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Inesperada patada a la espinilla.-

Parece que hemos perdido la brújula y andamos como dormidos en los laureles culpando a los demás de nuestra situación económica. Algo más de la mitad de las empresas castellonenses no pagan o pagan menos de 20 euros y vuestro presidente, se lamenta que para la gestión interna de la Cámara de Comercio, el texto legal vigente resulta una medida extremadamente precipitada por no haberle dado tiempo para reaccionar a su órgano consultivo y de asesoramiento encargado de identificar las necesidades de las pymes, el que cuida de proponer las medidas para la mejora competitiva y que ejerce de eje vertebrador de la sociedad civil, porque al parecer, no ha podido adaptar el plan estratégico con calma y rigor ahora que se ha dado cuenta de que va a contar con menos de la mitad de los ingresos y evidentemente, ante tal situación, no tiene los deberes hechos y carece de nuevas fuentes de financiación alternativas.
Afortunadamente no podemos poner como escudo protector a las pymes, abogando porque no pagan o pagan poquísimo a cambio de un supuesto apoyo que nadie conoce y dirigido a los más desfavorecidos, cuando en realidad, lo que está en juego es su relajado modo de vivir la vida. Un poquísimo, que según sus propias palabras, parece representar más de la mitad de los ingresos de la Cámara.
Hace unos treinta y cinco años empezaron a nacer las Federaciones y Asociaciones de Empresarios y Comerciantes, quedando evidenciado que las Cámaras de Comercio no cumplían con el espíritu y finalidad de su creación. Corría el año de 1993, cuando las Cámaras de Comercio consiguieron ablandar las mentes de los gobernantes de la época, pero ahora, en el siglo XXI, lo procedente es demostrar al mundo entero que es posible sobrevivir otros cien años sin los recursos camerales obligatorios.

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El verdadero turismo personalizado.-

Es otra forma diferente de hacer turismo que solo ocurre en el baricentro del universo y no es arrogancia, sino la verdad verdadera que nadie conoce hasta que la descubre por casualidad de la forma más increíble, inesperada y por qué no decirlo, asombrosa y desconcertante cuando se entra en la destilería del pueblo de Chert.
La escasa, por no decir nula sapiencia de las personas que se autocalifican pertenecientes al mundo de turismo, no nos permite ver más allá de la fachada de la casa del vecino de enfrente y entendemos por definición un ejemplo, lo que recorta y priva del amplio abanico de posibilidades que nos ofrece el verdadero turismo.
El concepto de turismo por quienes se eligen como representantes turísticos sin haberlos invitado, no va más allá del despreciable interés lucrativo y se olvidan, por ignorancia de quien ni sabe, ni desea conocer, que al margen de cualquier interpretación comercial para recaudar impuestos, también es una forma de vivir.