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Florencio Pla Meseguer, "La Pastora".-

Una malformación sexual intrascendente para la cirugía quirúrgica del siglo XXI, observada al momento de su nacimiento en 1917, aconsejaron a sus progenitores inscribir al bebé en el Registro con el nombre de Teresa. Querían evitar indeseables burlas al tener que cumplir su servicio militar.
Dedicada desde su tierna infancia al cuidado de ganados por los montes de Vallibona y el Turmell de Chert, fue creciendo con escasa relación social.
La Pastora comenzó su relación con el maquis instalado en el XXIII sector, viéndose obligado a “echarse al monte” cuando supo de la detención de los propietarios de El Cabanil, para los que trabajaba después de las destacadas muertes y detenciones que allí se produjeron. En aquel momento empezó a crearse “El mito de la Pastora”.

Lo Lleó del Maestrat“.

El picaro comercio fraudulento.-

En todas las actividades económicas existen personas serias y otras aventureras porque el Estado, con su ansia de recaudar impuestos, permite que cualquier indeseable sin seriedad comercial, desarrolle cualquier actividad económica y con la tan cacareada expresión de la competitividad que al parecer nadie sabe lo que es realmente y muchos tergiversan, enraízan y crecen toda clase de malas hierbas.
Es vergonzoso ver por la televisión al mismísimo Director General Jefe del Servicio de Calidad Alimentaria en su poltrona del despacho con cara de circunstancia y si saber ni enterarse de lo que pasa en la calle porque su propio Servicio de Control está almorzando y no cumpliendo su supuesto cometido y por otro lado a la Policía Local extralimitándose ilegalmente en sus competencias o funciones.
No podemos culpar a toda la clase comercial por el hecho de que existan unos pocos informales y desaprensivos que amparándose en la ignorancia del consumidor se aprovechen para lucrarse, en este caso, el culpable también es fundamentalmente el consumidor que se deja engañar cuando adquiere productos incomprensiblemente de oferta y a precios extrañamente reducidos favoreciendo a los malos comerciantes con su compra.

El cinc de copes.-

Es la expresión chungaleta que usamos en el argot licorero para designar a quienes se pasa en las pruebas gustativas de los destilados.
Evidentemente, los destiladores de licores, los probamos durante el proceso de la destilación para comprobar las características de los elaborados en curso. Hemos de tener en cuenta que la destilación es una etapa u operación básica de separación y exige conocer cuales son los componentes que precisamos aprovechar y también los indeseables que queremos eliminar porque en la naturaleza las cosas puras no existen y hay que saber separarlas en el momento correcto de la destilación que siempre depende de la buena pericia del destilador.
Aunque la destilación se controla con el calor del hogar de la caldera del alambique, el destilador está pendiente continuamente también del destilado, de su caudal y de sus cualidades y cuando quieres ser el mejor en tu oficio, te autoexiges el control continuo del destilador, haciendo uso de tus cualidades gustativas y olfativas y aprovechándote de varias copas para comparar, por ello, no es de extrañar encontrarte con el Maestro destilador ante la presencia de varias copas del destilado o incluso tomando otra adicional de muestra para añadirla al grupo anterior mientras está comprobando hasta cinco copas diferentes de lo mismo como si pretendiese aprovecharse con malévolas intenciones.