• Páginas

  • Categorías

  • Archivos

El artista Joan Beltran Bel.-

Estos días nos está haciendo un clima invernal, los aires del norte soplan insistentemente y el frío invierno se apodera de las tierras del Maestrazgo. Tanto en las cumbres de las montañas como en las zonas montañosas, el agua de las charcas se hiela y las aves migratorias buscan lugares más cálidos para poder beber. Los pueblos del Maestrazgo más próximos al mar Mediterráneo, atraen la visita de los tordos que aprovechan para comerse las deliciosas aceitunas de la variedad farga propias de nuestro entorno.
Muchas personas son las que sienten afición por la caza, algunas dedican todo el año para preparar las zonas de “parany” y otras, son verdaderos caminantes que aprovechan las circunstancias meteorológicas para recrear esta afición de cazar con sus escopetas controlando a los tordos que invaden sus fincas y se comen parte de la cosecha.
Hoy he pasado por casa de Joan “el artista del Maestrazgo” que ha recuperado el antiguo oficio de aladrero en las casas de turismo rural Art Rustic en la aldea de Anroig y no estaba, pero como era casi mediodía, he aguardado su regreso y nos ha mostrado la caza de varios amigos de Wenceslas, el de los “Cuentos de Chert“, que desde la región checoslovaca de Bohemia, en la población de Krumlov a orillas de río Vltava habían venido a España a pasar el invierno. Cuando les ha invitado el artista Joan Beltrán Bel a venir con él a su casa para que Neus y Estela se los comiesen fritos con cebolla, han aceptado encantados y como me ha regalado un par para que los probásemos mi padre y yo, esta noche también nos los hemos comido y estaban buenísimos.

El ordenador constipado.-

Estos días hace un tiempo climatológico muy desapacible, unas fuertes corrientes de viento del Norte atraviesan la Península Ibérica y en el Valle del Ebro, sopla un frío invernal que hasta se oye en los montes de los pueblos del Maestrazgo en las estribaciones orientales de la Serranía de Albarracín. Por debajo de los montes Atlalas venía una corriente nubosa desde el Gulf Stream hacia el Mar Mediterráneo y toda la Zona Marítima de las Baleares y del Golfo de León aparece nublado.
El desapacible frío casi invernal, detiene hasta nuestra imaginación y como ante un ataque viral del ordenador, nos deja sin ganas de actividad, todo se ralentiza y nos sentimos como fuera de nuestro hábitat, sin ganas de trabajar. Algunos ardorosos y arriesgados, parece que no temen la bajada del mercurio en el termómetro y a la vuelta de las esquina, pillan un constipado de narices que les deja inoperativos en la cama durante varios días.
Pero tomándonos el café con leche caliente con un toque de Brandy del Maestrazgo, no llegamos a sentir los efectos de los virus gripales y si habiendo cesado las lluvias, no podemos ir a buscar caracoles porque con el frío, se esconden, dejamos tranquilo al computador personal y la solución para entretenernos es tan sencilla como preparar en el mortero con unos dientes de ajo y la aceitera, una morterada de allioli.