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El registro del nombre de la marca.-

Generalmente se da excesiva importancia al nombre de la marca de un producto y eso ocurre especialmente cuando el producto asociado no tiene alguna cualidad.
La marca y su registro es una forma de pagar impuestos que con la excusa de protección, te autoobligas a pagar los derechos de patente. Con ello, nadie más que tu puede usar el nombre para la clase de artículo que referencia y se supone que cuando te sientes perjudicado por un fraudulento comerciante, puedes acceder a los tribunales para ventilar discrepancias.
Antiguamente, cuando existía similitud fonética, se podía ejercer el derecho de oposición pero actualmente, con el proliferado uso del Internet, con solo cambiar una sola letra el registro queda autorizado.
El nombre de la marca representa solamente la forma de identificar, al igual que el nombre elegido por nuestros padres y asignado cuando nacemos. Mi abuelo Julián Segarra Ferreres registró la marca SEGARRA, mi padre Julián Segarra Ortí registró la marca GRAN MAESTRE y ¡qué!, lo importante es que estas marcas representan los mejores licores que se pueden elaborar en todo el mundo, si algún otro destilador fuese capaz de mejorarlos, la marca registrada no sirve para nada más que engañar al iluso.

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El despreciado copyright.-

Aunque hay muchas cosas que pueden ser copiadas y no me refiero precisamente a las botellas de los Licores del Maestrazgo, otras, están protegidas por los derechos de las patentes y marcas, como el caso de la marca SEGARRA, de la que su alcance, no solamente abarca el nivel nacional sino que se extiende más allá de muestras fronteras geográficas.
El acceso a la red de Internet, hace posible que con un clik del dedo en el ratón, se pueda disponer de la información en un instante, pero hay que tener en cuenta, que aquello que a nosotros no nos cuesta ningún tipo de esfuerzo, no significa que al autor, no le hay costado el suyo.
Debería tenerse mucho cuidado si pretendemos divulgar contenidos de terceros por nuestra cuenta y riesgo a espaldas del autor, porque nos podemos encontrar con la desagradable sorpresa de que nuestra inocente intervención, acabe inesperadamente en los tribunales. En ocasiones, sin que nosotros lo sepamos, el autor de la web, del diseño o de la idea, ha registrado su contenido u ocurrencia y como en el caso del circuito electrónico que citaba en el artículo del otro día, dispone de la protección de los derechos legales, aunque, en este caso, el titular permite su construcción con la inclusión del esquema eléctrico y el circuito impreso para que aprendamos jugando, pero no debemos olvidar el hecho y tener siempre presente, el gozar del respeto que le concede, al igual que otras publicaciones suyas, el correspondiente copyright.

El despreciado copyright.-

Aunque hay muchas cosas que pueden ser copiadas y no me refiero precisamente a las botellas de los Licores del Maestrazgo, otras, están protegidas por los derechos de las patentes y marcas, como el caso de la marca SEGARRA, de la que su alcance, no solamente abarca el nivel nacional sino que se extiende más allá de muestras fronteras geográficas.
El acceso a la red de Internet, hace posible que con un clik del dedo en el ratón, se pueda disponer de la información en un instante, pero hay que tener en cuenta, que aquello que a nosotros no nos cuesta ningún tipo de esfuerzo, no significa que al autor, no le hay costado el suyo.
Debería tenerse mucho cuidado si pretendemos divulgar contenidos de terceros por nuestra cuenta y riesgo a espaldas del autor, porque nos podemos encontrar con la desagradable sorpresa de que nuestra inocente intervención, acabe inesperadamente en los tribunales. En ocasiones, sin que nosotros lo sepamos, el autor de la web, del diseño o de la idea, ha registrado su contenido u ocurrencia y como en el caso del circuito electrónico que citaba en el artículo del otro día, dispone de la protección de los derechos legales, aunque, en este caso, el titular permite su construcción con la inclusión del esquema eléctrico y el circuito impreso para que aprendamos jugando, pero no debemos olvidar el hecho y tener siempre presente, el gozar del respeto que le concede, al igual que otras publicaciones suyas, el correspondiente copyright.

El fenomeno HKM.-

Con toda la tecnología que tenemos a nuestra disposición y su facilidad de manejo, nunca nos paramos a pensar en el esfuerzo individual, conjunto y coordinado de la gran cantidad personas que han podido intervenir en la obtención de un determinado resultado o en el aparente sencillo proyecto y muchísimo menos, en la grandísima suma de horas invertidas y de medios humanos.
Estoy convencido de que nunca nadie a oído hablar de HKM porque me lo acabo de inventar pero no estoy pensando en una emisora de radio, ni de una discoteca, sino en la propietaria de la patente Estadounidense número 2292387 que nunca ganó un céntimo por su invento y gracias a una ocurrencia ocurritiva con mucha ocurrancia, podemos hoy disfrutar de los inventillos de las nuevas tecnologías, tanto de los teléfonos móviles como del Internet con el ordenador personal, los juguetes online e incluso de la televisión digital terrestre.
Hedy Kiesler Markey no es una científica eminente, ni una reconocida investigadora, ni la directora de una gran empresa multinacional, ni la presidenta de un país, sino una artista de Hollywood que viendo tocar el piano, inventó en 1940, presentó en 1941 y patentó en 1942 el concepto de transmisión en espectro ensanchado, un sistema de comunicación en el que la información es secreta y que hoy la utilizamos todos los días formando parte de nuestra vida sin evidente importancia.

El fenomeno HKM.-

Con toda la tecnología que tenemos a nuestra disposición y su facilidad de manejo, nunca nos paramos a pensar en el esfuerzo individual, conjunto y coordinado de la gran cantidad personas que han podido intervenir en la obtención de un determinado resultado o en el aparente sencillo proyecto y muchísimo menos, en la grandísima suma de horas invertidas y de medios humanos.
Estoy convencido de que nunca nadie a oído hablar de HKM porque me lo acabo de inventar pero no estoy pensando en una emisora de radio, ni de una discoteca, sino en la propietaria de la patente Estadounidense número 2292387 que nunca ganó un céntimo por su invento y gracias a una ocurrencia ocurritiva con mucha ocurrancia, podemos hoy disfrutar de los inventillos de las nuevas tecnologías, tanto de los teléfonos móviles como del Internet con el ordenador personal, los juguetes online e incluso de la televisión digital terrestre.
Hedy Kiesler Markey no es una científica eminente, ni una reconocida investigadora, ni la directora de una gran empresa multinacional, ni la presidenta de un país, sino una artista de Hollywood que viendo tocar el piano, inventó en 1940, presentó en 1941 y patentó en 1942 el concepto de transmisión en espectro ensanchado, un sistema de comunicación en el que la información es secreta y que hoy la utilizamos todos los días formando parte de nuestra vida sin evidente importancia.