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Un malevolo virus despistado.-

Hace unos días venía de México mi amigo José María París Lluch y a su llegada al aeropuerto la televisión le hacía una entrevista, el hombre estaba como fuera de juego porque no entendía nada de lo que le preguntaba la periodista. Yo le envié un correo diciéndole que si se acercaba por Chert le pondría a beber durante cuarenta días Licor Carajillo SEGARRA como antídoto y me respondió que a él, con la botella en la maleta, no le se acerca ningún vicho.
Durante estos días observo un incremento de visitas a mi artículo sobre la Gripe Española que redacté como aclaración de la enfermedad llamada “la cucaracha” citada en la página web del Brandy GRAN MAESTRE y me agradaría comentar que una cosa es un resfriado y otra una pandemia. Cuando se viaja a lugares a los que el cuerpo humano no está habituado, se corre el riesgo de pillar lo que se encuentre si no se va inmunizado.
Recuerdo de mi época veinteañera que cuando en ocasiones se producía una movida nacional, al día siguiente la televisión transmitía un partido de fútbol y de repente todo el mundo hablaba de las jugadas más interesantes teniendo el Generalísimo Franco a todo el pueblo español despistado con el fútbol. Hoy este truco no cuela, pero algo importante debe pasar a nivel internacional para que se nos tome el pelo con el virus de la gripe porcina y las personas continúen trasladándose con el beneplácito de los gobernantes.

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Parada obligatoria.-

Dicen que ir a Chert y no pasar por la Destilería de Julián Segarra es como comprar un marco sin cuadro y al igual que llover en el mar, bien pensado, no sirve para nada.
El hecho real de la perfección, es muy difícil de alcanzar y aunque voluntariamente se intente, para los que aprendemos a manipular los ordenadores sin instrucción previa porque somos autodidactos, nunca conseguimos hacer bien todas las cosas.
Por obligación ineludible, estoy unos días inoperativo a causa de una parada forzosa y he perdido el hilo de la cotidianidad.
El pasado lunes día 14 de julio, cuando fui a colgar el artículo literario en el blog, ocurrió algo impredecible y el ordenador me abrió una pantalla diciendo que si no le daba una copita de Brandy del Maestrazgo no me permitía ponerse en funcionamiento y menos el acceso a la red de Internet.
Para mi, la solución era sencilla, con tomar la botella del Brandy GRAN MAESTRE del armario y servir una copa, el capricho estaba solucionado pero cual mi sorpresa cuando el ordenador me pidió más y más y como vi que tanto le gustaba este exquisito licor, seguí invitándolo insistente y repetitivamente.
Al cabo de varios días de beber las deliciosas copitas de Brandy del Maestrazgo, el ordenador empezó a toser y soltar virus por la disquetera y por el teclado, el ratón se había vuelo como loco y la pantalla no paraba de convulsionar hasta que de repente, empieza de nuevo a funcionar. No se trataba de un simple constipado por el ataque de un malévolo virus, era una verdadera pandemia lo que tenía dentro.

Parada obligatoria.-

Dicen que ir a Chert y no pasar por la Destilería de Julián Segarra es como comprar un marco sin cuadro y al igual que llover en el mar, bien pensado, no sirve para nada.
El hecho real de la perfección, es muy difícil de alcanzar y aunque voluntariamente se intente, para los que aprendemos a manipular los ordenadores sin instrucción previa porque somos autodidactos, nunca conseguimos hacer bien todas las cosas.
Por obligación ineludible, estoy unos días inoperativo a causa de una parada forzosa y he perdido el hilo de la cotidianidad.
El pasado lunes día 14 de julio, cuando fui a colgar el artículo literario en el blog, ocurrió algo impredecible y el ordenador me abrió una pantalla diciendo que si no le daba una copita de Brandy del Maestrazgo no me permitía ponerse en funcionamiento y menos el acceso a la red de Internet.
Para mi, la solución era sencilla, con tomar la botella del Brandy GRAN MAESTRE del armario y servir una copa, el capricho estaba solucionado pero cual mi sorpresa cuando el ordenador me pidió más y más y como vi que tanto le gustaba este exquisito licor, seguí invitándolo insistente y repetitivamente.
Al cabo de varios días de beber las deliciosas copitas de Brandy del Maestrazgo, el ordenador empezó a toser y soltar virus por la disquetera y por el teclado, el ratón se había vuelo como loco y la pantalla no paraba de convulsionar hasta que de repente, empieza de nuevo a funcionar. No se trataba de un simple constipado por el ataque de un malévolo virus, era una verdadera pandemia lo que tenía dentro.