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El sobre sorpresa de Julian Segarra.-

Estoy toda la semana ocupado como consecuencia de una preocupación, de las que preocupan preocupadamente con mucha preocupancia, pero conforme iban pasando los días ocupándome, ya está resuelto el desasosiego y el resultado final ha sido otra ocurrencia que con mucha ocurrancia se me ha ocurrido ocurritivamente.
Tengo claro que no voy a registrar una marca, también tengo claro que no voy a registrar un dominio en la red de Internet, tampoco me voy a registrar en Trabajo, Hacienda, Industria, Sanidad, Envasadores, Medioambiente, Ecologistas, Seguridad Social, etc. y todos los etc. que quiera el lector imaginar porque no voy a desarrollar una actividad económica y además, no existe licencia fiscal que ampare mi ocurrencia.
En tan grande, sabio o inteligente que es el Poder Legislativo, aún no se le ha ocurrido ocurritivamente con toda su importante ocurrancia que en un pueblecito del Maestrazgo, a un personaje ocurrente se le ocurriría ocurritivamente tomar la idea del sobre sorpresa de la oreja y convertirlo en una sonrisa. Sonrisa que no empobrece a quien la regala y si enriquece a quien la recibe.
¿A qué esperas para conseguir el sobre sorpresa de Julián Segarra?.

El vicio de las virtudes.-

A principios del mes pasado, este blog dejó de ser operativo. Cuando colocaba las etiquetas, me decía que no era posible por haber superado el máximo permitido y como desde el primer día solo me admite un determinado número de caracteres que limita la cantidad de etiquetas, estaba dispuesto a abandonarlo y me pasé a http://juliansegarra.blogspot.com/ que apenas utilizo.
Accidentalmente hace un par de días coloqué por error un artículo y cual mi sorpresa fue admitido. Por suerte, me percaté de mi equivocación de blog y ante la extrañeza de su permisibilidad, he decidido que voy a continuar escribiendo en él para disfrute del lector por tener la posibilidad de comentar mis ocurrencias.
Y es que bajo mi criterio, me satisface su buena consideración en la red del Internet y ahora que he conseguido gratuitamente lo que todo el mundo está dispuesto a pagar por tenerlo, es una lástima que defraude a los asiduos lectores; aunque reconozco que me agrada más la programación del hipertexto de las páginas web porque no entiendo nada.

La documentacion fiscal telematica.-

Lo que menos me agrada del cambio trimestral, es el hecho de tener que preparar las declaraciones liquidaciones de un nuevo periodo. Es una obligación fiscal que forma parte del normal desarrollo de cualquier actividad económica y si bien recuerdo desde que era pequeño a mi abuelo pasarse muchas tardes escribiendo guías de circulación, nunca llego a acostumbrarme.
Hace unos días, recibía una circular desde la A.E.A.T. por la cual ahora los documentos de circulación se van a realizar de forma telemática, lo cual produce en mi persona un estado de ánimo embriagador que me alegra cantidad, de tal suerte que un Sr. Cliente, ha decidido tener la ocurrencia de adquirir alguno de mis elaborados y como tengo el sistema ruralwifi operativo, ha sido todo un éxito.
Como esto del Internet es tan fácil, le he invitado a mi Cliente a autogestionarse el mismo la documentación telemática, explicándole bien claramente que mientras no tenga los papeles virtuales de Hacienda Especial y Hacienda Estatal en condiciones, a la destilería de Julián Segarra de Chert no es necesario que vuelva aunque lleve el dinero para adquirir la mercancía.

La puerta de la fabrica de alcohol.-

Si algún curioso lector ha tenido la ocurrencia de leerse la reglamentación de los alcoholes, habrá observado que el Sr. Legislador está pendiente de todo hasta incluso de los más mínimos detalles, porque con la experiencia de más de 100 años regulando este tipo de actividades, no puede permitirse ni un solo desliz.
Entre las anecdóticas sorpresas que encontramos está la obligatoriedad de que este tipo de establecimientos dispongan de una puerta. No debe extrañarnos que en la reglamentación se cite claramente que todas las fábricas de alcohol tendrán una puerta y no es por evidencia ya que de no tenerla, todos, tanto el Fabricante como los Sres. Inspectores deberían entrar por la ventana y no sería nada práctico.
Pero la verdadera razón por la que todas las fábricas de alcohol tengan una puerta, es más bien económica. Porque si el Estado dispusiese ordenar a los Sres. Funcionarios el control de movimiento, tanto de las entradas como de las salidas de cada una de las fábricas, con el desembolso de un bigote postizo y unas gafas oscuras es suficiente y de tener cada fábrica de alcohol muchas puertas para controlar, el gasto en bigotes y gafas lo harían prohibitivo.

La ignorancia del no querer saber.-

Tampoco es necesario haber cursado grandes estudios universitarios y presumir de pared llena de diplomas para poder dejar de ser ignorante y máxime hoy que tenemos a nuestro alcance la biblioteca universal del Internet a la que cada cual agrega sus conocimientos o escribe sus ocurrencias.
Afortunadamente para las personas de a pie, los Estados están gobernados por las mentes más ilustres del país y continuamente se cambian las leyes para mejorarlas y adaptarlas a las nuevas tendencias comerciales, de forma que lo que ayer era prohibido, hoy, a consecuencia de un estudio realizado por un importante científico de una importante universidad de un importante lejano lugar, goza de las mejores propagandas indicativas de lo bien que con su consumo se favorece el desarrollo físico personal.
Y en consecuencia, no somos bobos, porque no tomamos un pitobob, ya que si elegimos comer sin masticar un pitoton, continuamos siendo un poco más tontos de lo que éramos antes de su ingesta, aunque he de reconocer que, tras la deglución, en el cuerpo del incauto consumidor, se produce una sensación de rejuvenecimiento que notas como cada día eres más viejo porque para que te funcione el inventillo, en lugar de uno, deberías beberte dos.

La ignorancia del no querer saber.-

Tampoco es necesario haber cursado grandes estudios universitarios y presumir de pared llena de diplomas para poder dejar de ser ignorante y máxime hoy que tenemos a nuestro alcance la biblioteca universal del Internet a la que cada cual agrega sus conocimientos o escribe sus ocurrencias.
Afortunadamente para las personas de a pie, los Estados están gobernados por las mentes más ilustres del país y continuamente se cambian las leyes para mejorarlas y adaptarlas a las nuevas tendencias comerciales, de forma que lo que ayer era prohibido, hoy, a consecuencia de un estudio realizado por un importante científico de una importante universidad de un importante lejano lugar, goza de las mejores propagandas indicativas de lo bien que con su consumo se favorece el desarrollo físico personal.
Y en consecuencia, no somos bobos, porque no tomamos un pitobob, ya que si elegimos comer sin masticar un pitoton, continuamos siendo un poco más tontos de lo que éramos antes de su ingesta, aunque he de reconocer que, tras la deglución, en el cuerpo del incauto consumidor, se produce una sensación de rejuvenecimiento que notas como cada día eres más viejo porque para que te funcione el inventillo, en lugar de uno, deberías beberte dos.

El fenomeno HKM.-

Con toda la tecnología que tenemos a nuestra disposición y su facilidad de manejo, nunca nos paramos a pensar en el esfuerzo individual, conjunto y coordinado de la gran cantidad personas que han podido intervenir en la obtención de un determinado resultado o en el aparente sencillo proyecto y muchísimo menos, en la grandísima suma de horas invertidas y de medios humanos.
Estoy convencido de que nunca nadie a oído hablar de HKM porque me lo acabo de inventar pero no estoy pensando en una emisora de radio, ni de una discoteca, sino en la propietaria de la patente Estadounidense número 2292387 que nunca ganó un céntimo por su invento y gracias a una ocurrencia ocurritiva con mucha ocurrancia, podemos hoy disfrutar de los inventillos de las nuevas tecnologías, tanto de los teléfonos móviles como del Internet con el ordenador personal, los juguetes online e incluso de la televisión digital terrestre.
Hedy Kiesler Markey no es una científica eminente, ni una reconocida investigadora, ni la directora de una gran empresa multinacional, ni la presidenta de un país, sino una artista de Hollywood que viendo tocar el piano, inventó en 1940, presentó en 1941 y patentó en 1942 el concepto de transmisión en espectro ensanchado, un sistema de comunicación en el que la información es secreta y que hoy la utilizamos todos los días formando parte de nuestra vida sin evidente importancia.