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Un tiempo climatologico favorable.-

Hace más de una hora que me he levantado y después de revisar el correo electrónico, he abierto la puerta de casa. El silencio es total porque a esta hora del domingo todo el vecindario posiblemente duerme, el cielo aparece estrellado, La Luna en fase menguante alumbra la noche compitiendo con las farolas de la calle que en un estado de calma absoluta, una temperatura de 3 ºC y una humedad del 80% nos recuerda que estamos en la estación invernal.
Estos días pasados las isobaras presagiaban viento para la zona Este de España por la oriencación de sus montañas pero aunque ayer y anteayer el tiempo atmosférico era frío de invierno con ligero viento, parece que hoy vamos a disfrutar de un muy buen día porque las corrientes del Golfo están entrando por el Estrecho de Gibraltar.
Dentro de hora y media la Agrupació de muntanya “EL TURMELL” de Xert va a concentrase en la plaza del Ayuntamiento del pueblo para iniciar su primera salida campestre. Supongo que a su regreso nos contarán sus vivencias porque tengo obligaciones ineludibles que reclaman mi atención y no me permiten participar.

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El cambio de horario.-

Con tanta tecnología a nuestro alcance, tanto coche, ordenador, teléfono móvil y tanto presumir del Internet y aún nadie ha inventado nada para solucionar el problema que nosotros mismos hemos creado supuestamente para mejorar nuestra vida. Desde que a alguien se le ocurrió el invento del cambio de horario, nos despertamos por la mañana sin saber realmente que hora es y necesitamos del reloj para saber que es la hora de levantarnos.
Hace muchos años que el reloj fue inventado, pero nunca fuimos tan dependientes de la dichosa maquinita que, supuestamente necesitamos llevarla continuamente atada a nuestra muñeca, cuando en realidad, somos nosotros quienes vamos sujetos al reloj, conviertiéndonos en sus esclavos.
Esclavos de un tiempo que nadie sabe lo que es, del que todo el mundo habla pero que nadie respeta y llegado el momento, cuando decidimos utilizar su sistema de medida para coincidir con los demás, no somos fieles a nuestra palabra dada y si alguien nos reclama su tiempo de espera, siempre tenemos la excusa se culpar a los demás por nuestra negligencia e irresponsabilidad.

El cambio de horario.-

Con tanta tecnología a nuestro alcance, tanto coche, ordenador, teléfono móvil y tanto presumir del Internet y aún nadie ha inventado nada para solucionar el problema que nosotros mismos hemos creado supuestamente para mejorar nuestra vida. Desde que a alguien se le ocurrió el invento del cambio de horario, nos despertamos por la mañana sin saber realmente que hora es y necesitamos del reloj para saber que es la hora de levantarnos.
Hace muchos años que el reloj fue inventado, pero nunca fuimos tan dependientes de la dichosa maquinita que, supuestamente necesitamos llevarla continuamente atada a nuestra muñeca, cuando en realidad, somos nosotros quienes vamos sujetos al reloj, conviertiéndonos en sus esclavos.
Esclavos de un tiempo que nadie sabe lo que es, del que todo el mundo habla pero que nadie respeta y llegado el momento, cuando decidimos utilizar su sistema de medida para coincidir con los demás, no somos fieles a nuestra palabra dada y si alguien nos reclama su tiempo de espera, siempre tenemos la excusa se culpar a los demás por nuestra negligencia e irresponsabilidad.