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La caseta de piedra en seco.-

Cuando la cantidad de piedras es excesiva para las necesidades de la construcción de las paredes y la distancia que separa la finca rústica de la población en donde el propietario-trabajador reside es larga, había por costumbre aprovechar el sobrante para la construcción de un refugio en el que resguardarse de las inclemencias atmosféricas los días de tormenta.
El uso de la piedra en seco como técnica de construcción en medio del paisaje, contrasta de forma espectacular en el Maestrazgo al norte de la Comunidad Valenciana, en donde podemos ver casetas de todas las formas imaginables y algunas, casi podríamos llamarlas viviendas, con separación en dos zonas, una para el macho por ser el animal de trabajo, de la otra parte el habitáculo destinado a las personas.
Pero las más llamativas y espectaculares de todas las casetas de piedra en seco son las “de volta” por ser de base redonda con las piedras de sus paredes muy bien ordenadas y convenientemente dispuestas para convertirse calladamente al paso del tiempo, en objetos arqueológicos y en auténticas obras de arte.

El estado de la cosecha.-

Con este tiempo climatológico tan cambiante que ora llueve y ora luce el Sol, me he acercado a visitar los viñedos del campo para comprobar como anda la maduración de los racimos en las cepas que aún nuestra indicios de insuficiencia como para empezar a recoger una buena cosecha de uvas y conseguir elaborar el buen vino que nos tiene acostumbrado todos los años y si el veranillo del membrillo se alargase, podremos aprovecharnos de una mejor maduración.
Las inclemencias atmosféricas son una más de las plagas del campo y cuando estás a punto de redondear la faena con la recogida del fruto de tu trabajo, siempre debe haber un “pero” que la dificulta o entorpece y aunque a estos cambios meteorológicos nunca estamos acostumbrados, las personas de campo o del mundo rural, nos resignamos a aceptarlos.
Por el momento, vamos bien, el verano no ha sido excesivamente caluroso y la maduración se ha ralentizado con lo que tenemos la ventaja añadida de conservar los granos de las uvas bien sujetas a su pedúnculo, permitiendo soportar firmemente su peso sin miedo a aflojarse y caerse por el suelo pudriéndose parte de la cosecha por culpa de los nubarrones del fin de semana.

El estado de la cosecha.-

Con este tiempo climatológico tan cambiante que ora llueve y ora luce el Sol, me he acercado a visitar los viñedos del campo para comprobar como anda la maduración de los racimos en las cepas que aún nuestra indicios de insuficiencia como para empezar a recoger una buena cosecha de uvas y conseguir elaborar el buen vino que nos tiene acostumbrado todos los años y si el veranillo del membrillo se alargase, podremos aprovecharnos de una mejor maduración.
Las inclemencias atmosféricas son una más de las plagas del campo y cuando estás a punto de redondear la faena con la recogida del fruto de tu trabajo, siempre debe haber un “pero” que la dificulta o entorpece y aunque a estos cambios meteorológicos nunca estamos acostumbrados, las personas de campo o del mundo rural, nos resignamos a aceptarlos.
Por el momento, vamos bien, el verano no ha sido excesivamente caluroso y la maduración se ha ralentizado con lo que tenemos la ventaja añadida de conservar los granos de las uvas bien sujetas a su pedúnculo, permitiendo soportar firmemente su peso sin miedo a aflojarse y caerse por el suelo pudriéndose parte de la cosecha por culpa de los nubarrones del fin de semana.