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La Fira de l’Oli Verge a Canet lo Roig.-

En el vecino y hermano pueblo de Canet lo Roig, todos los años se celebra la importante FIRA DE L’OLI VERGE I PRODUCTES AGROALIMENTARIS y para esta anualidad, durante los próximos días 9 y el 10 de abril, sus vecinos vestirán sus mejores galas para dar a conocer una labor que se pierde en el origen de los pueblos mediterráneos cual es el cultivo del olivo, la recolección de su fruto y obtención del aceite. Una iniciativa que también pretende y consigue abarcan al resto de los productos agroalimentarios de estas olvidadas tierras del Maestrazgo muy ricas en iniciativas comerciales y que tiene su base en los alimentos naturales.
La baja cotización de los productos agrícolas ha conducido irremediablemente al abandono de las tierras de cultivo y por qué no reconocerlo, a la venta de los grandes olivos para adornar jardines, solo nos resta confiar en que el labrador pueda obtener los beneficios económicos necesarios e imprescindibles para mantener su explotación agrícola y no deba vivir indignamente de las limosnas subvencionadas.
Existe voluntad en mantener La Fira de l’Oli de Canet lo Roig pero, para ello, se precisa ineludiblemente de los cosecheros recolectores que durantes miles de años hemos cuidado y conservado calladamente el cultivo de la olivera farga, no en balde, es el lugar del universo mundo donde existe la mayor concentración del tan apreciado olivo.

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El aceite de la aceituna.-

Quede claro me estoy refiriendo al oli de oliva de olivera que por intereses comerciales, los amigos de lo ajeno deterioraron el nombre y además, lo usurparon para aprovecharse del concepto y trasladarlo a las liposidades que se nos ofrecen en los comercios y los tontos compran valorando el precio y no las cualidades.
Desgraciadamente nací en la zona del mundo, me refiero al planeta Tierra, en donde existe la mayor y más antigua concentración de plantaciones de oliveras farga y por estar catalogado gubernalmente como gran cosechero, he tenido que recoger en mi vida muchas aceitunas al igual que hicieron anteriormente mis predecesores y aun siendo pueblerino, algo he aprendido.
Todos deberíamos saber como se obtiene el aceite de las aceitunas y también el resto de las grasas vegetales y si el lector no lo sabe, le invito acercarse a la escuela a aprender porque el día que el Sr. Maestro explicó la lección, seguro que no asistió y cuando utilizamos un disolvente para separar un soluto, por fortuna, siempre queda disolvente en el soluto aunque la Organización Mundial de la Salud nos indique y fije los límites de toxicidad.
Hoy comemos mucha basura pero muy bien presentada y a precios bajos que es sinónimo de competitivo con el resultado de digestiones lentas e incluso intolerancias alimenticias que nos obligan a vomitar la comida ingerida o nos produce una diarrea o un malestar, capaz de aumentarnos la temperatura corporal e incluso fiebre o por qué no reconocerlo, todo a la vez, un bonito, grato y entrañable recuerdo del restaurante que hemos elegido para alimentarnos y que nos sirve para saber donde volver cuando deseemos pasar a la fase del envenenamiento y llorar de crisis en el sector de la restauración.

Chersoneso.-

Para los vecinos hijos de Chert, es muy fácil saber de lo que hablamos, nuestro gentilicio es chertolí y no se trata precisamente de un vocablo que nos referencia el oli (aceite) de Chert sobre el resto del que se produce en los pueblos vecinos, se trata de una gentilicio que, aunque pueda parecer despectivo por su terminación, nos indica que nosotros somos los hijos de la ciudad amurallada de la cima, haciendo clara alusión a la Mola Murà, de hecho el sentimiento que corre por de la sangre de sus descendientes, incluso al transcurso de los milenios, exige el retorno a sus orígenes.
La terminación “eso” significa del mar y con la fusión de ambas palabras, descubrimos, gracias a la toponimia, el saber que no está escrito en ningún libro, pero que se mantiene en el conocimiento colectivo de los nombres originales conservados al paso del tiempo. En conclusión final de que la antigua Chersoneso, corresponde con la ciudad amurallada del mar y que hoy conocemos con el nombre de Peñíscola.
De hecho, Peñíscola fue en la antigüedad la puerta de entrada a la península Ibérica desde el Mediterráneo y tal vez algún día, un historiador de los que pisan el territorio más que estudiar libros en biblioteca, se percate del detalle o la lectura de estas líneas, ayuden a despertar sus deseos de estudio en las citas y referencias geográficas que, al trascurso de los siglos, aún están presentes en el territorio.