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Dª. Inocencia Rey Freixo.-

   Una mujer forjada a si misma que recorre el mundo para formarse y una vez adquirida experiencia profesional, regresa y enraíza en su tierra para desarrollar todas sus iniciativas en una actividad de relación humana directa.

   El pasado martes día 19 de mayo de 2009, el pueblo de Chert (Castellón), tuvo el privilegio de recibir la visita docente de Dª. Inocencia Rey Freixo, propietaria del complejo de turismo rural El Jiniebro en Valencia de Alcántara (Cáceres), una persona que pisa el territorio con sus zapatos, conoce los recovecos de su oficio y transmite su saber adquirido con esfuerzo y sacrificio

inocenciareyfreixo

   A quienes tuvimos el placer de asistir a su intervención, nos dejó bien claro que la aventura en los negocios no sirve para nada, se precisa experiencia y un algo de suerte, para coincidir en los lugares adecuados, como base fundamental del éxito, sin olvidar y teniendo siempre muy presente, que la ventura no se alcanza sin una adecuada formación personal y profesional y sin desmayar en la persecución de tus objetivos, porque quienes se desaniman en el camino, nunca llegan.

   Sus anécdotas, fruto de su dilatada propia experiencia, fueron muy instructivas y a buen seguro recordaremos todos los presentes como magistrales lecciones prácticas de las que no citan los libros.

   Al finalizar su intervención en el Restaurante RamSol que cedió sus amplias instalaciones para atender tanto alumnado, los asistentes acreditados que así lo decidieron, pudieron acercarse hasta la destilería de Chert, en donde Julián Segarra Esbrí les agasajó con una explicación de los procesos de destilación de sus licores, acompañada de la degustación de alguno de sus exquisitos elaborados.

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Comentario en Art Rustic. 
Presentación en imágenes.

El tubo fluorescente de Joan.-

A mi amigo Joan le han vendido un tubo fluorescente estropeado y lleva varios días intentando ponerlo en correcto funcionamiento. Ya está hasta la coronilla del inventillo porque cuando acciona el interruptor de la corriente eléctrica se comporta de forma intermitente como si fuese una discoteca y en consecuencia no cumple la finalidad perseguida.
Solicitando mi colaboración, solo sabe explicarme los síntomas pero nada de su montaje y me he acercado a ver la instalación. En principio todo está correctamente ensamblado pero es evidente la intermitancia, por lo que decido que el problema puede estar en el cebador. Lo cambiamos por otro nuevo y continúa con más de lo mismo. Ahora ya solo queda la opción de ser una deficiencia del tubo que, sustituido por otro se observa el correcto funcionamiento.
Para rubricar el empastre de la innecesaria compra de un cebador, se me ocurre una anécdota.
En una ocasión llegó a la Aldea de Anroig un cliente de Art Rustic a pasar el fin de semana. Venía con un flamante coche último modelo de alta tecnología con encendido electrónico integral y casualmente, a la mañana siguiente cuando quiso iniciar un itinerario por el Maestrazgo, el coche no arranca. Su conductor permanece durante un rato cabiloso y finalmente reclama los servicios de mi amigo Joan.
El dueño del llamativo coche que acapara todas las miradas de los vecinos de la Aldea de Anroig, le pregunta a Joan si por allí hay algún mecánico para solucionar el problema del encendido y Joan le aclara que en el pueblo de Chert hay taller, pero en la aldea, está su amigo Julianet que repara mecheros.
Se reclama la presencia de Julianet que después de mucho rascarse la cabeza viendo aquel extraño motor, pregunta:
– ¿Tiene gasolina?.
El dueño de coche responde:
– Ayer noche llené el depósito en la gasolinera antes de llegar a la aldea (otro día contaré el por qué el dueño llenaba el depósito al final del trayecto).
Entonces, está claro, dice Julianet el arreglador de mecheros:
– Si tiene gasolina, el problema del encendido está en la piedra.