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Transformarse en empresario turistico.-

Vivir en el Maestrazgo junto al carretera N-232 en la intersección de la CV-132 a mitad de camino entre las vecinas Peñíscola y Morella, ofrece el pueblo de Chert de un lugar privilegiado de paso de turistas, veraneantes y de toda clase de comerciantes y viajeros para permitir que el nombre de nuestro pueblo sea conocido en todo el mundo por su brandy.
Tal vez por la orografía de nuestro entorno, Chert fue siempre un pueblo industrial en el que se desarrollaron los más variopintos oficios y negocios y aunque en la actualidad se encuentran muchos desaparecidos, solo algunos familiares como la Destilería de Julián Segarra son representativos de la tenacidad o cabezonería y dedicación de sus vecinos.
Si puedes ofrecer entretenimiento, aventura, deporte o cultura a cualquier turista que viaje por recreo y cobras el servicio, te conviertes por ley de forma inmediata en establecimiento turístico.

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Chersoneso.-

Para los vecinos hijos de Chert, es muy fácil saber de lo que hablamos, nuestro gentilicio es chertolí y no se trata precisamente de un vocablo que nos referencia el oli (aceite) de Chert sobre el resto del que se produce en los pueblos vecinos, se trata de una gentilicio que, aunque pueda parecer despectivo por su terminación, nos indica que nosotros somos los hijos de la ciudad amurallada de la cima, haciendo clara alusión a la Mola Murà, de hecho el sentimiento que corre por de la sangre de sus descendientes, incluso al transcurso de los milenios, exige el retorno a sus orígenes.
La terminación “eso” significa del mar y con la fusión de ambas palabras, descubrimos, gracias a la toponimia, el saber que no está escrito en ningún libro, pero que se mantiene en el conocimiento colectivo de los nombres originales conservados al paso del tiempo. En conclusión final de que la antigua Chersoneso, corresponde con la ciudad amurallada del mar y que hoy conocemos con el nombre de Peñíscola.
De hecho, Peñíscola fue en la antigüedad la puerta de entrada a la península Ibérica desde el Mediterráneo y tal vez algún día, un historiador de los que pisan el territorio más que estudiar libros en biblioteca, se percate del detalle o la lectura de estas líneas, ayuden a despertar sus deseos de estudio en las citas y referencias geográficas que, al trascurso de los siglos, aún están presentes en el territorio.

El gaseoducto del Maestrazgo.-

Durante el tiempo que estuve incorporado a filas para prestar el servicio militar, se decidió trazar el gaseoducto del levante español y evidentemente no se pensó en proyectarlo y hacerlo por las playas de Benicasim, ni de Oropesa del Mar, ni de Peñíscola. Lástima, porque ahora no se tendía que hacer una canalización para llevar el gas desde la comarca del Maestrazgo a los pueblos costeros y favorecerles con el gas de ciudad, un gas que pasa por nuestro lado pero que no podemos usar.
Para la ejecución del proyecto, se reclamó la presencia de los propietarios de las fincas necesarias, se les entregó un dinero sin discusión y se invitó a discrepar, con un resultado final de dejar a todos los labradores afectados con una sonrisa de oreja a oreja y si concluida la obra hubo alguna queja, rápidamente la empresa concesionaria o quien sea, repuso las paredes de las fincas en un estado parecido o diferente al que tenían antes de la intervención de la maquinaria y todos quedamos muy contentos.
Cuando ha habido alguna incidencia, se nos ha llamado a los vecinos propietarios de las fincas importunadas y sin mediar palabra, se nos ha entregado de entrada un cheque para pagar un labrado en la zona afectada y valorándose razonablemente el precio de cualquier estropicio por las inevitables intervenciones de la compañía responsable que siempre son de lo más agradables, se ha sumado a la indemnización correspondiente. ¡Me gusta hacer negocios con Ustedes!.