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La sociedad del embuste y la mentira.-

Vivimos en un país y en una época que al parecer todo vale. Se pueden chismorrear toda clase de comentarios inciertos para convertirse en aparentemente el más docto en el tema de la habladuría porque, al parecer, los receptores de tales vocablos, deben ser unos ignorantes que creen por cierto las mentiras que se cuentan.
Algún personaje ocurrente, por tener plantado un jornal de tierra con cepas (tres jornales son una hectárea), lamenta conseguir producir dos mil kilos de uva menos por las condiciones climatológicas anuales y su sapiencia, le permiten confundir el mildiu con el oidium, de tal suerte que, este año sus cepas han producido cinco kilos menos de uva y eso que aclara las está regando.
Y para colmo de recochineo, vendimia, prensa, fermenta y a los veinte días ya dispone de vino apto para ser bebido porque supongo utiliza un formula uno, obteniendo además de forma incomprensible un vino dulce. Es cierto y no me lo parece, que hay quien ha visto mucha televisión porque este tipo de aventura es de película, pertenece al colectivo de los labradores que en el motor del tractor en lugar de caballos tienen yeguas.

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Crisis o la recesion de la mentira.-

Cuando las cosas se compran y se venden al valor real de lo que cuestan y no al antojoso precio que dictan los aventureros comerciantes con sus absurdas, supuestas y engañosas exigencias, existe una seriedad comercial que impide la fluctuación de valor que tan acostumbradamente estamos observando en la mentirosa sociedad actual que nos está tocando vivir.
Es imposible que un producto natural como es el crudo petrolífero pueda variar de precio en tan solo unos meses de forma que se aumente al doble o se reduzca a la mitad como estamos hoy viviendo y para que eso suceda como está ocurriendo, debe inevitablemente deberse a que su valor sea una imposición caprichosa comercial y no ajuntada a su coste real de obtención.
Como destilador, aunque no de petróleo pero si de licor, reconozco que el proceso y especialmente el envejecimiento natural de los licores en los barriles de roble de las bodegas, son causantes de unas mermas que incidirán directamente en las cualidades y en los precios de los productos acabados, pero las importantes mermas de envejecimiento, son cantidades casi fijas y bien razonadas y nunca fluctúan por la fantasía del mercado o de sus comerciantes.

Venus degustando Ginebra SEGARRA.-

   Hoy he salido al terrado a contemplar de nuevo el alineamiento planetario entre Venus, La Tierra y Júpiter y cual mi sorpresa cuando no encuentro a Venus por ninguna parte. Parece mentira con el tiempo que estoy observando el firmamento y de repente pierdo nada más y nada menos que a un planeta y es que si no lo veo, no lo creo.

   Efectivamente, Venus había desaparecido de la bóveda celeste como por arte de magia y la memoria me recuerda el tiempo de principiante cuando me construí el telescopio y empecé a observar el cielo. En aquella ocasión lo que más me intrigaba era una estrella grande que a su alrededor cambiaban diariamente su posición otras estrellas más pequeñas y con el tiempo aprendí que lo que miraba era Júpiter y no una estrella, siendo las supuestas estrellitas cambiantes sus satélites Io, Europa, Ganímedes y Calisto.

   Venus hoy estaba vergonzosamente escondido detrás de La Luna degustando una ginebra SEGARRA y en un instante inesperado después de las 17 h. GMT se ha asomado tímidamente por debajo de La Luna que lo eclipsaba. Ahora, mientras redacto este artículo, se puede contemplar al trío estelar presidiendo el firmamento chertolí.

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  Triangulación Venus, La Luna y Júpiter.

Las rebajas en los precios.-

Acabamos de estrenar el mes de julio y ya tenemos asumido que cualquier artículo que compremos para el verano debe estar etiquetado con doble precio, de los cuales, uno, siendo siempre diferente al otro, da a entender la rebaja que en el precio de compra se nos ofrece por el hecho de no haberlo adquirido cuando lo necesitábamos, además, las tiendas, exponen en sus escaparates los grandes carteles visibles a larga distancia y rotulados en llamativos colores sobre los porcentajes de descuento en el precio, alcanzando o superando inexplicablemente en muchas ocasiones, la mitad de su importe.
Para un comerciante, hijo de comerciante, nieto de comerciante, biznieto de comerciante y etc., etc., etc, que durante los últimos cincuenta años me los he pasado estudiando algunas cosas y observando otras, la declaración del Instituto Nacional de Estadística que nos quiere convencer sobre la evolución del incremento del IPC en mes de mayo de 2008 entorno al 4,6% cuando en mi destilería de Chert, tengo para mis productos elaborados la misma tarifa de precios y al mismo importe que el día uno de enero, facilitan el nunca entender de cómo se calcula la influencia en el IPC el precio de los licores y muchísimo menos, en las exageradas rebajas de los escaparates de las tiendas.
Vivimos en un mundo de mentiras y del valor del engaño, en una sociedad de la imagen sin contenido, en el que las palabras quieren ser más importantes que los hechos para que las cosas no sean como son, sino como se nos presentan y especialmente, si van envueltas de un bonito papel de colorines y llamativos brillos que siempre dan el pegote pero, no me compraré una camiseta como la de los futbolistas de la Selección Española de Fútbol porque no soy deportista y ya llevo puesta la camiseta de fabricante de aguardientes.