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Los vinhos verdes portugueses.-

Acabo de asistir a un curso sobre vinos verdes portugueses conducido por el Sr. D. José Luís Aleixandre Benavent e impartido en el CdT del Grao de Castellón, unas nuevas y amplias instalaciones que merecen ser aprovechadas para ampliar nuestra instrucción, documentación y saber personal.
Se dice que los vinhos verdes portugueses deben su nombre al color del paisaje verde en el entorno donde se cultivan los viñedos y aunque en principio fue decepcionante para mi el saber esta razón, concluida la docencia y después de haber tenido la oportunidad de degustar unos pocos vinos representativos de vinhos verdes, puedo decir que su nombre obedece a las características reales del caldo debidas a la insuficiencia maduración de la uva.
El marketing también forma parte de la cultura lusitana y se está aprovechando muy hábilmente para favorecer la venta de sus productos autóctonos aunque si bien para quienes siempre han ido a pie y nunca conocieron la existencia de la motocicleta, la bicicleta es entendida como un gran invento, las cosas son tal cual son y al final cada cual acaba ocupando el lugar que le corresponde en el difícil caminar del sabio y exigente mundo comercial.
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Visitando a mis mejores plantitas.-

   Dicen que si no quieres que una cosa se sepa, no la hagas, porque cuando piensas que  nadie te ve, te ha visto el pueblo entero.
   Para elaborar los mejores licores destilados del mundo con las mejores plantas salvajes originales, primero hay que buscarlas, encontrarlas, cuidarlas y esperar a recolectarlas en el tiempo óptimo de maduración.

Plantas salvajes en la Moleta Redona de Chert.

   La vía ferrata de la Moleta Redona de Chert se ha convertido en el acceso más fácil para Julián Segarra y visitar a las mejores plantitas.

Caracoles con tomate y cebolla.-

El cambio a luna llena en septiembre nos trajo lluvia para aflojar los granos de las uvas de su pedúnculo y favorecernos con perder la cosecha, pero como cualquier labrador del Maestrazgo, ya estoy acostumbrado a estas situaciones en las que las condiciones meteorológicas hacen que nunca llueva a gusto de todos.
La semana pasada fui a visitar las vides para comprobar el estado de maduración de las uvas y preparar la bodega para prensar la vendimia. Aprovechando la salida campera, me di un garbeo y recogí unos pocos caracoles que estaban saludándome para que los llevase a darles un paseo con la furgoneta de SEGARRA que siempre se agradece.
Durante unos días han estado comiendo harina en casa y hoy por la mañana he visto como se afanaban por entrar en la cazuela para que almorzase caracoles con tomate y cebolla. Al chuparlos, hacia más ruidera que Sayyid Jacmet, “aprendiz de conquistador”, cuando los probó por primera vez en la Aldea de Anroig.

El estado de la cosecha.-

Con este tiempo climatológico tan cambiante que ora llueve y ora luce el Sol, me he acercado a visitar los viñedos del campo para comprobar como anda la maduración de los racimos en las cepas que aún nuestra indicios de insuficiencia como para empezar a recoger una buena cosecha de uvas y conseguir elaborar el buen vino que nos tiene acostumbrado todos los años y si el veranillo del membrillo se alargase, podremos aprovecharnos de una mejor maduración.
Las inclemencias atmosféricas son una más de las plagas del campo y cuando estás a punto de redondear la faena con la recogida del fruto de tu trabajo, siempre debe haber un “pero” que la dificulta o entorpece y aunque a estos cambios meteorológicos nunca estamos acostumbrados, las personas de campo o del mundo rural, nos resignamos a aceptarlos.
Por el momento, vamos bien, el verano no ha sido excesivamente caluroso y la maduración se ha ralentizado con lo que tenemos la ventaja añadida de conservar los granos de las uvas bien sujetas a su pedúnculo, permitiendo soportar firmemente su peso sin miedo a aflojarse y caerse por el suelo pudriéndose parte de la cosecha por culpa de los nubarrones del fin de semana.

El estado de la cosecha.-

Con este tiempo climatológico tan cambiante que ora llueve y ora luce el Sol, me he acercado a visitar los viñedos del campo para comprobar como anda la maduración de los racimos en las cepas que aún nuestra indicios de insuficiencia como para empezar a recoger una buena cosecha de uvas y conseguir elaborar el buen vino que nos tiene acostumbrado todos los años y si el veranillo del membrillo se alargase, podremos aprovecharnos de una mejor maduración.
Las inclemencias atmosféricas son una más de las plagas del campo y cuando estás a punto de redondear la faena con la recogida del fruto de tu trabajo, siempre debe haber un “pero” que la dificulta o entorpece y aunque a estos cambios meteorológicos nunca estamos acostumbrados, las personas de campo o del mundo rural, nos resignamos a aceptarlos.
Por el momento, vamos bien, el verano no ha sido excesivamente caluroso y la maduración se ha ralentizado con lo que tenemos la ventaja añadida de conservar los granos de las uvas bien sujetas a su pedúnculo, permitiendo soportar firmemente su peso sin miedo a aflojarse y caerse por el suelo pudriéndose parte de la cosecha por culpa de los nubarrones del fin de semana.