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Acabar mareado sin subir al tiovivo.-

Estoy en la época cronológica de las declaraciones tributarias, movimientos, resúmenes y liquidaciones tanto trimestrales como anuales, trienales y recapitulativas que a buen seguro al lector le suenan mis palabras a cosa rara porque el común de los mortales desconoce la gestión administrativa que obliga a las actividades económicas de desarrollo por disponer de la licencia correspondiente de forma voluntaria.
Ando un tanto mareado porque en el ambiente respiro una vagancia que siendo la madre de la vida padre se apodera del mundo que no deja de girar para acabar aturdiendo a todo aquel que se acerque al carrusel de la vida y como tengo los pies fríos y la mente hirviendo, he salido a la calle a tomar que Sol gratis porque hasta de momento no pagamos impuestos ni tasas.
La quietud y silencio es sepulcral no se oye ni un ruido y hasta los pájaros parecen estar en el paro y hablando de este tema, no se si alguien se ha enterado que la tasa de paro oscila entre el 12 % y el 31 % dependiendo de la Comunidad Autónoma Española y como quiera que la tasa de actividad general permanece por encima del 60% podemos felicitarnos porque la de inactividad está por debajo del 40 % (ojo al dato porque este carro es un el remolque estirando), todo ello es debido a que el número de ocupados desciende por el descenso del empleo, de forma que el número de asalariados disminuye, siendo la variación interanual de la ocupación con porcentajes negativos, favoreciendo subir la tasa de paro por el incremento del desempleo. Este aumento del desempleo permite engordar el porcentaje de personas inactivas y amparar la proporción de los parados, con lo que el número de hogares españoles que tienen a todos sus miembros inactivos crece o lo que es lo mismo, el número de hogares en los que todos sus activos currantes están ocupados desciende y a quien no lo entienda le invito a volver a leer.

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Formacion y perfeccionamiento profesional.-

El ir a la escuela ininterrumpidamente durante veinte años para adquirir formación, te convierten en un ser privilegiado al momento de enfrentarte a tus supuestos superiores por el simple hecho de estar aleccionado por los propios Sr. Maestros de los que recibes las sabias enseñanzas.
Tu amplia formación permite en el difícil caminar de la vida el poder decidir dedicarte a la despreciada y mal considerada actividad agrícola, sin necesidad de esperar que las personas de tu entorno entiendan tu comportamiento y te ofrezcan su beneplácito.
Pero cuando solicitas licencia de profesor de formación y perfeccionamiento profesional y obtienes el alta fiscal en la A.E.A.T. puedes desarrollar la actividad docente donde te plazca, pudiendo ser incluso en tu propia destilería, aunque esté ubicada en un pequeño pueblo perdido entre los montes del Maestrazgo.

Los que saben, sentencian.-

En algunos de mis artículos, puedo parecer arrogante, o tal vez chuleta, pero en este mundo tan deteriorado que nos ha tocado vivir, en el que las palabras han perdido su verdadero significado y para que adquieran valor y firmeza hay que repetirlas por lo menos tres veces, en mis oraciones gramaticales quiero y debo ser contundente.
Casualmente, hace algún tiempo, se personaron en mi destilería de Chert unos Sres. que presumían de ser periodistas y algunos de ellos empezaron a tomar imágenes fotográficas del interior del local parándose en mi licencia fiscal, cuando, me doy cuenta del detalle y no se me ocurre otra ocurrencia que girar el cartel y aparece la licencia de actividad industrial de mi abuelo Julián Segarra Ferreres.
Pertenezco a una familia de destiladores con más de 150 años de experiencia en la elaboración de licores por destilación de las plantas, frutos, semillas y bayas silvestres originales de los montes del entorno de Chert, un pueblo del Maestrazgo y envejeciéndolos, con el paso de los años de forma natural en barriles de roble, por ello, es lógico imaginar que después de tantos años y generaciones haciendo lo mismo, algo, aunque sea poco, he aprendido y no es precisamente arrogancia.

Los que saben, sentencian.-

En algunos de mis artículos, puedo parecer arrogante, o tal vez chuleta, pero en este mundo tan deteriorado que nos ha tocado vivir, en el que las palabras han perdido su verdadero significado y para que adquieran valor y firmeza hay que repetirlas por lo menos tres veces, en mis oraciones gramaticales quiero y debo ser contundente.
Casualmente, hace algún tiempo, se personaron en mi destilería de Chert unos Sres. que presumían de ser periodistas y algunos de ellos empezaron a tomar imágenes fotográficas del interior del local parándose en mi licencia fiscal, cuando, me doy cuenta del detalle y no se me ocurre otra ocurrencia que girar el cartel y aparece la licencia de actividad industrial de mi abuelo Julián Segarra Ferreres.
Pertenezco a una familia de destiladores con más de 150 años de experiencia en la elaboración de licores por destilación de las plantas, frutos, semillas y bayas silvestres originales de los montes del entorno de Chert, un pueblo del Maestrazgo y envejeciéndolos, con el paso de los años de forma natural en barriles de roble, por ello, es lógico imaginar que después de tantos años y generaciones haciendo lo mismo, algo, aunque sea poco, he aprendido y no es precisamente arrogancia.

El turismo de sol y playa.-

Durante la segunda mitad del siglo XX muchas personas extranjeras fueron atraídas por el cálido y reluciente sol de la península Ibérica que unido a la gratuidad de sus playas y a unos bajos costes de su estancia vacacional, hicieron posible el cambio social hacia el sector de servicios capaz de atender la demanda creciente de las necesidades que los forasteros en el transcurso de unos pocos días nos visitaban.
Por muchos años, el turismo de ocio consistente en tumbarse al sol como las lagartijas quemándose la piel, floreció rápidamente por su escasa infraestructura, ya que la mayor parte del tiempo que empleaban sus Clientes, era estar acostados en la arena de la playa o bañándose en el mar que, por ser un recurso natural, no precisaba de mantenimiento.
Los gobernantes empezaron a percatarse de las cifras macroeconómicas que el turismo representaba como fuente fácil de ingresos y decantaron la mirada hacia la regeneración del litoral aumentando el número de metros aprovechables en actividades complementarias de ocio y concediendo licencias de ocupación de terrenos públicos para el desarrollo de nuevas actividades económicas con nula preparación profesional aunque de sustanciosos ingresos.

El turismo de sol y playa.-

Durante la segunda mitad del siglo XX muchas personas extranjeras fueron atraídas por el cálido y reluciente sol de la península Ibérica que unido a la gratuidad de sus playas y a unos bajos costes de su estancia vacacional, hicieron posible el cambio social hacia el sector de servicios capaz de atender la demanda creciente de las necesidades que los forasteros en el transcurso de unos pocos días nos visitaban.
Por muchos años, el turismo de ocio consistente en tumbarse al sol como las lagartijas quemándose la piel, floreció rápidamente por su escasa infraestructura, ya que la mayor parte del tiempo que empleaban sus Clientes, era estar acostados en la arena de la playa o bañándose en el mar que, por ser un recurso natural, no precisaba de mantenimiento.
Los gobernantes empezaron a percatarse de las cifras macroeconómicas que el turismo representaba como fuente fácil de ingresos y decantaron la mirada hacia la regeneración del litoral aumentando el número de metros aprovechables en actividades complementarias de ocio y concediendo licencias de ocupación de terrenos públicos para el desarrollo de nuevas actividades económicas con nula preparación profesional aunque de sustanciosos ingresos.

El oficio de destilador.-

Aplicando la regla del redondeo, durante algunos más de los últimos ciento cincuenta años en mi familia alguien se ha dedicado entre otras actividades al oficio de destilador de alcoholes naturales para su obtención y uso en la fabricación de los aguardientes y con la aparición del impuesto sobre la renta del alcohol hace más de cien años, también a la elaboración de las bebidas derivadas de los alcoholes naturales conocidas genéricamente con el nombre de licores y como en todas la etapas de la vida, la evolución ha sido constante pero, no para mejorar la técnica de la destilación que no es mejorable y quien afirme lo contrario, engaña, sino para adaptar la técnica de la destilación a las cambiantes ordenanzas reguladoras y como afortunadamente hoy casi se ha perdido, quedándose reducida a la separación de los componentes derivados del petróleo, el oficio de destilador como tal, también ha desaparecido.
Hace algún tiempo leía en el BOE la creación de reglamentaciones nuevas para regular oficios modernos que algunas personas realizan sin ningún tipo de preparación profesional y se me ocurrió que podría poner al Departamento de Cultura y Educación de la Generalidad Valenciana en funcionamiento para comprobar qué inventaban para el oficio de mi familia.
Me consta que en la única ciencia docente donde se cita el proceso de la destilación, es en el segundo ciclo de las enseñanzas que imparte el Departamento de Ciencias Químicas de la Universidad en la rama de Química Técnica pero como esta instrucción no tiene salida comercial, las lecciones son más bien teóricas, no obstante, como también estoy reconocido fiscalmente como profesor de formación y perfeccionamiento profesional, el día que por ley se me exija una acreditación de destilador titulado, para tranquilidad de los Consumidores de mis elaborados, deberé examinarme a mi mismo y expedirme la licencia, garantizando la elaboración de los licores destilados de las plantas naturales en el pueblo de Chert mientras viva mi padre Julián Segarra Ortí.