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Es gratis y no debo decir gracias.-

Esta mañana entre las 9 y 13 horas GMT mi servicio de ADSL en Chert ha dejado de funcionar de repente y sin saber la razón cuando estamos en unas fechas en las que todos disfrutan de presumir de merecido descanso y de las Fiestas Patronales que desde siempre y todos los años, me las paso leyendo textos legales porque los Sres. Funcionarios de la Administración tienen por costumbre el enviarme un cohete antes de irse de vacaciones para que yo le corte la mecha y se lo devuelva con la mecha encienda.
Hace algún tiempo, leyendo el ordenamiento legal encontré un día el Art. 3 del Código Civil que aleccionaba sobre la forma de interpretar las normas y es evidente que cuando hablo de gratuidad en el servicio wifi de http://www.ruralwifi.net/, me refiero a que no hay que pagar dinero por el uso y no a la obligación personal de cesión obligatoria de un servicio obligatorio de conexión que pago obligatoriamente con mi dinero, el que procede de mi ahorro y que gano fruto de mi trabajo.
Ahora ya se que durante estos días del verano, cuando precise conectarme a la red de Internet, primero debo asomarme a la calle y preguntar a mis vecinos si están chupando línea por todo el morro sin que yo lo sepa, no sea cosa que sin saberlo cometa la imprudencia imperdonable de desconectar accidentalmente el servicio por ignorancia y se me acuse de no permitir el acceso al espabilado capitalista que por no molestarse en decirme que está usando mi red, no precisa agradecerlo.

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El diploma en la pared.-

Tengo alguna dificultad en explicar para qué sirve un diploma en la pared sin enfadar al lector.
La posesión de un diploma, lo interpreto como el reconocimiento justificativo por algo excepcional o anecdótico de nuestra vida cotidiana al haber realizado alguna acción inesperada o diferente a la costumbre del día a día, lo que significa que habiendo expedido, entregado y recogido, el diploma, no debería servirnos como autocomplacencia de lo que hicimos algún día o del merecido agradecimiento.
Lo valioso en la vida, es nuestro continuo humilde trabajo diario, sin importar el nivel de cargo o relevancia, pensando que, al igual que en las paredes de piedra seca de los bancales de nuestro entorno, las piedras grandes se apoyan con las pequeñas; de la misma forma que en la escritura, los acentos, los puntos y las comas, ayudan a confeccionar correctamente las oraciones gramaticales; teniendo en cuenta que solo una vez en nuestra vida pasamos por un lugar y todo el bien que podamos hacer o todas las atenciones que podamos prodigar, nunca deberíamos descuidar y menos eludir o ignorar, aprendamos que el diploma colgado en la pared, bien pensado, solo sirve para mantenernos entretenidos quitándole regularmente el polvo y de hecho, muchas personas guardamos los nuestros, en los armarios.

El diploma en la pared.-

Tengo alguna dificultad en explicar para qué sirve un diploma en la pared sin enfadar al lector.
La posesión de un diploma, lo interpreto como el reconocimiento justificativo por algo excepcional o anecdótico de nuestra vida cotidiana al haber realizado alguna acción inesperada o diferente a la costumbre del día a día, lo que significa que habiendo expedido, entregado y recogido, el diploma, no debería servirnos como autocomplacencia de lo que hicimos algún día o del merecido agradecimiento.
Lo valioso en la vida, es nuestro continuo humilde trabajo diario, sin importar el nivel de cargo o relevancia, pensando que, al igual que en las paredes de piedra seca de los bancales de nuestro entorno, las piedras grandes se apoyan con las pequeñas; de la misma forma que en la escritura, los acentos, los puntos y las comas, ayudan a confeccionar correctamente las oraciones gramaticales; teniendo en cuenta que solo una vez en nuestra vida pasamos por un lugar y todo el bien que podamos hacer o todas las atenciones que podamos prodigar, nunca deberíamos descuidar y menos eludir o ignorar, aprendamos que el diploma colgado en la pared, bien pensado, solo sirve para mantenernos entretenidos quitándole regularmente el polvo y de hecho, muchas personas guardamos los nuestros, en los armarios.