantes, quedando evidenciado que las Cámaras de Comercio no cumplían con el espíritu y finalidad de su creación. Corría el año de 1993, cuando las Cámaras de Comercio consiguieron ablandar las mentes de los gobernantes de la época, pero ahora, en el siglo XXI, lo procedente es demostrar al mundo entero que es posible sobrevivir otros cien años sin los recursos camerales obligatorios.

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La ventaja de tener amigos guapos.-

El pasado lunes día 6 de julio recibía un escrito muy razonado desde la Agencia Valenciana de Turismo que me sentaba como un patada en la espinilla. Nunca me acostumbro a recibir cohetes de este tipo por los que en el plazo de diez días me soltarán a los perros rabiosos para que me muerdan en el dedo pequeño del pie izquierdo y me encierran en el cuarto de los ratones con los quesos, los chorizos y los jamones. Ya estoy hasta el gorro de tal expresión cuando entiendo que se podría sustituir por otra más bonita y agradable como a la mayor brevedad posible dentro de los próximos 10 días que, en mi caso, todos los Funcionarios de las distintas Administraciones que controlan mis andanzas saben que entiendo de inmediato.
Cuando recibo cohetes de este tipo que por su contenido compruebo que son inflamables, tóxicos, infecciosos, comburentes, explosivos, corrosivos y radiactivos, tengo por costumbre cortarle la mecha, encenderla y devolverlo.
En esta sociedad que nos ha tocado vivir, parece que se nos quiere vender la llave del éxito y la importancia, machándonos desde los medios de comunicación masiva con la idea genérica de que lo importante es el ser guapo. Cual lejos de la realidad cuando comprobamos que lo verdaderamente importante es el tener amigos guapos.

La divertida inteligencia.-

Cuando me percato del anormal comportamiento del computador personal, me doy cuenta de los poco inteligente que es la supuesta inteligente máquina que nos han creado, muchos usamos y en la que depositamos parte el trabajo que a diario vamos generando.
Hace unos días recibí un correo mal intencionado que contenía un malévolo virus de estos de moda y cuando salto en la pantalla, le di un mordisco en la oreja siendo eliminado sin contemplaciones, no obstante, al terminar la sesión de trabajo, ordené el cierre del sistema operativo y no respondía. Evidentemente, el salto viral debió dar una certera coz en la espinilla del sistema que no permitía su operatividad.
Durante unos días, para cerrar el ordenador debía esconderme y dar las instrucciones diciéndole que no era yo el que las daba y ante la respuesta de falta de identidad, se cerraba el ordenador si problemas, pero, tener que mentir, me exigía un comportamiento al que no estoy acostumbrado y en la primera visita de mi sobrino JuanFris, le he preguntado como solucionar el incidente y me ha dado una respuesta de lo más sencilla, ¡quítale la pila!.
Recuerdo que cuando empecé a jugar con la nueva tecnología usando la placa base que me regaló mi amigo Rafael, la pila estaba agotada y todos los correos que enviaba, llevaban la fecha del día de la activación de la misma, con el resultado de quedar almacenados los últimos en las bandejas de entrada de mis corresponsales, llegando algunos a llamarme la atención. Un buen día, me decidí cambiar la pila y el ordenador se volvía loco como un potro salvaje hasta que le quitaba la pila y se amansaba. Tras una limpieza de más de 800 virus que estaban a la espera de ser activados el día y la hora de su nacimiento, el problema fue solucionado. Ahora no he necesitado decirle al computador que es un ordenador cromañonano o de antes de Cristo, con retrasarle la fecha quince días, ha sido suficientemente engañado.