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Del aprender rapido, al haber aprendido.-

Las empresas están obligadas entre otras cosas a formar a sus trabajadores y a cumplir todos unos protocolos que los departamentos gubernamentales les exigen por ley, pero evidentemente, en cualquier actividad laboral, siempre se elige a quienes están más capacitados y cumplen la finalidad que se persigue como empresa, teniendo presente que el aprendizaje se realiza en la escuela y no el puesto de trabajo.
Desde hace algún tiempo vengo recibiendo sin pedirlo, muchos currículumes de personas que han trabajado en muchos lugares pero que al parecer, en todos les han dado el VºBº para ir a tomar el Sol. En otros casos, manifiestan su buena voluntad por trabajar y su facilidad para un rápido aprendizaje de sus quehaceres en el desarrollo de cualquier actividad en un futuro puesto de trabajo que ni conocen, si son conscientes de sus dificultades.
Desgraciadamente nunca fuimos a la escuela para aprender, ni agradecimos a nuestros Señores Maestros el esfuerzo y paciencia por instruirnos, con el beneplácito de nuestros padres, siempre exigimos nuestros derechos, sin atender ninguna obligación como alumnos y ahora, en el difícil caminar de la vida, nos damos cuenta que no somos personas de provecho para nadie, ni nadie contrata nuestros deficientes servicios o baja cualificación, por no decir nula sapiencia.

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Triangulación Venus, La Luna y Júpiter.-

   Los astros celestes, al igual que las personas, interaccionan entre ellos y por formar parte del sistema universal, también con el planeta Tierra que no permanece ajeno, de tal forma que ejercen variaciones capaces de afectar a todos los seres vivos, tanto a los animales como a las plantas, pero la influencia que llegan a tener entre ellos, por estar directamente relacionada con el tamaño de sus masas e inversamente, con el cuadrado de la distancia que les separa, es mínima y de esta suerte, para los terrícolas, solo es prácticamente perceptible las influencias del Sol y de La Luna.

   Ayer tarde desde las 17 h.17 min. GMT pudimos presenciar en un reducido espacio de la bóveda celeste, la visión de los tres astros citados que atraían poderosamente la mirada del observador. Es normal que estos fenómenos fascinen a las personas por no ser cotidianos o por alguna extraña razón que nos mantiene absortos y cuando, las circunstancias son propicias, aparecen regularmente en el firmamento.

   Las alineaciones perfectas ocurren entre un dilatado número de años y para observarlas, se precisa tener la suerte de haber vivido cuando se producen, así y todo, pasan desapercibidas para muchas personas y solo algunas muy estudiosas u otras, por accidente, pueden disfrutar del privilegio de contemplarlas.