• Páginas

  • Categorías

  • Archivos

  • Anuncios

Aprovechar la ignorancia ajena.-

Corría la década de los setenta cuando el Legislador pensó en ciertos calificativos como cordial, reconstituyente, viejo y otros decidiendo que no deberían emplearse en el etiquetado de las bebidas derivadas de alcoholes naturales, prohibiendo su uso tajantemente.
En una ocasión visitando a uno de mis Clientes pasteleros, estuvimos hablando de uno de sus elaborados. Se trataba de una coca de tomate que argumentó estaba utilizando en su confección tomate natural. Siguiendo la conversación, explicó que el tomate lo compraba en grandes botes de hojalata y en la etiquetas decía tomate natural por lo que me tomé la libertad de aclararle que sus cocas de tomate, eran de tomate de conserva, lo que era de tomate natural era la conserva de tomate empleada.
Una publicidad televisiva de una fraudulenta multinacional, pregona estos días que vende pan natural, sin ser sancionada por los Servicios de Defensa contra Fraudes o de Calidad Alimentaria que le regalan su beneplácito. No se puede fabricar ni vender pan natural, el pan natural no existe, todo el pan es artificial, aunque reconozco que puede ser elaborado con harina de trigo natural, porque lo natural es el trigo.

Anuncios

La fecha de consumo preferente.-

Con tanto numerito en el etiquetado genérico obligatorio que regulan las normativas actuales, el nombre de la marca que siempre hemos asociado a la calidad del producto que referencia y distingue del resto de los del mercado, parece ser irrelevante y para evitar la correspondiente sanción administrativa, aparece un nuevo concepto en algunos artículos alimenticios de caducidad a muy largo plazo y que le llaman fecha de consumo preferente, lo que significa que al paso del tiempo, aunque el alimento está en condiciones de ser ingerido, posiblemente, por modificar alguna de sus cualidades, se aconseja que se coma antes del día rotulado en el envase.
Las frutas y hortalizas frescas, algunas bebidas refrescantes como zumos de fruta y néctares, los productos de panadería o repostería y los que por su naturaleza se consumen generalmente al día u otros artículos de confitería, aromatizados y coloreados, gozan de un muy largo tiempo de caducidad y llevan esta indicación en la etiqueta. Ahora el cliente, al momento de adquirir un determinado alimento, se ve confundido y asocia ambas referencias, al límite de tiempo en su ingesta, cuando en realidad nada tiene que ver conceptualmente.
Esta es solamente la fecha recomendable para consumir un producto en perfecto estado, ya que con posterioridad, aunque igualmente se puede comer, han cambiado ligeramente algunas de sus características organolépticas que, nunca son perjudiciales para la salud.

Las rebajas en los precios.-

Acabamos de estrenar el mes de julio y ya tenemos asumido que cualquier artículo que compremos para el verano debe estar etiquetado con doble precio, de los cuales, uno, siendo siempre diferente al otro, da a entender la rebaja que en el precio de compra se nos ofrece por el hecho de no haberlo adquirido cuando lo necesitábamos, además, las tiendas, exponen en sus escaparates los grandes carteles visibles a larga distancia y rotulados en llamativos colores sobre los porcentajes de descuento en el precio, alcanzando o superando inexplicablemente en muchas ocasiones, la mitad de su importe.
Para un comerciante, hijo de comerciante, nieto de comerciante, biznieto de comerciante y etc., etc., etc, que durante los últimos cincuenta años me los he pasado estudiando algunas cosas y observando otras, la declaración del Instituto Nacional de Estadística que nos quiere convencer sobre la evolución del incremento del IPC en mes de mayo de 2008 entorno al 4,6% cuando en mi destilería de Chert, tengo para mis productos elaborados la misma tarifa de precios y al mismo importe que el día uno de enero, facilitan el nunca entender de cómo se calcula la influencia en el IPC el precio de los licores y muchísimo menos, en las exageradas rebajas de los escaparates de las tiendas.
Vivimos en un mundo de mentiras y del valor del engaño, en una sociedad de la imagen sin contenido, en el que las palabras quieren ser más importantes que los hechos para que las cosas no sean como son, sino como se nos presentan y especialmente, si van envueltas de un bonito papel de colorines y llamativos brillos que siempre dan el pegote pero, no me compraré una camiseta como la de los futbolistas de la Selección Española de Fútbol porque no soy deportista y ya llevo puesta la camiseta de fabricante de aguardientes.