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Un volteo general de las campanas.-

Es público y notorio que solo unas pocas personas privilegiadas se han enterado de las medidas de impacto que el Consell ha preparado para la estabilidad presupuestaria de la Generalidad Valenciana en el ejercicio 2.012.
MEDIDAS DE AJUSTE/AHORRO – TOTAL AHORRO 258,2 M€.
SECTOR PUBLICO EMPRESARIAL – TOTAL AHORRO 121,3 M€.
INGRESOS – TOTAL INGRESOS 238 M€.
INICIATIVAS DE CONTENCION DEL GASTO DE AMBITO SANITARIO – TOTAL AHORRO 440 M€.
Con lo que el resultado de las medidas de impacto del Consell para la estabilidad presupuestaria de la Generalitat Valenciana según la propia Generalitat Valenciana asciende a 1.057,5 M€.
Como quiera que la deuda de la Comunidad Valenciana está por encima de los 20.600 M€., si los representantes institucionales deciden no incrementarla en los años venideros, en el próximo año 2.032 tendríamos los valencianos el problema de la crisis casi solucionado. ¡Y no soy mago ni adivino!.

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Del saber desajustar el justiprecio.-

Para mantener cualquier infraestructura económica debemos introducir un diferencial entre el precio de coste y el precio de venta con el fin de cubrir los gastos que genera el establecimiento y además, obtener unos beneficios acorde con el trabajo que realizamos en la transacción.
Pero existe una cualidad humana que diferencia al comerciante del aventurero desalmado disfrazado de comerciante, el que tiene por ideal la intención de ganar mucho dinero sin esfuerzo alguno, desajustando el legítimo margen comercial y dilapidando el justiprecio de las cosas que comercializa.
Como quiera que nada es eterno en esta vida y la ruleta va girando, en cuanto soplan los vientos del norte se dan cuenta de que sus clientes son más listos que ellos y dejan de comprarles, traduciéndose es un retroceso en las ventas que no les permiten mantener su nivel de continuo engaño y se ven inmersos en lo que se ha venido en llamar “crisis“.

La ayuda social del ladron.-

Dice el refranero valenciano que “distiu, tot el mon viu” y debe ser cierto porque cuando las épocas son propicias, todo el mundo se desenvuelve favorablemente, repercutiendo en las economías personales que afortunadamente se incrementan y permiten mantener un nivel de gasto que se traduce en el llamado “estado del bienestar“.
De la misma forma que en los mares revueltos y tempestuosos de ve la destreza de los buenos marineros, también en los tiempos de recesión y crisis se delatan las personas sensatas, aquellas que saben afrontar los duros reveses de la vida y subsistir apretándose el cinturón, o lo que haga falta, para contener el despilfarro dentro de sus posibilidades económicas.
Ayer, en un pueblo perdido del Maestrazgo en el que nunca pasa nada, o que no estamos acostumbrados a que pase algo, fuimos portada en los diarios de máxima tirada y difusión provincial porque sucedieron nueve robos a nueve viviendas y almacenes. Evidentemente es un caso aislado y no tiene importancia porque no le robaron ni al ministro de economía, ni al presidente del gobierno.