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El mare nostrum.-

Me imagino a los antiguos fenicios navegando por el mar Mediterráneo con aquellas galeras que ilustraban nuestros libros de historia de cuando íbamos a la escuela y que tanto esfuerzo nos exigía su aprendizaje, en las que aparecía un mástil central con una vela rectangular y unos remos laterales que supuestamente eran accionados a pilas de esclavos remando en las inclementes aguas marinas y soportando los embates de las olas, cuando posiblemente solo se usasen para acercarse o alejarse de las orillas costeras al repostar, embarcar o desembarcar.
Tras varias semanas de navegación, una galera fenicia se acercaba a la península Ibérica con viento en popa a toda vela, cuando de repente, divisa a los lejos unas pequeñas islas, se trata de las islas Columbretes que delatan la proximidad de la tierra firme del occidente y el capitán de la nave, manda corregir el rumbo hacia estribor que navegando por una latitud más septentrional, coloca proa en dirección al sur del gran río íbero.
Antes de llegar a su desembocadura, aparece por el horizonte la imagen de la esperada tierra en que la silueta emerge de forma majestuosa en medio del mar. Me refiero a la Chersoneso, lugar de llegada, repostage de provisiones y de agua que abundantemente brota a su alrededor como esculpida en medio de una fuente.

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La via augusta.-

En ocasiones, no entendemos a las cabezas pensantes de quienes toman decisiones en las altas esferas de nuestra nación pero, en algunas cosas no hace falta haber estudiado en la universidad y obtener una solución satisfactoria o acertada para el mayor número de personas.
Recuerdo de cuando era un crío de los que van con pantalón corto, el Sr. D. Adolfo Beltrán Guardiola y mi padre Julián Segarra Ortí, estaban hablando en Tarragona de algo que no puedo precisar por ser demasiado niño pero que debía ser sobre infraestructuras viarias y mi padre comentó que una carretera por el levante de España debería seguir un trazado similar al de la Vía Augusta.
Cuando se empezó a construir la Autopista del Mediterráneo, recuerdo algún que otro comentario en el sentido de crítica sobre el hecho de que todas las intervenciones de la Administración del Estado se concentraban en la costa cuando el trazado de la Autopista del Mare Nostrum debería haber seguido los postes de la línea de alta tensión.
Parece ser que el Gobierno Valenciano desde hace unos años está tomando conciencia del hecho que los vecinos de los pueblos del interior también somos valencianos y aunque a tramos y poco a poco, con el tiempo la CV-10 será una realidad de Valencia a Tarragona.