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El brandy SEGARRA, un valor en alza.-

Desde hace unos días parece que el mundo está súper alterado y los medios de comunicación solo referencian sustos detrás de más sustos, algunos sinvergüenzas prometieron a las personas listillas el oro y el moro por sus ahorros y de repente, si te he visto no me acuerdo, las suspensiones de pagos son el nefasto despertar de cada día, los mercados bursátiles han perdido la Estrella Polar, el pánico se apodera colectivamente de la sociedad y en las calles, la expresión “crisis” está en boca de todos.
Hace algún tiempo, los que trabajábamos en el campo podando viñedos, recogiendo sarmientos o cultivábamos tanto olivos, algarrobos como almendros por las tierras del Maestrazgo, éramos menos que subnormales, lo que se enarbolaba como estandarte inteligente, era vender las fincas y depositar el dinero en el banco que ofrecía altos intereses. Desde que empezaron a incrementarse los impuestos de los alcoholes, mi padre siempre aconsejaba comprar por lo menos un barril de brandy y guardarlo debajo de la cama porque cada año el Estado español, aumentaba los tipos impositivos y la inversión era un valor en alza.
Estamos a las puertas de finalizar el año y también el ejercicio fiscal, hoy podemos comprar el Brandy SEGARRA a mismo precio que el día 1 de enero de 2008 con una inflación de 0’0%, lo que representa un IPC de 0’0 puntos, pero que nadie se lleve a engaño, cuando en Madrid empiecen a sonar las doce campanadas del día 31 de diciembre por la noche, El Fabricante de Aguardientes de Chert comienza a leer el contenido de la Ley de Presupuestos para 2009 y al sonar la última de las campanadas del reloj de la Puerta del Sol, el precio de los Licores del Maestrazgo ya ha sido cambiado.

El licor destilado.-

La destilación del alcohol es un práctica que lleva ejerciéndose más de 10 siglos desde los alquimistas árabes, de hecho, el aparato destilador es conocido como alambique o su variante alquitara, utilizándose el destilado alcohólico para fines medicinales y de su uso en la preparación de medicinas con sus propiedades, virtudes o remedios, se extenderá también al deleite de los sutiles paladares más delicados, naciendo las bebidas derivadas de los alcoholes con el nombre de licores.
En occidente, a los primeros destilados les llamaron aguardientes y al ser el vino un transformado agrícola abundante y las cepas, plantas de fácil enrizamiento, crecimiento y cultivo en nuestra favorable climatología, es el alcohol destilado de vino el más utilizado y aunque en oriente medio y especialmente en la desembocadura del río Nilo, los cañaverales de azúcar crecían frondosos y propiciaban la obtención de alcoholes de caña, en Europa, se conoció la técnica de la destilación después de la invasión napoleónica española y la falta de vino como materia prima, puso en actividad la imaginación en búsqueda de alcoholes en los cereales.
La incorporación en los mercados alimenticios de los productos sintéticos de laboratorio, ha desplazado el proceso de la destilación y el oficio de destilador que con su pericia de excelente y cuidadoso maestro, consigue obtener idénticos resultados aunque varíe la anualidad de la recolección, propiciando que el antiguo oficio se pierda y quede relegado a solo unos pocos amantes de la elaboración de los licores naturales.
Los licores elaborados por destilación de alguna planta, flor, baya, fruto o semilla, se convierten en apreciados verdaderos broches de oro al finalizar las comidas que se precien y sus anfitriones, experimentan el placer de agasajar a sus distinguidos invitados con verdaderas delicias o auténticas obras de arte.

El licor destilado.-

La destilación del alcohol es un práctica que lleva ejerciéndose más de 10 siglos desde los alquimistas árabes, de hecho, el aparato destilador es conocido como alambique o su variante alquitara, utilizándose el destilado alcohólico para fines medicinales y de su uso en la preparación de medicinas con sus propiedades, virtudes o remedios, se extenderá también al deleite de los sutiles paladares más delicados, naciendo las bebidas derivadas de los alcoholes con el nombre de licores.
En occidente, a los primeros destilados les llamaron aguardientes y al ser el vino un transformado agrícola abundante y las cepas, plantas de fácil enrizamiento, crecimiento y cultivo en nuestra favorable climatología, es el alcohol destilado de vino el más utilizado y aunque en oriente medio y especialmente en la desembocadura del río Nilo, los cañaverales de azúcar crecían frondosos y propiciaban la obtención de alcoholes de caña, en Europa, se conoció la técnica de la destilación después de la invasión napoleónica española y la falta de vino como materia prima, puso en actividad la imaginación en búsqueda de alcoholes en los cereales.
La incorporación en los mercados alimenticios de los productos sintéticos de laboratorio, ha desplazado el proceso de la destilación y el oficio de destilador que con su pericia de excelente y cuidadoso maestro, consigue obtener idénticos resultados aunque varíe la anualidad de la recolección, propiciando que el antiguo oficio se pierda y quede relegado a solo unos pocos amantes de la elaboración de los licores naturales.
Los licores elaborados por destilación de alguna planta, flor, baya, fruto o semilla, se convierten en apreciados verdaderos broches de oro al finalizar las comidas que se precien y sus anfitriones, experimentan el placer de agasajar a sus distinguidos invitados con verdaderas delicias o auténticas obras de arte.