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La malevola mycoderma aceti.-

En la naturaleza no todo es perfecto según el criterio de las personas, sino el equilibrio natural, que no siempre es coincidente con nuestros intereses y de hecho, en la pelusilla de la uva que citaba en el artículo anterior, además del sacharomice officinalis coexiste el malévolo de la película al que llamamos mycoderma aceti.
Este microorganismo pertenece al grupo de las acetobacterias y se encarga de realizar la oxidación del alcohol del vino, dando como resultado final el apreciado ácido acético, pero para que esto se produzca, se precisa de las condiciones idóneas y el vino, debe estar en contacto con el oxígeno del aire.
A parte de usarse como conservante y aliñar nuestras deliciosas ensaladas, el vinagre se ha usado también como desinfectante y es curioso saber que en verano, es un buen remedio contra la irritación que provoca la picadura de las medusas de mar que aplicando un poco en la zona irritada, alivia el mal estar y descongestiona la hinchazón.

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Un alto en el escribir.-

Mañana miércoles, día veinticuatro de septiembre, posiblemente no escribiré nada en el blog, será un día muy especial dedicado al Sr. D. Raúl Abad, aunque bien pensado y mejor escrito, será don Raúl quien me dedique el día a mi y a otras personas que como yo, vamos disfrazados de esponjas y aunque no sea tiempo de carnavales, nuestras mentes son presa de una malévola y ávida intención cual es, la de absorber todos los conocimientos que podamos de su amplia sapiencia.
D. Raúl, en sus dominios territoriales, es para mi “El Maestro”, el responsable directo de que durante un tiempo, cada día os haya entretenido con mis ocurrencias, que, aunque en principio y aparentemente no sirven para nada, solo pretenden tener la finalidad de despertar otras ideas en las mentes de quienes las lean y de esta sutil forma, piedra con piedra, como quien hace una pared, ayudar a engrandecer el conocimiento universal.
El Maestro, siempre es El Maestro y como en aquel programa televisivo de “Crónicas de un pueblo”, al Sr. Maestro no siempre le sabemos dedicar un instante de nuestro tiempo para recordarle y agradecerle las lecciones que con tanto esfuerzo nos enseña durante el importante tiempo que nos regala y al final, contribuye a marcar otra etapa interesante en nuestra vida.

Un alto en el escribir.-

Mañana miércoles, día veinticuatro de septiembre, posiblemente no escribiré nada en el blog, será un día muy especial dedicado al Sr. D. Raúl Abad, aunque bien pensado y mejor escrito, será don Raúl quien me dedique el día a mi y a otras personas que como yo, vamos disfrazados de esponjas y aunque no sea tiempo de carnavales, nuestras mentes son presa de una malévola y ávida intención cual es, la de absorber todos los conocimientos que podamos de su amplia sapiencia.
D. Raúl, en sus dominios territoriales, es para mi “El Maestro”, el responsable directo de que durante un tiempo, cada día os haya entretenido con mis ocurrencias, que, aunque en principio y aparentemente no sirven para nada, solo pretenden tener la finalidad de despertar otras ideas en las mentes de quienes las lean y de esta sutil forma, piedra con piedra, como quien hace una pared, ayudar a engrandecer el conocimiento universal.
El Maestro, siempre es El Maestro y como en aquel programa televisivo de “Crónicas de un pueblo”, al Sr. Maestro no siempre le sabemos dedicar un instante de nuestro tiempo para recordarle y agradecerle las lecciones que con tanto esfuerzo nos enseña durante el importante tiempo que nos regala y al final, contribuye a marcar otra etapa interesante en nuestra vida.