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Un tiempo climatologico favorable.-

Hace más de una hora que me he levantado y después de revisar el correo electrónico, he abierto la puerta de casa. El silencio es total porque a esta hora del domingo todo el vecindario posiblemente duerme, el cielo aparece estrellado, La Luna en fase menguante alumbra la noche compitiendo con las farolas de la calle que en un estado de calma absoluta, una temperatura de 3 ºC y una humedad del 80% nos recuerda que estamos en la estación invernal.
Estos días pasados las isobaras presagiaban viento para la zona Este de España por la oriencación de sus montañas pero aunque ayer y anteayer el tiempo atmosférico era frío de invierno con ligero viento, parece que hoy vamos a disfrutar de un muy buen día porque las corrientes del Golfo están entrando por el Estrecho de Gibraltar.
Dentro de hora y media la Agrupació de muntanya “EL TURMELL” de Xert va a concentrase en la plaza del Ayuntamiento del pueblo para iniciar su primera salida campestre. Supongo que a su regreso nos contarán sus vivencias porque tengo obligaciones ineludibles que reclaman mi atención y no me permiten participar.

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El milagro de la primavera.-

El buen tiempo ha hecho su aparición con la venida de la primavera y la naturaleza se ha vestido de flores. Para los labradores, empieza una de las actividades más cansada y agotadora con la poda de las cepas y la recogida de los sarmientos, dice el sabio refranero popular que: “Si vols beure vi i minja pa, sembra pronte y poda tardà”.
Quienes empezaron a podar a finales de febrero, con el buen tiempo climatológico de mediados de marzo las cepas han avanzado su actividad vegetativa y a esta época del año, ya tienen las yemas a punto de brotar, lo malo de ser tan trabajador es el no observar que la luna llena de marzo rige Saturno que por su naturaleza fría, aún tiene que hacer notar el frío primaveral con señales de humedad en las capas bajas y aunque a mediados de marzo subieron las temperaturas, siempre hay un cambio previo a la inestabilidad que para abril, con La Luna en conjunción con Saturno esperaremos humedad y viento.
En abril tendremos días desapacibles y alguna ventisca del norte nos traerá el frío de Tramontana hasta finales de mes, en que como todos los años, sufriremos de “La ventà de Sant Marc“, por ello, atendiendo el refranero: “Per Sant Josep, vinyes per podar i homens per confesar”, empecé hace tan solo unos días a podar la viña.

La observacion astronomica.-

Noche clara y despejada de nubes, con una temperatura ambiente de 23ºC, humedad relativa del aire al 77%, sin un pizca de viento y con absoluta tranquilidad, propiciaban un tiempo atmosférico agradable para la observación estelar del firmamento chertolino sin ropa de abrigo. Con estas condiciones ambientales, los amantes de la observación astronómica tenemos una cita obligada con el cielo durante estos días de la luna nueva para, aprovechándonos de las ventajas climatológicas, darnos el gustazo de la contemplación celeste en la que las estrellas brillan con todo su esplendor.
Después de cenar, atender el correo electrónico y otras obligaciones coyunturales, la noche va avanzando lo suficiente como para permitir la visión del cosmos con solo salir a la calle, en mi caso, lo hago al terrado de la casa donde vivo. Al abrir la puerta, lo primero que veo son las tres farolas del patio de las escuelas del pueblo que el Sr. Alcalde ha mandado encender por la noche para que los hombres del mañana puedan hacer sus gamberradas con luz ambiental suficiente, no obstante, la luminosidad de Júpiter que por su tamaño y distancia refleja excelentemente la luz del Sol, le convierten, en esta época del año, en el astro más brillante del cielo y me permite distinguirlo de inmediato como una lentejuela por encima del tejado de las escuelas.
Mi visión se eleva hacia el cenit fascinando las retinas de mis ojos mientras observo el paso de un avión en dirección norte a sur, desde Barcelona a Valencia del Cid y con sus luces blanca y roja intermitentes y blanca azulada fija me entretiene un instante hasta que oigo el leve ruido ambiental de sus motores que por la distancia, llega muy amortiguado como un susurro.
Hacia el norte, el edificio de la casa en la que vivo, oculta la luz de la calle Independencia y permite distinguir claramente la Constelación de la Osa Mayor y junto a Megrez, la estrellita María Jesús que no siendo visible a simple vista doy fe de su existencia. Me fijo evidentemente en el carro y proyecto cinco veces la distancia entre las estrellas Merak y Dubhe para localizar la Estrella Polar que da nombre a la Unidad de Observación Astronómica del Maestrazgo en Chert y el carro de la Osa Menor, mientras, entre ambas, puedo distinguir la cola de la Constelación Dragón en un conjunto observable a ojo desnudo sin ningún tipo de instrumental óptico. A la derecha de la Estrella Polar en dirección al este geográfico, la Constelación de Cefeo precede a la Constelación de Casiopea y la Vía Láctea con todo su esplendor, me invitan a concienciarme una vez más de la inmensidad el Universo y la pequeñez de mi persona.