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La alcachofa en el restaurante Arbequina.-

   Aprovechando la temporada invernal en la que los agricultores nos ofrecen el fruto de su trabajo y la alcachofa está en todo su esplendor con todas sus propiedades naturales que nos ayudan a digerir cualquier comida que pueda sobrecargar el hígado y la vesícula con un reducidísimo aporte de calorías y convirtiéndose en la reina de la huerta, mi amigo Modesto Fabregat Santiago, desde el restaurante Arbequina, nos brinda otra de sus Jornadas Gastronómicas.

   El restaurante Arbequina ofrece un amplio abanico de variadísimos platos para degustar, entre los que cabe mencionar el aperitivo de alcachofa en escabeche al estilo oriental, el entrante frío de alcachofa con ahumados, toffe de pipas de girasol y gelatina de naranja, el fondo de alcachofa confitado relleno, el pescado de lonja sobre meloso de alcachofa, el delicioso farcellet de cordero confitado con trinchant de alcachofa y Modesto, se atreve hasta con el singular postre de coulant de alcachofa con turrón y jalea de vainilla, todo un lujo para los sentidos.

   Del 5 de Febrero al 7 de Marzo podemos disfrutar en el restaurante Arbequina de la calle Bartolomé Reus en Castellón de La Plana de las Séptimas Jornadas Gastronómicas de la Alcachofa con un excelente menú preparado al efecto y compuesto de:

– Pincho de alcachofas y pulpito.

– Alcachofas en escabeche ligero con su espuma y boquerones.

– Crema de Alcachofas, huevo escalfado y jamón ibérico.

– Pescado de lonja con alcachofas licuada al curry.

– Hamburguesa de buey vallés del Esla con alcachofas confitadas.

– Brownie de alcachofas cremoso de leche, helado de arbequina y chips de alcachofa.

 …/… según disponibilidad de mercado.

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El camino ibero.-

Llegados y desembarcados en la costa oriental de la península Ibérica, nos adentramos al territorio occidental de nuestro mar Mediterráneo que, si bien en principio era desconocido para el extranjero, con el paso de los años se construyó un camino de tránsito y abandonando el asentamiento costero, nos dirigimos hacia las inseguras tierras de Chert, dónde antaño los íberos nativos, aprovechaban para saquear nuestros tesoros refugiándose en su muela murada o amurallada.
A la distancia aproximada de un día de viaje, la impresionante rambla por la que seguimos paralelos a su curso, coincide en una pequeña aldea que tiene por nombre Anroig (casa de r-o-i-g). Los escasos moradores del lugar, se dedican al cuidado de rebaños de cabras y ovejas y a la agricultura, cultivando la vid y los olivos. En la proximidades, disponen de un importante manantial de agua cristalina.
En la aldea de Anroig, existe una posada que aprovechan los transeúntes o viajeros y las caballerías utilizadas en el transporte de sus bienes, para pernoctar y descansar. Se trata de un asentamiento muy reducido con pocas almas, pero con los servicios necesarios para recuperarse del cansancio del diario caminar.