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La didactica instruccion del televisor.-

Al momento de almorzar me he comido un panaton. Es un alimento especialmente diseñado para los tontos. También existe el panabob, que tiene una formulación pensada en los bobos, aunque algunas personas prefieren tomarse un panaten, porque les regula la tensión. Cuando me siento cansado, mejor que sentarse en una silla es zamparse el pananerg, por la energía que libera en el estómago que, para compensar el hinchamiento, siempre puedo utilizar el panactiv, el mejor activador el intestino jamás inventado y gracias al panahues, tengo los huesos fortalecidos. El día que vea que me sube el colesterol, me como el famoso panacol y para escribir estas líneas, no hay nada como comerse un panalin.
En el mercado, tengo al alcance de la mano y colocado en lugares estratégicos, comercialmente hablando, muchos alimentos especiales y además enriquecidos con vitaminas que se añaden a saco, o a cubos, o a platos, según el tamaño del reactor donde se elaboran de forma siempre natural y una vez envasados, conservan todas sus propiedades sin aditivos, ni conservantes, ni colorantes ni azúcar añadido pero con un sabor muy rico.
Tan solo hace varias décadas, los productos de síntesis no estaban autorizados para la alimentación animal y evidentemente, tampoco para la humana. Se ha necesitado la colaboración y experiencia de las grandes multinacionales para que nos diéramos cuenta de lo importante que es comer sano y equilibrado con alimentos competitivos controlados por un laboratorio que les quita lo que sobra y añade lo que falta.
Y mientras tanto en Chert, las tomateras continúan haciendo tomates con sabor a tomate.

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Los conservantes digeribles y asimilables.-

Aunque muchos me han visto y algunos piensan me conocen, prácticamente nadie sabe quien soy, pero quienes siguen alguno de mis bloges, les será fácilmente adivinar mis insólitas intenciones.
En la naturaleza existen muchos conservantes y la industria química del último siglo, ha experimentado con otros sintéticos, pero de la experiencia de las muchísimas generaciones que nos han precedido, sabemos que solo tres son digeribles en nuestro estómago y asimilables por las células de nuestro organismo.
El tercero de los conservantes tolerables es, queramos o no reconocerlo, el alcohol etílico, porque de alcoholes también existen de muchas clases y además, por su uso en la industria, es el disolvente más importante a nivel mundial después del agua y cuando se destilan, las mejores fracciones se supone van destinadas a la industria alimentaria.

El deleite de los sentidos.-

En el momento de la deglución, el alimento pasa de la boca al esófago que por medio de unas contracciones y dilataciones llamadas peristálticas desciende hasta el estómago donde los fermentos digestivos como la amilasa y la maltasa actúan sobre los hidratos de carbono y la lipasa sobre las grasas, realizando la digestión.
Es sabido que los aceites y las grasas son incompatibles con el agua pero la ingesta de un poco de alcohol durante o después de las comidas, favorece la emulsión de las mismas y facilita el proceso digestivo, por ello, en contra de las campañas antialcohólicas coactivas hay que inevitablemente reconocer, que el beber con la comida algo de alcohol, favorece la digestión.
Como en todas las actividades de la vida, el problema reside en confundir el uso con el abuso pero un consumo moderado de las buenas bebidas alcohólicas, beneficia hasta en las arterias cuando se cargan de lípidos, disminuyendo la inflamación por evitar la formación de placas de ateroma y reduciendo el riesgo de sufrir un infarto de miocardio e incluso, una trombosis cerebral.

El deleite de los sentidos.-

En el momento de la deglución, el alimento pasa de la boca al esófago que por medio de unas contracciones y dilataciones llamadas peristálticas desciende hasta el estómago donde los fermentos digestivos como la amilasa y la maltasa actúan sobre los hidratos de carbono y la lipasa sobre las grasas, realizando la digestión.
Es sabido que los aceites y las grasas son incompatibles con el agua pero la ingesta de un poco de alcohol durante o después de las comidas, favorece la emulsión de las mismas y facilita el proceso digestivo, por ello, en contra de las campañas antialcohólicas coactivas hay que inevitablemente reconocer, que el beber con la comida algo de alcohol, favorece la digestión.
Como en todas las actividades de la vida, el problema reside en confundir el uso con el abuso pero un consumo moderado de las buenas bebidas alcohólicas, beneficia hasta en las arterias cuando se cargan de lípidos, disminuyendo la inflamación por evitar la formación de placas de ateroma y reduciendo el riesgo de sufrir un infarto de miocardio e incluso, una trombosis cerebral.

De los alcoholes naturales a los residuales.-

El alcohol, junto con la sal y el azúcar, es uno de los tres conservantes que nuestro cuerpo puede digerir en el estómago y asimilar en las células, siendo usado como disolvente, de hecho, después del agua, es el disolvente más empleado a nivel mundial y solo una pequeña parte es la aprovechada para fines alimenticios, ya que generalmente se utiliza en la industria para pulir muebles, lavar cristales, desinfección, cosmética, etc.
Es evidente que son los destiladores de alcoholes quienes destilan alcoholes en sus destilerías y es en las destilerías donde se pueden destilar todo tipo de alcoholes, de ahí que en los procesos de la destilación se obtengan partidas de destilados diferentes y sea el destilador quien encauza su resultado al fin que se precisa. Cuando se ha destilado un orujo, unas heces vínicas o un vino estropeado, siempre ha existido mercado en el que servir este tipo de alcoholes pudiéndolo utilizar incluso como combustible o aditivo para las gasolinas pero cuando se destila un vino sano, vino envejecido y no avinagrado, se destina directamente para uso de boca.
En la actualidad, como las bebidas derivadas de alcoholes naturales hay que elaborarlas a precios competitivos, todo vale y los alcoholes de residuos que antaño los incorporaban en la industria, el cambio de normativas específicas nos permite su uso en la alimentación de las personas, por ello, en algunas ocasiones, tras su ingesta, o nos duele la cabeza o el estómago.

De los alcoholes naturales a los residuales.-

El alcohol, junto con la sal y el azúcar, es uno de los tres conservantes que nuestro cuerpo puede digerir en el estómago y asimilar en las células, siendo usado como disolvente, de hecho, después del agua, es el disolvente más empleado a nivel mundial y solo una pequeña parte es la aprovechada para fines alimenticios, ya que generalmente se utiliza en la industria para pulir muebles, lavar cristales, desinfección, cosmética, etc.
Es evidente que son los destiladores de alcoholes quienes destilan alcoholes en sus destilerías y es en las destilerías donde se pueden destilar todo tipo de alcoholes, de ahí que en los procesos de la destilación se obtengan partidas de destilados diferentes y sea el destilador quien encauza su resultado al fin que se precisa. Cuando se ha destilado un orujo, unas heces vínicas o un vino estropeado, siempre ha existido mercado en el que servir este tipo de alcoholes pudiéndolo utilizar incluso como combustible o aditivo para las gasolinas pero cuando se destila un vino sano, vino envejecido y no avinagrado, se destina directamente para uso de boca.
En la actualidad, como las bebidas derivadas de alcoholes naturales hay que elaborarlas a precios competitivos, todo vale y los alcoholes de residuos que antaño los incorporaban en la industria, el cambio de normativas específicas nos permite su uso en la alimentación de las personas, por ello, en algunas ocasiones, tras su ingesta, o nos duele la cabeza o el estómago.