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La cultura de un pueblo del Maestrazgo.-

Estos días hay mucha actividad en el patio de las escuelas, están cambiando las vallas delimitadoras de propiedad y como quiera que antes del edificio escolar estaba construida la destilería de Julián Segarra de Chert, la pared de este edificio particular, siempre ajeno a cualquier obra pública, goza del privilegio de vecindario.
Cuando ingresé por primera vez en la escuela, el recinto escolar estaba tapiado con una pared de mortero y piedras de unos dos metros de altura, salvo por la fachada principal que era menos alta porque encima se añadió una reja sujetada con columnas de ladrillos que aún se conserva y permite ver su bonita fachada. La tapia, tenía colocada unos postes de hierro macizo en L de un metro aproximadamente y aunque en el proyecto original se supone debería ir equipado con cuatro alambres de espino, nunca hizo falta el colocarlos.
Existen muchos parámetros para medir la cultura de un pueblo y a bote pronto, el más representativo por su inmediata visibilidad, es la altura de los postes anclados en la cerca del recinto instructivo más representativo. La cultura de Chert debe ser muy alta a juzgar por el vallado de dos metros de altura encima de una pared de dos metros. Ahora, con sus cuatro metros de altura, ya no se nos va a escapar el saber.

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El turismo, un negocio de aventura.-

Cuando me levanto por la mañana, abro la ventana y veo los árboles sin hojas, nunca entiendo la razón del por qué con la llegada de los fríos vientos invernales del norte, se vuelan todas por la calle y se amontonan entre los recovecos de las paredes, tal vez guarden relación con aquel comentario de mi abuelo Julián Segarra Ferreres cuando decía que la ventaja de transportar a los músicos de La Salzadella estaba en que las personas se cargaban y descargaban solas.
Cíclicamente aparecen las inclemencias meteorológicas y se produce una limpieza general, de tal suerte que en el árbol del comercio desaparecen algunas de las flores que nunca llegarían a madurar y hojas que no facilitan la función clorofílica, porque sus comerciantes, no viven ni sienten sus oficios en la sangre que corre por sus venas y permiten, si tienen algún cliente bueno, cederlo a los demás comerciantes que lo son de verdad, para que lo aprovechen.
Los aventureros del comercio que buscan acreditar ser analfabetos en su profesión, publicitan incomprensiblemente sus negocios, artículos y servicios para expansión e imagen comercial en épocas de esplendor y bonanza lo que sirve para lo mismo que no hacerlo igualmente en las ferias internacionales durante los tiempos de crisis y recesión.

La caseta de piedra en seco.-

Cuando la cantidad de piedras es excesiva para las necesidades de la construcción de las paredes y la distancia que separa la finca rústica de la población en donde el propietario-trabajador reside es larga, había por costumbre aprovechar el sobrante para la construcción de un refugio en el que resguardarse de las inclemencias atmosféricas los días de tormenta.
El uso de la piedra en seco como técnica de construcción en medio del paisaje, contrasta de forma espectacular en el Maestrazgo al norte de la Comunidad Valenciana, en donde podemos ver casetas de todas las formas imaginables y algunas, casi podríamos llamarlas viviendas, con separación en dos zonas, una para el macho por ser el animal de trabajo, de la otra parte el habitáculo destinado a las personas.
Pero las más llamativas y espectaculares de todas las casetas de piedra en seco son las “de volta” por ser de base redonda con las piedras de sus paredes muy bien ordenadas y convenientemente dispuestas para convertirse calladamente al paso del tiempo, en objetos arqueológicos y en auténticas obras de arte.

La pared de piedra en seco.-

La agreste y montañosa geografía de las tierras del Maestrazgo, ha obligado al transcurso de los años a activar la imaginación de sus moradores y la forma de poder cultivar alguna planta para su subsistencia, fue la construcción de paredes de piedras alineadas formando los típicos bancales.
Son paredes de piedra en seco aquellas construidas tradicionalmente con la utilización únicamente de piedras de diferentes tamaños del lugar de la construcción, sin ningún tipo de mortero para fijarlas pero aprovechándose de otras piedras más pequeñas para nivelar a las más grandes, calzándose, inmovilizándose y ensamblándose convenientemente por su propio peso y tamaño.
Su utilización ha sido debida principalmente a la necesidad de sujetar la tierra de labranza para retener la escasa tierra que la lluvia torrencial arrastraba hacia las ramblas, separar los campos, los caminos y muy especialmente las propiedades de sus límites territoriales aunque en la actualidad, con el abandono progresivo de la agricultura por su escaso rendimiento económico, el interés es prácticamente nulo y solo sirven como atractivo turístico.

Lo carré de La Llançana.-

En el pueblo de Chert hay una travesía entre la calle Trascasas y la calle Fredes que le llaman, calle de La Llançana. Curiosamente la civilización moderna, nunca cambió su nombre y cuando yo era pequeño, en más de una ocasión pasé por ella. Se trataba de un callejón estrecho por el que solo podía pasar un macho con “saria” ya que “los cornichols“, posiblemente rozarían por las paredes de las casas. En la actualidad todo ha cambiado porque debido al gradual abandono de las viviendas, se produjo su deterioro progresivo y al final las paredes de las casas cayeron a la calle y los escombros de la construcción cortaban el paso del nulo tránsito.
Algún dirigente democrático con ideas cristalinas, debió tener la ocurrencia de retirarlos y como los maquinistas utilizados no respetan nada, ni a nadie, también desaparecieron las cimentaciones de las paredes y los límites de las edificaciones.
Quienes tuvimos la ocasión de pasar por ella hace tan solo cuarenta años, recordaremos que una de sus casas tenía una ventanita muy pequeña en la planta baja (en el pueblo hay más casas con una ventanita pequeña en la planta baja), lo que acreditaba que en su interior vivía y trabajaba un tejedor con su telar.
Cuando mi abuelo Julián Segarra Ferreres era pequeño, en la pared de la casa y para referenciar su actividad laboral, había colgada en una estaca, una pieza vieja de telar que “el diccionari de la llengua de 1989” llama llançadora en “chertolí antic“, llançana, que realmente es lo que da origen al nombre de la calle.

Del lapicero largo a la memoria corta.-

   Estamos en una época del año en la que nadie piensa en sillas, ni en escobas, todo el mundo tiene en la mente quesos, turrones, chorizos, cavas, jamones, langostinos, licores, bombones y demás exquisitas viandas, por lo que me llamó la Srta. Dª. Carmen pidiéndome Brandy del Maestrazgo y para explicarme el lugar de la entrega de la mercancía, como no dispongo de teléfono móvil, me pasó las instrucciones vía teléfono fijo.

   Para no olvidar, lo mejor es anotar, porque dicho sea de paso, más vale tener un lapicero largo que una memoria corta y tomando apuntes directamente en mi bloc de notas, en la imagen queda muy bien reflejado el resultado.

lugardeentrega

   Aunque pienso que está claro el lugar de la entrega del licor, por si alguien lo observa, le diré que hay una errata. Esta tarde me he desplazado directamente sin detenerme a preguntar a nadie por el camino y cuando he llegado a destino, no encontraba la puerta de entrada del local, debiendo parar y bajar del coche a consultar. Está en la pared sur del edificio y por no indicarlo en la nota es por lo que no la encontraba.

El gaseoducto del Maestrazgo.-

Durante el tiempo que estuve incorporado a filas para prestar el servicio militar, se decidió trazar el gaseoducto del levante español y evidentemente no se pensó en proyectarlo y hacerlo por las playas de Benicasim, ni de Oropesa del Mar, ni de Peñíscola. Lástima, porque ahora no se tendía que hacer una canalización para llevar el gas desde la comarca del Maestrazgo a los pueblos costeros y favorecerles con el gas de ciudad, un gas que pasa por nuestro lado pero que no podemos usar.
Para la ejecución del proyecto, se reclamó la presencia de los propietarios de las fincas necesarias, se les entregó un dinero sin discusión y se invitó a discrepar, con un resultado final de dejar a todos los labradores afectados con una sonrisa de oreja a oreja y si concluida la obra hubo alguna queja, rápidamente la empresa concesionaria o quien sea, repuso las paredes de las fincas en un estado parecido o diferente al que tenían antes de la intervención de la maquinaria y todos quedamos muy contentos.
Cuando ha habido alguna incidencia, se nos ha llamado a los vecinos propietarios de las fincas importunadas y sin mediar palabra, se nos ha entregado de entrada un cheque para pagar un labrado en la zona afectada y valorándose razonablemente el precio de cualquier estropicio por las inevitables intervenciones de la compañía responsable que siempre son de lo más agradables, se ha sumado a la indemnización correspondiente. ¡Me gusta hacer negocios con Ustedes!.