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La importancia de las cosas buenas.-

La verdad verdadera es una apreciación que depende de la interpretación de cada uno de nosotros en función de la instrucción recibida, por lo que no existe como tal, aunque si como relativa, bajo nuestro razonamiento o entendimiento.
Desde muy pequeños recibimos la información que nuestros mayores cercanos nos ofrecen acorde con su sapiencia y la vamos almacenado en nuestro cerebro hasta que dejamos de ser emocionales y somos capaces de discernir conforme a las verdades que hemos aprendido de nuestro entorno y que, nos restringen reflexivamente para dejarnos ser libres, aunque condicionando nuestra personalidad.
Serán realmente nuestras experiencias vitales, conforme a los contenidos mentales, las que nos subordinan para elegir por nosotros mismos y comprobar si los alimentos y bebidas que ingerimos, nos sientan mal perjudicando seriamente la salud, o muy bien, favoreciéndonosla, de ahí la importancias de elaborar licores por destilación de las plantas naturales con todas sus propiedades, cuando se pretende un consumo alimenticio responsable.

La importancia de las cosas buenas.-

La verdad verdadera es una apreciación que depende de la interpretación de cada uno de nosotros en función de la instrucción recibida, por lo que no existe como tal, aunque si como relativa, bajo nuestro razonamiento o entendimiento.
Desde muy pequeños recibimos la información que nuestros mayores cercanos nos ofrecen acorde con su sapiencia y la vamos almacenado en nuestro cerebro hasta que dejamos de ser emocionales y somos capaces de discernir conforme a las verdades que hemos aprendido de nuestro entorno y que, nos restringen reflexivamente para dejarnos ser libres, aunque condicionando nuestra personalidad.
Serán realmente nuestras experiencias vitales, conforme a los contenidos mentales, las que nos subordinan para elegir por nosotros mismos y comprobar si los alimentos y bebidas que ingerimos, nos sientan mal perjudicando seriamente la salud, o muy bien, favoreciéndonosla, de ahí la importancias de elaborar licores por destilación de las plantas naturales con todas sus propiedades, cuando se pretende un consumo alimenticio responsable.

La cultura de la mala educación.-

Dicen que Chert es el pueblo de la provincia de Castellón con mayor número de licenciados por metro cuadrado, posiblemente sea cierto porque cuando mi padre estudiaba, en clase asistían más personas de Chert que de los pueblos vecinos y en mi época de estudiante, se repetía el censo, aunque actualmente, por el descenso poblacional de los pueblos de interior a consecuencia de la emigración de sus vecinos, posiblemente esta relación haya cambiado.
Pero el verdadero indicativo de la cultura de un pueblo, no está en el número de estudiantes que asisten a la escuela, ni en el número de diplomas colgados en las paredes de sus casas, por no hablar de los títulos universitarios de sus vecinos, sino en la aplicación práctica de los conocimientos adquiridos con tanto esfuerzo durante los años de estudio, porque ¿qué es la cultura?. La definición engloba tal cantidad de acepciones que, cultura no solamente es enseñanza, adquirir instrucción, saber muchas cosas, tener amplios conocimientos, construir museos, presentar exposiciones o hacer conferencias, su definición es tan amplia que hasta la cortesía es cultura.
Aunque la cultura de un pueblo se puede medir por la falta de puntualidad de sus gentes, que como fenómeno social, se encuentra muy arraigado en nuestros días, también cabe la posibilidad de hacerlo extensivo al número de saludos o buenos deseos que sus vecinos se prodigan, tanto entre ellos mismos como hacia sus forasteros visitantes en cualquier lugar que los encuentran, por eso, un pueblo es grande, porque sus habitantes son buenos, porque son cultos y porque nuestro saludo sincero, enriquece a quien lo recibe sin empobrecernos por ofrecerlo.

La cultura de la mala educación.-

Dicen que Chert es el pueblo de la provincia de Castellón con mayor número de licenciados por metro cuadrado, posiblemente sea cierto porque cuando mi padre estudiaba, en clase asistían más personas de Chert que de los pueblos vecinos y en mi época de estudiante, se repetía el censo, aunque actualmente, por el descenso poblacional de los pueblos de interior a consecuencia de la emigración de sus vecinos, posiblemente esta relación haya cambiado.
Pero el verdadero indicativo de la cultura de un pueblo, no está en el número de estudiantes que asisten a la escuela, ni en el número de diplomas colgados en las paredes de sus casas, por no hablar de los títulos universitarios de sus vecinos, sino en la aplicación práctica de los conocimientos adquiridos con tanto esfuerzo durante los años de estudio, porque ¿qué es la cultura?. La definición engloba tal cantidad de acepciones que, cultura no solamente es enseñanza, adquirir instrucción, saber muchas cosas, tener amplios conocimientos, construir museos, presentar exposiciones o hacer conferencias, su definición es tan amplia que hasta la cortesía es cultura.
Anque la cultura de un pueblo, se puede medir por la falta de puntualidad de sus gentes que, como fenómeno social, se encuentra muy arraigado en nuestros días, también cabe la posibilidad de hacerlo extensivo al número de saludos o buenos deseos que sus vecinos se prodigan, tanto entre ellos mismos como hacia sus forasteros visitantes en cualquier lugar que los encuentran, por eso, un pueblo es grande, porque sus habitantes son buenos, porque son cultos y porque nuestro saludo sincero, enriquece a quien lo recibe sin empobrecernos por ofrecerlo.