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Parada obligatoria en la compraventa.-

Hoy primer día del segundo trimestre del año en curso, los Comerciantes de verdad hemos cerrado los libros reglamentarios para proceder a realizar las declaraciones de beneficios y las fiscales en general, con la constancia real del problema comercial que tenemos encima por la reducida actividad económica.
Durante algún tiempo se hablaba de las orejas del lobo de la crisis y nadie hacía caso, aunque se evidenciaba la evolución comercial indicativa de un cambio importante en el desarrollo de la actividad de compraventa iniciado en el año 2004 y conduciendo progresivamente a la inestabilidad del sistema por la situación generada a causa del paro en el dinero.
A tan solo tres días de la huelga general de los trabajadores españoles reivindicando mejoras laborales, es congratulable la grandísima suerte del poder disfrutar de alguna clase de salario, sin pensar excesivamente en la posibilidad de mejorarlo inmediatamente, ni quejarse por el excesivo pago de Impuestos.

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El registro del nombre de la marca.-

Generalmente se da excesiva importancia al nombre de la marca de un producto y eso ocurre especialmente cuando el producto asociado no tiene alguna cualidad.
La marca y su registro es una forma de pagar impuestos que con la excusa de protección, te autoobligas a pagar los derechos de patente. Con ello, nadie más que tu puede usar el nombre para la clase de artículo que referencia y se supone que cuando te sientes perjudicado por un fraudulento comerciante, puedes acceder a los tribunales para ventilar discrepancias.
Antiguamente, cuando existía similitud fonética, se podía ejercer el derecho de oposición pero actualmente, con el proliferado uso del Internet, con solo cambiar una sola letra el registro queda autorizado.
El nombre de la marca representa solamente la forma de identificar, al igual que el nombre elegido por nuestros padres y asignado cuando nacemos. Mi abuelo Julián Segarra Ferreres registró la marca SEGARRA, mi padre Julián Segarra Ortí registró la marca GRAN MAESTRE y ¡qué!, lo importante es que estas marcas representan los mejores licores que se pueden elaborar en todo el mundo, si algún otro destilador fuese capaz de mejorarlos, la marca registrada no sirve para nada más que engañar al iluso.