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El plastico oxidado.-

En algo tan sencillo y frágil, es donde guardamos la información más preciada que tanto esfuerzo y años de dedicación nos cuesta conseguir, sin percatarnos que por un simple roce se puede producir un estropicio de imposible reparación, por no hablar del mal estar general e impotencia que se produce en todo nuestro cuerpo y mente que de repente y durante unos días, nos evidencia la pequeñez e indefensión de la persona.
La última semana, el servidor de las webes que gestiono, estuvo inoperativo y no os imagináis las cantidad de personas que se han preocupado en saber de la incidencia sin que pudiese dar aclaraciones, porque en realidad no existían explicaciones, para colmo, el operador telefónico, también daba la impresión de estar ausente y con lo alta y bien situada que está la Mola Gran, llegó incluso a perder la cobertura necesaria para el normal funcionamiento de los teléfonos móviles. Habiendo sufrido hace cincuenta días un estropicio consistente en el borrado del contenido de mi computadora personal, no voy a incidir sobre mi estado anímico y quienes vinieron por casa a visitarme, llegaron a percatarse de mi evidente raro comportamiento y mal humor general.
Por suerte para todos, desde el miércoles, parece que los responsables de mantenimiento nos han abierto el grifo del manantial de la fuente y el agua vuelve a fluir por el río, permitiéndonos navegar por sus contenidos para mayor gracia y reconocimiento mundial de las personas del pueblo de Chert que con nuestra humilde aportación, colaboramos en la difusión de la cultura de un pueblo del Maestrazgo.

El plastico oxidado.-

En algo tan sencillo y frágil, es donde guardamos la información más preciada que tanto esfuerzo y años de dedicación nos cuesta conseguir, sin percatarnos que por un simple roce se puede producir un estropicio de imposible reparación, por no hablar del mal estar general e impotencia que se produce en todo nuestro cuerpo y mente que de repente y durante unos días, nos evidencia la pequeñez e indefensión de la persona.
La última semana, el servidor de las webes que gestiono, estuvo inoperativo y no os imagináis las cantidad de personas que se han preocupado en saber de la incidencia sin que pudiese dar aclaraciones, porque en realidad no existían explicaciones, para colmo, el operador telefónico, también daba la impresión de estar ausente y con lo alta y bien situada que está la Mola Gran, llegó incluso a perder la cobertura necesaria para el normal funcionamiento de los teléfonos móviles. Habiendo sufrido hace cincuenta días un estropicio consistente en el borrado del contenido de mi computadora personal, no voy a incidir sobre mi estado anímico y quienes vinieron por casa a visitarme, llegaron a percatarse de mi evidente raro comportamiento y mal humor general.
Por suerte para todos, desde el miércoles, parece que los responsables de mantenimiento nos han abierto el grifo del manantial de la fuente y el agua vuelve a fluir por el río, permitiéndonos navegar por sus contenidos para mayor gracia y reconocimiento mundial de las personas del pueblo de Chert que con nuestra humilde aportación, colaboramos en la difusión de la cultura de un pueblo del Maestrazgo.